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Canción Animal: 30 años del disco más “salvaje” de SODA STEREO

Han pasado 30 años desde la aparición del que, para muchos, es el mejor álbum de SODA STEREO: Canción Animal (1990). Marcado por un rock directo, de guitarras afiladas, como anticipando lo que vendría después con la aparición del grunge, este trabajo se encumbra entre los más importantes del rock latinoamericano. “De música ligera”, “(En) El séptimo día”, “Té para 3” y “Un millón de años luz”, son algunos de los tantos clásicos que integran esta obra maestra, hoy recordada en todo el continente.

Siento algo instintivo, animal y primitivo en estas canciones, pero concienzudamente primitivo“, diría en su momento el recordado líder de la banda argentina, Gustavo Cerati. Mientras que el histórcio bajista del grupo, Zeta Bosio, confesaría unos años después: “Estábamos pasando por nuestro mejor momento”.

Tensión e Integridad, ese era el nombre eligido -en un principio- para el sucesor de Doble Vida, disco publicado en 1988. A fines de la década de los ochenta, la banda integrada por Gustavo Cerati (voz y guitarras), Héctor “Zeta” Bosio (bajo y coros) y Charly Alberti (batería), gozaba de una popularidad consolidada y envidiable. No solo en Argentina, sino también en el resto de América Latina.

Portada del disco

Entre septiembre y diciembre de 1989, Soda Stereo realizó una extensa gira con más de 30 shows por México, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y Estados Unidos. El cierre, se realizó en enero de 1990, con dos shows: uno en Mar del Plata; y otro, en el estadio del club de fútbol Vélez Sársfield, ante más de 30.000 personas.

El éxito era inminente. Sin embargo, la banda liderada por Gustavo Cerati buscaba darle un giro de 180° a su carrera. Cansados del groove y del funk de Doble Vida, querían que su próximo disco fuese diferente, con un rock más crudo, afilado y directo. Cerati, un reconocido y acérrimo fan de Luis Alberto Spinetta, buscó inspiración en aquellas bandas de rock argentino de los años setenta que escuchaba de adolescente, tales como PESCADO RABIOSO, VOX DEI, COLOR HUMANO, AQUELARRE, entre otras.

El puntapié inicial para definir el sonido del disco, vendría precisamente durante la gira de Doble Vida. En plena zapada, mientras realizaban una prueba de sonido en México, y de manera espontánea, nació de la guitarra de Gustavo los primeros acordes de lo que sería a futuro uno de los principales himnos de SODA STERERO: “De música ligera”.Estaba convencido de que este iba a ser un superhit”, diría el recordado cantante en una entrevista.

Después del show de Vélez Sársfield, y tras un breve descanso, Cerati y compañía afinó los últimos detalles antes ingresar en junio de 1990 a los Criteria Studios (el mismo utilizado por leyendas como Bob Marley, los Bee Gees, Abba y AC/DC), en la ciudad de Miami, para grabar su quinto álbum, y lo que para mucho en definitiva, su gran obra maestra: Canción Animal.

La producción del disco fue asumida por el propio Gustavo Cerati y “Zeta” Bosio. Asimismo, contó con la partipación de destacados músicos de la escena rockera argentina, tales como Daniel Melero, “Tweety” González, Andrea Álvarez y Pedro Aznar. El proceso de grabación duró poco más de un mes.

Portada censurada

En cuanto al arte y al diseño de la portada del disco, esta fue rediseñada por Cerati y Paola Antonucci (su novia de aquel entonces,) y estaba insipirada en un boceto inicial de Alfredo Lois (colaborador y realizador de varios videoclips de la banda, tales como “Cuando pase el temblor” y “En la ciudad de la furia”). En ella, se puede observar sobre un fondo naranja una pareja de leones copulando (que simbolizaba la relación entre Gustavo y Antonucci); una veleta, ubicada arriba a la izquierda, que representaba a Charly Alberti y su juventud; y arriba a la derecha, una tensegridad que sugería el equilibrio de “Zeta”, aunque también juega con la encrucijada de la “tensión interna”. Si bien el diseño dejó conformé a todos, generó polémica en algunos países del continente, siendo censurada y sustituida por otra menos conceptual: una simple foto del trío sobre un fondo azul.

