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Teatro de Sueños Cumplidos: MIKE PORTNOY’S SHATTERED FORTRESS se presentó en Argentina

Sabía que este día llegaría. Sabía que tarde o temprano, “The 12 Step Suite”, aquella obra de arte compuesta por 5 de las mejores canciones de DREAM THEATER, e inspirada en los problemas pasados de alcoholismo de MIKE PORTNOY, tendría su debut en vivo. Lo que nunca imaginé es que su estreno no vendría de la mano de la leyenda del Metal Progresivo. El 24 de Octubre llegó ese día a la capital argentina donde por única vez en la historia se haría realidad el sueño de muchos.

La salida de MP de la banda de toda su vida en el 2010 complicó la llegada de dicho día. Pero gracias a un cambio de corazón respecto a su pasado, el baterista decidió -por sus 50 años- hacerles un último regalo a los fans de DT. Y ese es tocar estas 5 canciones, que se encuentran una en cada uno de los 5 LPs que su ex-banda editó entre 2002 y 2009, en una única gira junto a otros clásicos de sus otros álbumes. El músico de los mil y un proyectos llamó entonces a los miembros de HAKEN (dejando temporalmente sin trabajo al baterista Raymond Hearne), y a su compañero de banda en THE NEAL MORSE BAND, Eric Gillette, para ayudarlo a llevar a cabo esta trascendental tarea.

Buenos Aires lo recibió con ansías en un Teatro Vorterix que desbordó de gente. Previo al inicio del show, los parlantes del recinto reprodujeron canciones de DREAM THEATER a modo de “banda soporte”. Pocas veces en mi vida vi a un público entregado completamente antes de que siquiera el show hubiera empezado, y la audiencia argentina cantó las canciones al unísono como si los músicos ya estuvieran sobre las tablas.

A las 9 en punto, luego de un incomprendido DJ soporte que parecía haberse equivocado de recital, empezó a sonar el soundtrack principal de la película Psycho (1960). Con las luces apagadas, la audiencia estalló de la emoción cuando el sonido de las agujas de un reloj y la voz del Hipnoterapista, uno de los personajes del conceptual y brillante Scenes From a Memory (1999), dieron inicio a “Regression”. En el mismo orden que en el álbum, “Overture 1928” y “Strange Deja Vu” fueron las siguientes.

Aunque el show no haya empezado directamente con “The Glass Prison” -primera de las canciones de la Suite-, al público no le importó en lo absoluto. Todas fueron canciones que tienen un profundo significado para Mike, y fueron funcionales al concepto del setlist. El ejemplo más claro es “The Mirror” (con outro de “Lie”), cuya letra habla justamente sobre su pelea con el alcohol.

Al final de aquél clásico de Awake (1994), la banda hizo una pausa para que el anfitrión de la noche dijera unas palabras de agradecimiento, y nos afirmase que estábamos en buenas manos mientras señalaba a los demás músicos. Los guitarristas Charles Griffiths y Richard Henshall se posicionaron uno en cada extremo del frente del escenario, y Eric Gillette -quien ocupó principalmente el rol de guitarrista líder- se mantuvo en el centro junto a Jennings. A la derecha de Mike estuvo el tecladista Diego Tejeida (quien también tocó el Keytar), y a la izquierda, el bajista Conner Green.

El sonido hasta ese momento nunca había llegado a la perfección, aunque si llegó a un muy buen nivel. A pesar de todo, hubo momentos en que hubo que imaginarse lo que cantaba la voz de Jennings debido a un público que nunca paró de corear y arengar cada melodía. Vale aclarar también que habían 3 guitarristas presentes, y esto implica una mayor dificultad para encontrar la claridad en la mezcla, especialmente en un teatro que no tiene precisamente la reputación de sonar bien siempre.

Finalmente fue que llegó el turno de la razón por la que todos estábamos ahí. Una tras otra, las canciones que componen “La Suite de los 12 Pasos” se sucedieron: “The Glass Prison”, “This Dying Soul”, “The Root of All Evil” (con Gillette en voces), “Repentance” (con Mike en las voces) y “The Shattered Fortress” no dieron respiro en lo que fue casi una hora de pura emoción. El talento de Tejeida y Gillette fue tan inmenso que me animo a afirmar que nadie extrañó a Jordan Rudess o a John Petrucci, tecladista y guitarrista de DT. No sólo cada una de ellas fue una fiel representación de sus versiones de estudio, sino que estuvieron a la altura también de las ejecutadas en vivo junto a sus ex-compañeros de banda.

Finalizada “The Shattered…”, los músicos se retiraron, pero obviamente faltaban los bises. “Home”, con un breve pero brutal solo de batería hacía el final, y “The Dance of Eternity”, fueron las elegidas para darle inicio a estos. Ambas resultaron ser irreales muestras de virtuosismo y buen gusto. “Finally Free”, mechada en su parte final con “Metropolis 2000” y el principio de “A Fortune In Lies”, fue el cierre ideal aunque en ella esconda la triste despedida a estas canciones tan especiales.

Todas las canciones fueron acompañadas por hipnóticas visuales que en algunos casos, como en el de “Repentance”, captaron toda la atención. A partir de esto, puedo decir que un recinto más grande habría hecho más justicia a la estética del show, con la posibilidad de disponer de pantallas en los laterales, y no una única al fondo del escenario.

El público argentino fue partícipe de un evento que es muy probable que nunca vuelva a repetirse, y personalmente no le exigiría a Mike Portnoy que lo haga. Representa el fin de una etapa para él, y todos debemos aceptarlo. Por lo pronto, ayer cientos de almas muribundas fuimos salvadas por el talento de uno de los músicos más queridos en el Metal. Finalmente fuimos libres.

Roger Alan Provan
Colaborador en Rocktambulos
La música, sin importar el género, popularidad, año o país de origen, tiene una chance en mis oídos. En ella encuentro mi camino
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Todas las fotos fueron tomadas por Ivan Pinto / Todos los derechos reservados.

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