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GUNS N’ ROSES en Argentina: Un pacto musical sellado por la lluvia de plata

Desde que se confirmó la reunión de los miembros originales de GUNS N’ ROSES y el posterior tour Not In This Lifetime, el deseo de verlos creció exponencialmente en cada uno de sus seguidores. Gracias a dicha gira millones de fans alrededor del mundo han tenido la oportunidad de ver tocando sobre un mismo escenario, a Axl Rose, Slash y Duff McKagan, tres de los miembros más longevos de la agrupación, por no decir fundadores, sin embargo también están los legendarios Dizzy Reed y Richard Fortus, además de los talentosos Frank Ferrer y Melissa Reese. Lo que parecía imposible ocurrió hace menos de un año, cuando tuvimos a la banda original de visita a la Argentina luego de más de veinte, sin embargo no pasaron ni 365 días desde ese show cuando ya los teníamos acá de nuevo. Podríamos decir que ellos también quieren recuperar todo el tiempo perdido.

Lee nuestra reseña del show de THE WHO haciendo click acá

Dicen por ahí que las segundas partes nunca son buenas, sin embargo todo tiene su excepción. Esta segunda presentación del tour Not in This Lifetime en Argentina presentaba un gran aditivo: la presencia de THE WHO, nada más y nada menos. Pero eso no es todo, la agrupación estadounidense amplió su setlist y extendió su show a más de tres horas, algo sumamente admirable y que solo los músicos del más alto nivel son capaces de hacer.

Para esta nueva oportunidad el encuentro se llevó a cabo en el Estadio Único de la Ciudad de La Plata, a unos 50 km de la capital, algo que serviría para medir la fidelidad de los fanáticos para con la banda y que, si le sumamos el hecho de que llovió todo el día y toda la noche, convirtió el recital del pasado 01 de Octubre en una verdadera prueba de amor.

A las 22:15 hs, luego de que el equipo de limpieza sacara montones de agua del escenario, comenzó a sonar el tema de Looney Toones anunciando que oficialmente había comenzado el show de GUNS N’ROSES. Irónicamente fue justo ahí que comenzó a llover más fuerte, y así, en un constante ir y venir, la lluvia continuó arreciando durante toda la noche, haciendo que la banda se viera obligada a demostrar de qué estaba hecha.

Abrieron con “It’s So Easy” y desde ese propio primer tema se entregaron a la lluvia y a sus fans, no importó el frio, no importó el agua, no importó nada, Axl, Slash, Duff y Richard (los únicos cuatro con capacidad para moverse dentro de la tarima) se mantuvieron todo el tiempo al frente, bajo el agua y de cara a sus mojados fans, haciendo de la velada un momento de entrega mutua donde solo importaba el Rock N’ Roll.

“Gracias Motherfuckers”, dijo literalmente Axl en su primera interacción con los fans, la cual vino luego de “Mr. Brownstone” y tras haberles pedido (con traductor de por medio) que dieran un paso atrás para no aplastar a la gente de adelante. De hecho, esta petición la hizo varias veces durante el show y es que el sector campo se convertía en una verdadera marea de personas que en medio de la locura frenética, saltaban, empujaban, iban y venían, cada vez que sonaba algún tema movido.

Axl se asegura de demostrarnos con cada balada que su voz todavía está intacta, pero en los temas que requieren un gran nivel de respiración nos deja claro que su estado físico sigue siendo materia pendiente. Para compensar esto tenemos a una banda que suena increíble detrás de el, con un Slash que nos eriza la piel con cada solo de guitarra, y no solo los de temas originales sino también con sus covers instrumentales, como por ejemplo la esperada “Speak Softly Love”, banda sonora de “El Padrino”. Vale la pena remarcar esto último como un highlight de la noche y recordar esa imagen de Slash, con su emblemática guitarra Les Paul Dorada, soleando la melodía bajo la lluvia torrencial. Un momento mágico que quedará en el recuerdo de cada uno por siempre.

Son muchos los ángulos desde los que se puede vivir un show, teniendo siempre una experiencia distinta en función de donde te encuentres. Ver desde la platea cómo miles de personas que conformaban el sector campo saltaban simultáneamente al ritmo de “Welcome To The Jungle” -apenas el cuarto tema de la noche- o clásicos como “Nightrain” y “Sweet Child O’ Mine” fue memorable, vivirlo desde el propio campo fue, seguramente, como el nombre del estadio: único.

Para éste último se pudo ver una situación interesante y es que en vista de que la lluvia no paraba, muchos en el sector campo optaron por retirarse hacia la parte de atrás, donde el techo alcanzaba a cubrirlos, sin embargo apenas Slash comenzó a tocar esas inconfundibles notas, se pudo ver como desde atrás corrían de nuevo hacia adelante. Eran decenas de personas felices, que saltaban y bailaban bajo la lluvia mientras sonaba ese intro de la canción. Para cuando explotó el tema ya teníamos a todo un estadio saltando al compás de “Sweet Child O’ Mine”.

Ya era media noche y muchos comenzaron a irse del lugar, ¿los motivos? Seguramente se estaban muriendo de frío, mojados, cansados, sabiendo que les esperaba un largo camino de regreso a casa y al día siguiente tendrían que trabajar temprano, sin embargo la gran mayoría permaneció fiel, en sus lugares, hasta el último adiós, algo que el propio Axl notó y no dudó en agradecer a los presentes por haberse quedado con ellos a pesar de la fuerte lluvia que nunca paró. Sin duda una muestra de amor.

