Archivos Rocktambulos: Entrevista inédita con ARIEL PINK sobre «Loverboy»Archivos RockConociendo al ROCK STAREscritas[Entrevistas][Especiales] por Facundo Guadagno - 17/12/202518/12/2025 Finalmente, y luego de una ardua búsqueda, hemos encontrado el eslabón perdido: la entrevista que tuve con ARIEL PINK entre marzo y mayo de 2013 y había estado desaparecida. Eran tres en total y de una no había rastro alguno: hasta que apareció. A mi parecer, se trata de la más interesante: el núcleo es la placa Loverboy (2002), con algo de House Arrest (2002). No obstante, en los matices de la conversación aparecen declaraciones valiosas sobre su método de grabación y los pormenores de cada álbum, además de su vida como artista y las sorpresas que esta puede tener.Fueron horas y horas de conversación con mi pésimo inglés de alguien que recién se iniciaba en el periodismo. Nuevamente: ¡GRACIAS, ARIEL!Facundo Guadagno: ¿Cómo va todo?Ariel Pink: Va bien, tranquilo.FG: Empecemos por Loverboy . ¿Había una meta clara?AP: ¿Mi meta? En realidad no había una meta exacta. El nombre Loverboy lo puse después de tener todas las canciones escritas. Grabé House Arrest y Loverboy al mismo tiempo; dividí el total de canciones entre ambos. Salieron prácticamente a la vez. Decidí que uno fuese mi quinto y el otro mi sexto disco, pero son intercambiables. FG: Me habías mencionado algo de JOE MEEK.AP: JOE MEEK me interesa como parentesco estilístico, pero no como una relación familiar o directa como la que tengo con R. STEVIE MOORE. Con MEEK hay afinidad de estilo; con STEVIE, algo de familia.FG: Volvamos a Loverboy: ¿todas las canciones son tuyas? ¿Hubo invitados?AP: Casi todas son mías, pero hay invitados. JOHN MAUS aparece en dos temas. Col toca batería en “Poultry Head” y trabajó en bonus tracks como “The Birds Sing in You’” y “New Trumpets of Time”. Además está “I Don’t Need Enemies”, primera aparición de HOLY SHIT en disco; más tarde ese tema apareció con MATT FISHBECK.FG: ¿Qué equipo usaste para grabar?AP: Lo mismo de siempre y muy básico: guitarra hecha polvo, teclado CASIO (serie CZ), bajo Aria Pro, micrófono de voz y quizá pandereta. Todo a un multi-efectos barato (tipo Tech 4/FX): delays, modulación, reverb, compresor, gate, etc. FG: Contame tu método de composición y grabación.AP: Arranco con una idea muy suelta en guitarra o teclado y hago un “esqueleto”. Después grabo “batería de boca”, luego bajo, teclados y al final la voz. Las letras las escribo rápido justo antes de grabarlas. Improviso, hago muchas tomas en vivo (sin samples) y repito mil veces hasta que algo me resulta aceptable. Una canción me lleva aproximadamente un día.FG: En “Don’t Talk to Strangers” se siente algo muy «en vivo».AP: En ese caso fue una sola performance: batería (de boca / programada en teclado) y yo tocando teclado, en la misma pista. Lo toqué muchísimas veces hasta que salió; todas las canciones son tomas en vivo: todo está tocado con mis manos y mi boca.FG: ¿De dónde sale esa “firma” sonora de LOVERBOY y parte de House Arrest?AP: Principalmente del teclado pasando por el multi-efectos: uso mucho el wah y modulación. En House Arrest hay más guitarras; en Loverboy predomina ese teclado procesado.FG: Te preguntaba por cierta “saturación”…AP: Si te referís a ese “wow” o a una sensación “interna/externa”, es por el filtro. Es intencional, pero más de mezcla. Tengo muchas mezclas de cada tema con EQ distintos; resalto frecuencias según preferencia. Probé muchas formas y me quedé con la que encajó. FG: ¿Trabajaste en cassette? ¿Eso explica artefactos o incluso que algo