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El Rock como Acto de Resistencia: Así fue la 8va edición del SIBELIUS FEST #Venezuela

Hay muchas cosas que se escapan de nuestras manos, pero hay muchas otras que podemos hacer para construir el país que nos merecemos

-Philipp Scheer-

Ciudad de Caracas, Venezuela. 19 de noviembre de 2017. Una fila que zigzagueaba por todo el Centro Cultural Chacao, a la sombra de la M gigantesca de una conocida marca de telefonía, anunciaba sin tapujos que había una realidad alterna a la que clama ser la ciudad más peligrosa del mundo.

Como si hubiesen sido convocados por entes sobrenaturales, jóvenes y adultos por igual colmaron hasta reventar la Octava edición del SIBELIUSFEST, evento que se conoce como la reivindicación de la guitarra eléctrica en el país. El teatro no se dio abasto, y el reloj apenas marcaba 12:45 pm.

E. Abramovits habló de la historia del rock

Se podría decir mil maravillas, es cierto; las vi y escuché. Podría alabar a la Orquesta Sinfónica Juvenil de los Altos Mirandinos, cuya ejecución a lado de la banda SIBELIUS, liderada por el guitarrista Philipp Sheer en compañía de los talentosos Fidias Torres en el bajo, Alonso Moreno en la batería y Deborah Briceño en la voz, estuvo más allá de la altura de los aplausos recibidos.

Podríamos continuar con la actuación del ganador de la edición pasada, Mike Gerardino, y de su habilidad en la guitarra sólo superada por su carisma y manejo de la escena como solista. Un deleite para los oídos que nos recuerda por qué el galardón descansa en sus manos.

¡Y qué más quisiera yo que hablar de la descarga que ofreció DISTRUST a lo largo de sus cuarenta minutos de presentación, los cuales se quedan cortos ante los quince años que llevan de carrera, celebrados por todo lo alto con el lanzamiento de su tercer disco de estudio!

Distrust

Desearía felicitar a cada uno de los seis participantes de esta edición. Guitarristas comprometidos con su propia vocación artística. Oswaldo Gramko y David Castillo desde Maracay rompieron el esquema por un nivel técnico que deslumbró no sólo a los jueces; Fhabrizio Rodriguez y Oswel Aguilera representaron al oriente del país con peripecias interpretativas que denotan horas y horas de práctica, siendo el primero el ganador absoluto del festival; Eduardo Waló de Carabobo y Cris Epuyao de Caracas balancearon la jornada con el dominio total de las seis cuerdas.

Hablaría de la clausura ya a altas horas de la noche a cargo de ELECTROCIRKUS y el Tributo a Eric Clapton, par de bandas que homenajearon a lo mejor del rock de una época con las tendencias más actuales, reuniendo talentos conocidos dentro de la cúpula capitalina.

Electrocirkus

Tampoco podría pasar por alto la excelsa y difícil faena del jurado conformado, entre otros, por Julio Lovera, Felipe Gruber, Gabriel Izquierdo y Arturo Ochoa; personas comprometidas con la escena nacional, y sobre todo, con el conocimiento suficiente de lo que significa sudarse una tarima. Si alguna vez hubo un jurado con criterio para esta clase de competencias, la balanza se inclinaría ante esta selección.

Hay muchas otras cosas de las que querría hablar. Los stands de comida, el patrocinio de la empresa privada, la iniciativa jamming de la Escuela Musical Yamaha en las áreas externas, las deliciosas cervezas artesanales que nos refrescaron la garganta en la calurosa tarde. Sé que podría describir piedra a piedra la pared de escalada en medio del centro cultural y más.

Pero no hablaré de eso; sería reducir el evento a algo banal.

El SIBELIUSFEST escapa a estas etiquetas porque es parte de algo más grande que una marca o mero entretenimiento dominguero; es más que una competencia de guitarra eléctrica, donde el despreciado género del rock puede hacerse un espacio entre la cultura popular venezolana; es más que una banda, es más que un puñado de billetes invertidos.

¿Qué fue el SIBELIUSFEST? ¿Qué significó este evento para un país hecho pedazos? ¿Cuál es el valor para una cultura venida a menos, para almas desmoralizadas por la tragedia del hambre y el engaño de los que tienen el poder?

Sibelius y la OSJ de los Altos Mirandinos

Desde los hombros de aquellos que desde tempranas horas montaban los andamios, hasta los brazos de aquel baterista que nunca en su vida se había montado con una orquesta. Sus historias se mezclaron por la necesidad y la vocación artística de trascender ante las dificultades, por brindarle a una generación la esperanza de que la música sea el único acto de resistencia que nadie podría opacar.

Colegas iban y venían, haciendo lo que mejor saben, retratando para la historia aquella vivacidad que llenó el Centro Cultural Chacao con el anhelo, casi a gritos, de necesitar un país normal.

Pensemos en aquellos que seguirán este ejemplo y desempolvarán sus instrumentos, en cuántos retomaran sus lápices y documentarán la inquietud de una ciudad que pide más rock y cultura. Imaginen, sólo por un segundo, el chispazo de luz del pasado domingo para corazones cansados y acabados, para los brazos caídos que dejamos el arte de lado en esta batalla.

Y es por eso que no hablo del SIBELIUSFEST como un evento más.

Fhabrizio Rodriguez – 1er Lugar

Hablo de la alegría que me embargó al reencontrarme con la escena, con aquellos que sé que darían sus manos si eso catapultase a la música hecha en casa, si eso ayudase a consolidar una escena justa y sólida en estos tiempos tan oscuros. Hablo de aquellas ganas por trabajar, por el chico que se prometió a sí mismo practicar más para formar una banda, o por aquel par de punks que entendieron que no vale ser rebelde en un país que necesita mucho más que sólo pintar una A en la propiedad privada.

El arte, el verdadero me refiero, se sostiene por ideas que trascienden. No está demás mirar cualquier escultura, pintura o manifestación literaria vigente para darnos cuenta de que sus autores construyeron un motivo universal que las hace resonar con nosotros hasta nuestros días.

La música, como la expresión artística más influyente, no escapa del fenómeno de la inmortalidad. Las circunstancias, adversas en la mayoría de los casos, parecen avivar su fuerza con tal contundencia que, a veces, es imposible detener su paso cuando ha encontrado una forma de hacerse notar.

Gracias, SIBELIUSFEST. Porque a pesar de que hay cosas que se te escapan de las manos, hiciste lo que estaba en las tuyas para recordarnos que el arte no podría morir aunque miles de botas osen pisarle.

Miguel M.M.J.
Colaborador en Rocktambulos

Entusiasta de las artes escritas y sonoras. Cuentos y crónicas. Autor con muchas cosas sin publicar. Guitarrista de @RudrasMetal.


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Todas las fotos fueron tomadas por José Alberto Sandoval y son cortesía de Sibelius Fest / Todos los derechos reservados

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