Para esos que ya se encontraban allí, mojados, no valía la pena preocuparse por lo que pasaría al salir de allí, y tal como mencioné en una crónica reciente, en esos casos solo queda vivir el momento y disfrutar los temas que siempre habías querido escuchar en una situación así, como por ejemplo “November Rain”. Mención especial para este tema que, además de brindarnos la postal de Axl tocando el piano de cola y un imponente Slash a su lado ejecutando el emblemático solo mientras una lluvia de fuego caía detrás, contó con el añadido único de la verdadera lluvia, cayendo sobre ellos y dándole ese toque romántico que para muchos fue un sueño cumplido.

Lo cerrado del recinto no impidió que hubiese pirotecnia en varios de los temas, eso si, cada explosión estuvo cuidadosamente calculada para que no ocurriera algún accidente. Lo que sí se vio afectado por la estructura cerrada fue el sonido, tan fuerte que en los costados no podía disiparse correctamente y durante gran parte del show escuchamos una gran bola de ruido. A diferencia de otras ocasiones, el volumen de la voz dentro de la mezcla estuvo bien desde el principio, sin embargo esta vez lo que pudo haber fallado fue la mezcla en si, principalmente por un exceso de volumen. Seguramente en el sector campo se escuchó mucho mejor (al final es ahí donde está ubicada la torre de sonido) pero quienes estuvieron bajo techo sufrieron las consecuencias de un sonido rebotando por todos lados.

Pero volvamos al setlist: temas esperados como “Rocket Queen” (extendida con solos de Fortus y Slash), “Estranged”,You Could Be Mine” y “Civil War” pusieron a la gente a cantar con fuerza mientras que otros menos populares pero poderosos como “Double Talkin’ Jive”, “Coma” y “My Michelle” sirvieron para complacer a los más fanáticos que saltaron sin parar.

No faltaron los covers y “snippets” con los que la banda le rinde tributo a sus influencias dentro del extenso setlist, desde los ya conocidos temas que GnR grabó en sus discos como “Live and Let Die”, “New Rose” (cantada por Duff) o “Knockin’ on Heaven’s Doors”, hasta otros como “Wichita Lineman” (JIMMY WEB), “Wish You Were Here” (PINK FLOYD), “Whole Lotta Rosie” (AC/DC) y el homenaje que le rinden al fallecido Chris Cornell versionando “Black Hole Sun” de SOUNDGARDEN.

Luego del encore regresaron en formato acústico para interpretar “Patience”, mientras Slash y Fortus yacían sentados en las escaleras del escenario, pero no podían despedirse sin tocar “Don’t Cry” y cerrar con el emblemático “Paradise City”, donde la emoción de Axl fue tal que luego del último grito, entre explosiones y confeti, lanzó al público su insigne micrófono de funda roja, un inesperado y muy valioso souvenir para quien lo haya tomado.

No podemos negar que el punto débil de este reencuentro sigue siendo la voz de Axl, que continúa fallando en repetidas ocasiones sobre la tarima, sin embargo se trata de un tema de preparación física y no vocal. Es importante comprender, además, que para la gran mayoría del público lo que importa mientras la banda está en acción es el contexto en el cual se encuentran, de hecho, algunos cantan tan fuerte que en lugar de escuchar al vocalista se escuchan a sí mismos. Se podría decir que algunos pagan para vivir la experiencia junto a ellos y no para “verlos/escucharlos tocar” en el sentido literal. No por esto vamos a librar al legendario cantante de sus responsabilidades, pero no debe ser nada fácil cantar durante más de tres horas cada noche y correr de un lado al otro del escenario al mismo tiempo, sobretodo cuando ya pasas de los 50 años.

Luego de 3 horas y 10 minutos exactos de show solo quedaba una marea de personas saliendo del estadio y de fondo se escuchaba “You Know My Name” en la voz del desaparecido Chris Cornell (una elección de GUNS N’ ROSES para finalizar sus conciertos). Son muchas las bandas que no se atreven a tocar más de dos horas seguidas, y esa noche Axl, Slash, Duff, Richard, Dizzy, Frank y Melissa hicieron que tocar tres, bajo la lluvia, pareciera sencillo. La realidad es que para poder ofrecer un show de esa magnitud cada dos o tres días, se necesita estar en el máximo de tu condición física, de lo contrario no lo lograrías, así que honor a quien honor merece.

Es admirable que luego de tantos años y haberlo logrado todo, sigan aspirando a más y no se conformen con un set convencional de canciones, asegurándole a sus fans que la entrada valdrá cada centavo. Y sí, podríamos comparar el antes con el ahora, podríamos enfocarnos en la calidad vocal o cuestionar el setlist y la condición física, pero la notable satisfacción de cada fanático al salir del recinto es la mejor descripción de cómo estuvo el evento y nos deja una sola conclusión: Los Guns siguen fuertes y no les interesa el pasado, porque tal como dice uno de los temas que sonaron esa noche (Yesterdays), el ayer no tiene nada para ellos.

Frank Hernández
Director en Rocktambulos
Escucho más de lo que veo y escribo más de lo que leo.
Periodista musical. Radio Host. Colaborador en Billboard. Fundador de Rocktambulos
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Todas las fotos fueron tomadas por Guido Adler y son propiedad de Ake Music Productions y su autor / Todos los derechos reservados

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