haya quedado mono?AP: Sí. Grababa en cassette, hacía mezcla estéreo desde ahí y luego digitalizaba para masterizar. En realidad prefiero las versiones en cassette; los CD me cuesta escucharlos. Si algo quedó mono o con imagen extraña, fue por inexperiencia al digitalizar y por probar stereo spread / binaural, no por un concepto buscado.FG: Hay entradas raras de tempo o ediciones que “muerden” ataques como en «Didn’t It Click?».AP: Trabajo sin click, precisamente. Grabo guitarra primero; al hacer batería de boca descubro desajustes. Entonces pincho en pedacitos: pausa-retroceso-grabar. A veces corto de más y se come un ataque de guitarra, o entra tarde la pandereta; da sensación de “fuera de tiempo”. Son frecuencias que aparecen de golpe y cambian la percepción de niveles. Hay formas de sonar suave o dinámico; yo no sé hacer ninguna de las dos “a la carta”. Para mí todo es práctica capturada; no me obsesiono con si está “bien” o “mal”.FG: ¿Te ves más como cantante, músico o productor?AP: Pretendo ser cantante, músico y artista, pero sobre todo soy bajista en espíritu, productor y sonidista. El bajista es el que no sale en el video, el ingrediente secreto. También canto porque soy el único que puede ponerle cara a esa expresión. En vivo me cuesta no ser el técnico de sonido: sé cómo deben sonar las cosas en mi cabeza y me resulta difícil separarme.FG: ¿Cómo te pega la prensa/viralización (p.ej., Coachella, Rock & Roll Circus, México)?AP: Casi no consumo medios. Digo cosas y se imprimen o repiten, pero no pienso demasiado en mi imagen. Esos tres shows fueron eventos de alta visibilidad con cámaras por todos lados, pero no cuidaron el set-up. No sé fingir disfrute: parece “no profesional”, pero es porque me lo tomo muy en serio. La gente alrededor debe cuidar el entorno si quieren que yo rinda; si no, se nota. En el Rock & Roll Circus terminé cantando sobre pistas; me habían dicho que podía entrar a caballo con gorra de Burger King, y a último momento me dijeron que no: entonces canté contra el master y ya.FG: ¿Pensaste en abandonar después de esos episodios?AP: Sería más triste dejarlo por eso. Cuando salió The Doldrums (2004) por Paw Tracks, fue la primera vez que el mundo registró mi nombre. Leí reseñas y entrevistas: un despertar duro. Diseñé mi carrera para no encajar en ningún contexto, así que tenía curiosidad por ver qué pasaba si de pronto encajaba. Hubo gente muy en contra y muy a favor. Valoro más las críticas negativas: me dicen lo que necesito oír, me obligan a enfrentar miedos y limitaciones. A veces pienso que lo mío no es lo bastante actual, pero me sorprende que la gente siga hablando de mí. En cierto sentido, el mundo vino hacia mí: con el tiempo dejé de parecer tan raro porque la gente se acostumbró a cosas que (creo) introduje en la cultura.FG: ¿Y el público / los medios (tipo Pitchfork)?AP: Mucha gente necesita que otros le digan qué sentir. Si algo suena todo el tiempo en la radio, pega. Pitchfork dice “presten atención a ARIEL PINK” y más gente escucha. Es mentalidad de masa. Yo casi no voy a conciertos; prefiero oír en casa. Respeto que otros disfruten distinto. Sobre Pitchfork: al principio me dieron palos por seis o siete discos, y cuando saqué uno más limpio, ya no pudieron seguir follándome “por deporte”. En realidad, les agradezco: cualquier publicidad sirve; que se tomen la molestia significa que les importa. Ariel Pink junto John MausFG: ¿Ego y dinero?AP: Ego chico, mucha ansiedad/inseguridad. Vivo minimalista: sin TV, sin computadora, sólo teléfono. Con la plata soy malo; no tengo manager; hago