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#Crónica. Así fue el debut de TIGER ARMY en Buenos Aires.

El psychobilly no es un género que mueva multitudes en estas tierras. Si bien hay artistas que de vez en cuando se infiltran en el mainstream argentino, no podríamos hablar de un claro exponente del estilo. Aunque tampoco sería válido decir que tenemos un mainstream heterogéneo que refleja lo que cada público quiere.

La ventaja con la que cuenta el psychobilly es que es un híbrido, lo que significa que entre sus fanáticos podemos encontrar gente perteneciente al rockabilly clásico, el punk de la vieja escuela, y hasta algunos rude boys del ska o muchachos hardcore, aunque estos dos últimos en menor medida.

Si bien lo que nos citó a todos el domingo por la noche fue algo tan importante como la primer visita en 22 años de TIGER ARMY, uno de los nombres mundialmente más reconocidos del psychobilly, me atrevo a decir que nadie esperaba tanta asistencia. El lugar elegido fue MOD, un recinto relativamente pequeño, y el triunfal cartel de “Entradas agotadas” no tardó en aparecer colgado en la puerta del lugar.

Una vez permitido el ingreso, el local comenzó a llenarse muy rápido. THE TORMENTOS y MOTORAMA fueron los encargados de calentar el escenario. Los primeros siendo grandes exponentes del surf rock en Argentina, y los segundos con más de 10 años con el rockabilly como gran influencia, ya entraron con el público en el bolsillo, para quienes estos grupos no eran ningunos extraños. Mientras de fondo sonaba The Damned, Ramones y Undertones, el lugar terminó de colmarse. “The Angel Of Death” de Hank Williams fue la señal de que lo mejor estaba por comenzar.

Nick 13 y sus colegas pisaron el escenario y se despacharon con “Firefall“, de su más reciente lanzamiento V (2016). Dicho álbum, en mi opinión, marca un quiebre en la discografía del trío, ya que si bien conserva su característica furia punk, esta se encuentra moderada como nunca antes y se da lugar a temas más melódicos. Sus canciones fueron muy bien recibidas, aunque es innegable que el punto alto de la noche vino de la mano de clásicos como “Pain“, “Hechizo De Amor” y “F.T.W“, la cual Nick 13 dedicó a todos sus fans fomentando la hermandad entre ellos ya sean punks, skinheads o psychos.

Que la gente festeje más los clásicos que las canciones nuevas no siempre significa que estas últimas carezcan de calidad. Lo que caracteriza a los clásicos, además de ser buenos, es que tienen el tiempo a su favor. Con los años han madurado junto al oyente y lo han acompañado, por lo que es casi inevitable que “Cupid’s Victim” sea más celebrada que “Prisoner Of The Night” debido al significado que cada uno le ha dado y la carga emocional que trae. Seguramente en la próxima visita de TIGER ARMY, ambas canciones serán festejadas por igual.

El sonido acompañó, y si bien por breves lapsos la guitarra de Nick apenas se oía, esto no empañó la actuación del grupo. Lo que si opacó la velada es que no todos pudieron disfrutar de ver, literalmente, a la banda. Para quienes nunca hayan ido, el escenario en MOD no se encuentra en elevación, es decir, está a la altura del suelo. La banda no es visible desde cualquier punto del recinto. Para el resto, el recital fue una fiesta, muy apretujada, pero fiesta al fin.

Hacia el final TIGER ARMY hizo gritar a todos con “Never Die” y “Towards Destiny“. El show fue algo breve si tenemos en cuenta que la espera duró 22 años. ¿Lo bueno? El público se quedó con ganas de más, y seguramente la próxima será mejor.

Leonardo Luque
Redactor en Rocktambulos
No-músico y no-periodista.
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Todas las fotos fueron tomadas por Agata Alvarez Requena. Todos los derechos reservados.

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