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Cuando se prende la que no se apaga: ALESTORM regresó a Buenos Aires #Reseña

Hay conciertos que desde su “previa” te anuncian qué tono van a tener. Algunos pueden tener un tono oscuro, otros quizá más animado, pero manteniendo una línea de sobriedad y profesionalismo que puede rayar en rigidez o inclusive frivolidad. Pero, y si les digo que el domingo 22 de marzo el Teatrito de Buenos Aires explotó de fans con sombreros y espadas pirata, miniaturas de patos de plástico, y hasta una cerveza inflable a la espera de ALESTORM, ¿qué aura se imaginan que tuvo la noche?.

El esperado retorno contó con la participación de los rionegrinos BARLOVENTOS como invitados, y que una vez más brindaron un show de mucha altura, con un gran performance y respaldados por el aguante que les brinda afectuosamente el público. Enfocaron su set en su más reciente trabajo “Relatos de los 7 Mares”, que lanzaron en dos actos el pasado 2025, pero también repasaron perlas más antiguas como “La Isla de la Maldición” (con remada incluída), dejando el escenario a punto para el festejo que estallaría después.

Se abrió el telón por última vez en la noche y había un pato inflable gigante, y al bajar las luces ALESTORM tomó el escenario para iniciar con “Keelhauled” la fiesta, esa misma que después no se apagó mientras duró. Christopher Bowes (voz/teclados), el Capitán a bordo de este singular barco, saluda con agrado de ver a sus fans argentinos de nuevo, y advirtiendo que esa noche íbamos a beber, y de esta manera invitó a tomar un trago en “The Sunk’n Norwegian”. El pogo y el agite siguió y siguió sin parar.

“Banana” y “Zombies Ate My Pirate Ship” fueron solo una excusa más para mantener la fiesta a tope. Agua, cerveza y fernet en el aire, mosh y pogo a todo trapo, sirviendo de contexto perfecto para acompañar la actuación de una banda que sonó muy bien, con un destacable nivel instrumental y vocal, del que puedo resaltar también el trabajo de Elliot Vernon (teclados), que hace un apoyo increíblemente sólido con voces guturales.

Luego Christopher comentó que era domingo por la noche, el primer día de la semana, y era un buen motivo para emborracharse, y siguieron con “Hangover», una simpática versión de un tema originalmente de un estilo muy distinto al que ellos practican, que durante su segmento rapeado contó con un invitado incógnito que subió al escenario con una máscara tipo casco de tiburón, algo bastante divertido.

El único momento en el que bajó la intensidad de la celebración fue cuando sonó “Nancy the Tavern Wench”, y solo por una cuestión lógica de que se trata de un tema bastante más lento en el catálogo de ALESTORM, y de vibra menos fiestera que el resto del set, aunque no por eso es para decir que el agite paró, sino que más bien se transformó de acuerdo a la canción, con el público coreando entre abrazos y abriendo espacio para remar un poco.

Más adelante, como si ya no estaba lo suficientemente prendido el asunto, con “P.A.R.T.Y.” llevaron todo al siguiente nivel, o ¿qué más podía esperarse de una canción con ese nombre? “Shit Boat” marcó el punto de descanso, que no fue muy largo. Cuando volvieron para el encore, Christopher vestía la camiseta #10 de la selección argentina, y presentó a sus compañeros de barco: Peter Alcorn (batería), Máté Bodor (guitarra), Gareth Murdock (bajo) y el ya mencionado Elliot.

Con “Fucked With an Anchor” llegaba el final del show, sin dudas la canción que más fuerte se coreó en la noche, y en la que la gente dejó todo su resto. Aún así tuvieron la picardía de tocar “Rumpelkombo”, una parodia de canción que dura solo 5 segundos. Con un “FUCK YOU ARGENTINA” y una foto con el público se despidieron.

ALESTORM dejó claro una vez más por qué su nivel de convocatoria, respecto a visitas anteriores, lejos de crecer exponencialmente al menos se mantiene. Su show es una joda de principio a fin, un momento en el que no hay lugar para otra cosa que estar contento, celebrar, bailar, remar y disfrutar de una comunión con una banda que lo da todo y más para su fiel tripulación.

Manuel Herrera
Colaborador en Rocktambulos
En las páginas de un libro o las canciones de un disco me puedo perder, y con suerte volver. Baterista, entusiasta del audio, intento de cronista.
Amante de la música y la buena comida.

©Todas las fotos fueron tomadas por Leticia Villalba para Rocktambulos / Todos los derechos reservados

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