yo el presupuesto de las giras, pago bien a la banda. Alguien gana dinero conmigo y no soy yo. Me alcanza para viajar y tocar con cinco personas, subirnos al bus y seguir. Así vivo hace 8–9 años.FG: ¿Usás computadora para escuchar o producir?AP: No. No tengo computadora, ni TV, ni equipo estéreo. Hago todo con el teléfono.FG: ¿Problemas de dinero personales?AP: No, porque no tengo necesidades materiales. No compro ropa, casi nada. Comida, algún instrumento o regalos. De joven me independicé: trabajé, pagué alquiler y viví barato. Soy minimalista. Pero a nivel banda, sí hay problemas: si hubiese hecho lo normal en este rubro, con la popularidad que tuve, debería haber ganado mucho. En cambio, lo que gano se lo devuelvo a la banda… y cuando despido a alguien, me demandan. Así que podría volver al pozo en cualquier momento.FG: Tu historia en vivo: cantidad de shows, pago, sello.AP: Empecé a tocar en 2004 y desde entonces hice muchísimas giras: algunos shows fueron desastres (de esos se acuerda la gente), pero son excepción. Llegué a ~200 shows/año durante 8–9 años (cerca de 2000 en total). Al principio no me pagaban bien; no era popular y mi banda era poco profesional. Pensé que las discográficas vendrían solas tras The Doldrums, pero no. Cuando armé una banda comprometida, ensayamos, tocamos mejor los viejos temas y mejoraron las reseñas; entonces 4AD se interesó. Con un disco más limpio, Pitchfork dejó de reprobarme por inercia.FG: ¿Influencias y escena?AP: R. STEVIE MOORE es mi modelo (outsider que se dedicó a su expresión). JOE MEEK, parentesco estilístico. De chico escuché FAITH NO MORE, los vi en 1989. JOHN ZORN lo conozco, pero no soy muy de él. En general, siempre intenté no sonar como yo; al intentarlo, terminé sonando a mí.FG: ¿Letras? ¿Cómo las escribís?AP: Las letras me importan muchísimo, pero si las fuerzo, salen mal. Por eso las escribo al final, rápido, para capturar el momento sin pensarlo de más. Hago ruido, lo ordeno, y cuando canto tengo que decir algo aunque no tenga nada que decir; si lo pienso mucho, se arruina.FG: Un tema concreto como «New Trumpets of Time»: ¿cómo armaste esa base tipo dance? ¿Qué CASIO usaste?AP: Empecé con un pulso simple de batería, después bajo, pista de batería, buscando un feeling dance. El CASIO era CZ-100 o CZ-20 (serie CZ). Mucho uso de whammy; aunque es digital, se siente analógico, casi ARP o algo Buchla raro.FG: ¿Cómo miras hoy Loverboy y House Arrest?AP: Como momentos en el tiempo. Estaba muy impulsado, enfocado y desesperado por dejar marca; menos cínico que ahora, pero más en guerra con el mundo. Me enorgullecen porque no sé cómo lo hice con tan poco y tan aislado. Mis amigos de hoy llegaron por la música y por creer en mí cuando no tenía talento técnico ni nada para mostrar. Grabé práctica sobre práctica. El ejemplo de R. STEVIE MOORE —“tu expresión por encima de todos”— fue clave. Me alegra verlo reconocido: ojalá mi relación con él haya ayudado a que no sea olvidado en vida.FG: ¿Tu vida previa y la transición a vivir de la música?AP: Trabajé en disquerías desde los 17–18. Dejé de tener trabajos fuera de la música recién cuando gire en 2004, a los 26. Desde entonces, sólo música. Ser músico de sesión es más estable que lo mío: yo dependo de lo popular que sea mi personalidad en cada momento. Si me contrataran como bajista de sesión, feliz; pero suelen llamarme para “ser ARIEL PINK cinco segundos” en un disco.FG: ¿Algo más que quieras agregar?AP: Disfruté la charla; fue un viaje por la memoria. Facundo GuadagnoRedactor en RocktambulosAntropólogo. Politólogo. Escritor.