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Salvaje fiesta pirata: ALESTORM desembarcó todo su poder en Argentina #Crónica

Si alguna vez en mi fuckin’ vida tuve ganas de estar en una fiesta de Metal Pirata, embriagándome de cerveza, con mi pasaporte en el bolsillo y despertarme en el medio de un buque (sí gente, hablo en serio), fue la noche del 7 de Diciembre de 2017 en medio de la increíble descarga de Metal con sabor a Scotch Ale, que ofreció ALESTORM en el ya conocido Uniclub de la ciudad de Buenos Aires.

La banda que logró convencer a tantas personas desde Nueva Zelanda hasta Argentina, de que usar un sombrero pirata y cantar estúpidas canciones sobre emborracharse y robar barcos, es genial, nos regaló a los sedientos del género, un espectáculo inolvidable.

Más temprano se habían presentado las bandas teloneras, responsables de dar inicio a esta locura de viaje. Los locales RAISE MY KILT sí que supieron despertarnos las ganas de tomar con su Celtic punk/rock. Bien arriba desde el primer tema, hicieron que los más ansiosos de pogo empezaran a romperla, dejándonos a tono y entregándole the crowd a HUGIN MUNIN, banda invitada que llegó desde Lisboa.

Alestorm

Los portugueses, que se encontraban finalizando su gira internacional, se encargarían de partirnos la cabeza cómo rayo de Odín con su Metal Vikingo. HUGIN MUNIN se despidió sacando las bestias más darks de los asistentes, anticipando sus ganas de concretar la segunda visita al país.

Fue poco el tiempo que tuvimos que esperar para que ALESTORM se adueñara de los parlantes y comenzara la transformación del Uniclub en un fuckin’ barco zarpando al descontrol. Tripulado por el capitán Christopher Bowes y los piratas Máté Bodor en la guitarra, el lunático de Elliot Vernon en el teclado, locura Peter Alcorn en la power batería y el bonachón de Gareth Murdock tocando el bajo, el barco arrancó a las 21.30 hrs. Desde que reventaron los acordes de “Keelhauled” cómo tema de apertura, elevaron la marea del público a un punto que desbordaban las personas a la orilla del escenario desde el primer momento, advirtiendo a éstos ladrones de Ron, que en Argentina no hay simples marineros.

En ésta escalonada y ascendente fiesta, nos mantuvieron en lo alto con temas cómo “Alestorm” y “Magnetic North”, donde el intento constante del público por hacer stage diving y llegar al escenario, le amargó la existencia al personal de seguridad hasta el final de la noche. El mismo Chris, fue quien les advirtió a los mismos, con el desopilante “Fucked with an anchor”, que dejaran a la gente subirse porque ellos tenían el control de ésta marea de vándalos.

Falta el oxígeno, los de adelante ceden, el calor ahoga a los más débiles y es apenas el cuarto tema. La lluvia de cerveza incrementa cuando suena el reciente éxito, “México” (más de 2 millones de visitas en Youtube), de su último disco, No Grave but the Sea (2017), desatando la locura del público latinoamericano, emocionado por el entusiasmo de la banda y su afinidad con las costas Sudamericanas.

ALESTORM llevó la fiesta al siguiente nivel, a una velocidad suficiente como para pedir un escenario más grande que los escasos 7 metros y pico del bote salvavidas en el que estaban. (Y para que la próxima vez traigan al pato inflable gigante característico de sus presentaciones, ¡por favor!)

Alestorm

La banda dobló la apuesta invitando, nada más y nada menos, que al mismísimo crew de prevención con su guitarra acústica. Y si, el mismo encargado en zambullir de vuelta al pogo a quienes lograban llegar al escenario, empieza a ser ovacionado por tocar “Hangover”, dándole la apertura a la bestia de Peter Alcorn en la batería, luciéndose con su propia versión del tema creado de Taio Cruz.

Elliot Vernon en el teclado muestra sus habilidades sin dejar atrás su firma gutural en canciones cómo “1741 (The Battle of Cartagena)”. Luego de la interpretativa introducción por parte del capi Chris, llevaron al público a un nivel superior con canciones como “Wenches & Mead”, “Drink” y “Captain Morgan’s Revenge”, poniéndolos a girar y girar en su propia borrachera hasta hacerlos chocar en una gran descarga metalera sin parar.

Tras hora y media de show se despidieron, sin embargo quienes aguantaron un poco más en el lugar, tuvieron la oportunidad de tomarse fotos con ellos, ya que como es característico de Bowes y Bodor, con mucha tranquilidad, compartieron con cientos de fans a la salida del recinto.

Ahora sabemos que hay todo un mundo de piratas rockeros del otro lado del globo, luchando entre sí para ver quién es el que causa más estragos en sus fiestas, festivales y donde quiera que vayan. No hubo suficiente alcohol que opacara la experiencia e interpretación de esta “Pirate Metal Band” y me atrevo a decir que para todos los que estuvimos esa noche en Uniclub, ALESTORM son el soundtrack perfecto para la batalla más épica de nuestras vidas.

Nelson Fernández
Colaborador en Rocktambulos

Seguidor, admirador, discípulo, vocero y aspirante de la música. Mientras más cerca de ella, mejor.


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