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Clase magistral de Death Metal: PESTILENCE en Buenos Aires #Reseña

No todas las bandas necesitan grandes discursos para dominar un escenario. Algunas simplemente conectan los instrumentos, bajan las luces y dejan que la música haga el resto. Así fue la visita de los neerlandeses PESTILENCE al Centro Cultural Bula: una noche donde la técnica, la precisión y la oscuridad hablaron mucho más fuerte que cualquier presentación.

Un día antes de lo que terminaría siendo un juego épico de semifinales del Mundial de Fútbol 2026 en el que se enfrentaban Argentina e Inglaterra, un grupo reducido, pero absolutamente fiel, eligió otra cita impostergable: presenciar a una de las bandas fundamentales del death metal europeo repasando distintas etapas de una carrera de casi cuatro décadas. Tras su última visita en 2025, esta vez el ambiente íntimo y sombrío de Bula fue el escenario ideal para una propuesta tan densa como hipnótica.

Antes del plato principal, los locales DEAD ROOSTER abrieron la jornada con una mezcla entre death metal clásico y moderno. Aunque el sonido todavía no acompañaba del todo, dejaron una muy buena primera impresión. Luego llegó BURDEN RAGE, veteranos de la escena local, con un set veloz, técnico y demoledor que por momentos recordó a THE BLACK DAHLIA MURDER, especialmente por el trabajo vocal y la precisión rítmica. Los problemas técnicos continuaban, especialmente por un ruido generado por los triggers de batería, pero más allá de eso, la banda lo dio todo y la intensidad nunca bajó.

Pestilence

PESTILENCE: cuatro décadas de brutalidad técnica

El recorrido comenzó alternando épocas, con “The Secrecies of Horror” (Consuming Impulse, 1989), seguida por “Morbvs Propagationem” de Exitivm (2021). Luego repitieron el patrón con la feroz “»Dehydrated» (Consuming Impulse, 1989), seguida por «Deificvs» (Exitivm, 2021).

Desde los primeros minutos quedó claro que el protagonismo estaría en la ejecución: riffs afilados, blast beats constantes y una precisión quirúrgica que sostuvo todo el show. Aunque el sonido todavía arrastraba algunos inconvenientes con el trigger y algún feedback aislado, la respuesta del público no tardó en aparecer con el clásico “Yo soy de Pestilence, es un sentimiento, no puedo paraaaar”.

Luego pasamos a un bloque enteramente clásico: «The Process of Suffocation» (Consuming Impulse, 1989), «Chronic Infection» (Malleus Maleficarum, 1988), volviendo a la velocidad frenética con «Lost Souls» (Testimony of the Ancients, 1991) y la oscura «Prophetic Revelations» (Testimony of the Ancients, 1991). Los detalles en sonido empezaron a solucionarse y la banda pudo desplegar toda su calidad técnica. Se armó el primer pit de la noche y la conexión con el público fue creciendo, incluso sin demasiadas palabras entre canción y canción. Bastaban un agradecimiento, el anuncio del siguiente tema y otra descarga de death metal vieja escuela.

La recta siguiente profundizó todavía más esa faceta con «Resurrection Macabre», de su producción discográfica de 2009 con el mismo nombre, «Devouring Frenzy» (Consuming Impulse, 1989), «The Trauma» (Exitivm, 2021) y «Twisted Truth» (Spheres, 1993). Fue también el único momento donde Patrick Mameli rompió un poco el protocolo para mencionar el Mundial de Fútbol, provocando un canto espontáneo de «¡Argentina! ¡Argentina!» que hizo sonreír tanto a la banda como al público, mientras Patrick nos deseaba buena suerte para el próximo juego.

El cierre llegó con «Land of Tears» (Spheres, 1993), «Reduced to Ashes» (Exitivm, 2021) y «Out of the Body» (Consuming Impulse, 1989), un clásico perfecto para despedir una noche que nunca perdió intensidad. Al terminar, varios asistentes aprovecharon para acercarse con discos para firmar, mientras los músicos respondían con sonrisas y agradecimientos. La ventaja de locales íntimos como Bula, es tener a los músicos tan cerca que esa barrera entre público y banda empieza a desaparecer.

PESTILENCE no necesitó un show largo ni una producción gigantesca para demostrar por qué sigue siendo una referencia del death metal técnico. Fue una presentación corta, oscura y contundente, donde la música ocupó siempre el primer plano. En tiempos donde muchos conciertos apuestan por el espectáculo, los neerlandeses recordaron que cuatro músicos bien aceitados todavía pueden hipnotizar a un público entero únicamente con sus instrumentos.

©Todas las fotos fueron tomadas por Victor Rondón / Todos los derechos pertenecen a su autor

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