Canción Animal vió la luz el 7 de agosto de 1990. Compuesto de 10 canciones -casi todos sencillos que se convirtieron en hits radiales- las críticas y las alabanzas a este trabajo no se hicieron esperar. En un artículo especial publicado en 2007, la revista Rolling Stone destacó: “Canción Animal es la respuesta a tanta sofisticación, el primer registro en que Gustavo Cerati empieza a mirarse como un heredero del rock argentino de los 70″. El mismo medio posicionó al disco en el puesto número 9 de los 100 mejores álbumes de la historia  del rock argentino. Por su parte, la revista estadounidense Al Borde, lo ubicó en el lugar número 2 en el ranking de los 250 mejores álbumes del rock iberoamericano.

El gran himno del disco, “De música ligera”, se encumbró al puesto número 1 de las 500 mejores canciones del rock iberoamericano, por la misma Al Borde, en 2006; al puesto 20 de las 20 mejores canciones del rock en español por E!, en 2011; mientras que en el 2002 se ubicó en el puesto N°4 de las 100 mejores canciones del rock argentino, según Rolling Stone Argentina y MTV. “Fue un momento muy inspirado del grupo”, reconocería años después el propio Gustavo Cerati.

La guitarras distorsionadas y el directo de Canción Animal se pueden escuchar desde el primer tema del disco. “Odio este domingo híbrido de siempre”, canta con fuerza Cerati en “(En) El séptimo día”, tema en el que una breve introducción a cargo de la batería de Charly Alberti, forma el preámbulo perfecto para los primeros acordes de una canción ganchera y potente. Luego viene “Un millón de años luz”.

Cuenta la historia que el tempo y la línea descendente del bajo en este tema están inspirados en la canción “Tempted“, de los ingleses SQUEEZE. “Es una composición que me permitió darme cuenta de cómo el deseo de estar bien puede convertirse en una melodía esperanzadora, donde parece que uno pudiera tocar la belleza en un nivel un poco más allá de lo usual, transformada en una dulce venganza: ‘no vuelvas sin razón porque no voy a estar aquí, sino a un millón de años luz’”, es la memorable frase que Gustavo escribió para este track.

El tercer tema, es precisamente el que le da el título al disco: “Canción Animal. Para los integrantes de Soda, es la canción que “mejor refleja el sonido del álbum”. El músico invitado Daniel Melero, comparte la autoría y coproducción del track con Cerati. Fue interpretada durante la Gira Animal, en 1990 y no volvería a ser tocada hasta el tour de despedida El Último Concierto, de 1997.

La melódica y (casi) acústica “1990 (Mil Nueve Noventa)”,le da un breve respiro al disco, para luego subir nuevamente la intensidad con la rockera“Sueles dejarme solo”. Su abrupto final le da la posta a la ya mencionada “De música ligera”, uno de los puntos más altos del disco, y ¿por qué no decirlo?, de la historia del rock en español.

La épica “Hombre al agua”, también contó con la partipación de Melero en la composición. Como solista, Cerati la interpretó en la gira de presentación de Bocanada, entre septiembre de 1999 y junio de 2000. Diez años después formó parte del setlist en la gira que trajo de regreso al grupo, Me Verás Volver; pero esta vez más rockera, siendo quizás una de las mejores interpretaciones de esta canción. “Entre caníbales” sigue en la línea de “1990 (Mil Nueve Noventa)”, aunque con tintes más oscuros que su predecedora.

La bella y spinetteana “Té para tres” comienza a marcar el final de Canción Animal, para dar paso al último track del disco, la poderosa “Cae el sol”.Como dato para el cierre, la banda le entregó a sus seguidores una recomendación como nota al pie del arte del disco: “Y para mayor placer animal, escuchalo a todo volumen”.

Sin duda, el mejor consejo para escuchar esta verdadera obra maestra. ¡Felices 30 años, Canción Animal!

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