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50 años de “In the Court of the Crimson King”: La ciencia detrás del hombre esquizoide

Cincuenta años cumplió, en octubre de este 2019, In the Court of the Crimson King (1969), primer álbum de la legendaria banda de rock progresivo KING CRIMSON. El disco, compuesto de tan solo cinco canciones, es una declaración de principios y una fuerte crítica social a los conflictos que enfrentaba el mundo en los años sesenta.

Adornado de jazz, rock y psicodelía, esta primera obra del “Rey Carmesí” se encumbra, sin duda, entre lo más alto de su carrera. “El destino de la humanidad está en las manos de unos payasos”, reza la letra de “Epitaph”, una de las canciones del LP. ¿Alguien se atrevería a poner en duda la vigencia de esta frase hoy en día?.

Es raro lo que voy a decir, pero al sentarme a escribir la reseña de este importante disco de KING CRIMSON busqué inspiración en otra obra de su basta discografía. Específicamente en Islands, LP publicado en 1971, dos años después del célebre In the Court of the Crimson King. Quizás la calma y tranquilidad de canciones como “Formentera Lady“, “Prelude (Songs of the Gulls)” o de la propia “Islands“, me transmitieron la energía necesaria para arrancar.

Ya habrá tiempo para reseñar, en 2021, los 50 años de esa otra joya, así que ahora vamos al grano. En 1968, Robert Fripp, eterno guitarrista y líder de la banda, venía de grabar junto a los hermanos Giles (Peter y Michael) el disco The Cheerful Insanity of Giles, Giles and Fripp. El álbum, pasó de manera inadvertida en la escena británica. Cuenta la leyenda que inclusive el propio Keith Moon, baterista de THE WHO, menospreció aquel trabajo durante una entrevista.

Lo cierto es que la vida como banda de GILES, GILES AND FRIPP llegaría hasta ahí, para luego dar paso a una nueva formación que incluiría, por supuesto, al propio Fripp en guitarra; Micheal Giles en batería; Greg Lake en bajo y voz; Ian McDonald en flauta, clarinete y melotrón; y a Peter Sinfield en letras e iluminación. El nombre de dicha formación: KING CRIMSON.

Influenciados por la música clásica, el jazz, el rock y todo tipo de improvisación, la banda comenzó a trabajar en las canciones que integrarían su primer larga duración. En 1969, el grupo debutó como telonero de THE ROLLING STONES, en un concierto en el Hyde Park, de Londres. En octubre de ese año entrarían al estudio para grabar y producir In the Court of the Crimson King, su primer disco y el único en toda la carrera de KING CRIMSON con la formación integrada por Fripp, Giles, Lake, McDonald y Sinfield.

21st Century Schizoid Man

Vamos al primer tema. Se trata de una apertura furiosa, con un riff potente y rockero. La voz de Lake suena distorsionada y clara a la vez. Las letras, escritas por Sinfield, hacen referencia directa al genocidio y a la masacre vivida durante la guerra de Vietnam. “Cat’s foot, iron claw/ Neuro-surgeons scream for more / At paranoia’s poison door / Twenty-first century schizoid man“, grita Lake con desesperación. Son siete minutos intensos, con un final tan furioso y veloz como el inicio. En una entrevista, Fripp declararía que “21st Century Schizoid Man” estaba dedicada al político estadounidense Spiro Agnew, un republicano contemporáneo a Richard Nixon.

“I talk to the wind”

Después del convulsionado y disonante ending de “21st Century Schizoid Man“, viene la paz. Suenan los vientos de McDonald y los platos de Giles. Comienza una de las canciones más reposadas y hermosas del disco: “I talk to the wind“. A través de una melodía suave, como una suave corriente de agua (o como el mismo viento, como indica la letra), el tema nos transporta por un viaje de seis minutos. KING CRIMSON se muestra frágil y versátil. Uno de los temas más tocados en vivo por la banda a lo largo de su historia.

“Epitaph”

Vuelve la intensidad. No al nivel de “21st Century Schizoid Man“, pero con una atmósfera más oscura y apocalíptica. Se trata de “Epitaph“. “Confusion will be my epitaph/ As I crawl a cracked and broken path/ If we make it we can all sit back and laugh / But I fear tomorrow I’ll be crying / Yes I fear tomorrow I’ll be crying“, canta un reflexivo Greg Lake. Quizás una de las mejores interpretaciones de su carrera. La canción cuenta con momentos acústicos y calmos; y otros ascendentes que recuerdan a “A Day In The Life“, de THE BEATLES (banda profundamente admirada por Robert Fripp). Entre redobles de tambores, sonidos disonantes de guitarras y un protagónico melotrón, el tema comienza a despedirse lentamente.

Moonchild

La oscuridad parece no apagarse. Comienza “Moonchild” y arranca otra suave -pero intensa- canción del disco. La intro de Fripp parece angustiante, pero bella a la vez. Todo eso dura cuatro minutos. De allí, hasta el minuto 12, la banda comienza una lenta y brillante improvisación jazzera. Solos de batería. Solos de guitarra. La voz de Lake está completamente ausente. Otro viaje misterioso hacia rincones desconocidos. La suavidad de la guitarra de Fripp también se apaga lentamente, como queriendo decir “Buenas noches”.

The Court of the Crimson King

Llegamos al quinto track. Al final del disco. Y nos encontramos con una de las canciones más importantes y célebres en la historia de KING CRIMSON. Nos referimos a “The Court of the Crimson King“. Se trata de una composición compleja y electrizante. Sin embargo, mantiene el sonido y el estilo del resto del disco. El cierre perfecto para un trabajo épico.

In the Court of the Crimson King tiene diversas opiniones en sus incontables reseñas y críticas. Para muchos, es el primer disco de lo que conocemos hoy en día como “rock progresivo”. Para otros, es simplemente una maravillosa obra de arte.

Como dato extra, la mítica imagen de la portada del disco fue realizada por Barry Godber, artista y programador informático. Godber murió en febrero de 1970 a causa de un infarto al miocardio, al poco tiempo de haberse editado el álbum. Este trabajo artístico, ampliamente reconocido hoy en día, constituiría su única pintura, ahora propiedad de Robert Fripp. Después de este álbum, el “Rey Carmesí” lanzaría en 1970 In the wake of Poseidon. Pero ahí, la historia sería otra.

Benjamin Tapies
Colaborador en Rocktambulos
Periodista y sociólogo. Eterno amante del rock. Actualmente, cantante y guitarrista de rock austral.

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