Ayúdanos a hacer periodismo independiente

Por favor, desactiva Ad-block

Trabajamos duro para brindarte contenido gratuito y de calidad. Mostrarte publicidad es la única forma de monetizarlo y seguir creando.

Estás aquí
Página principal > Destacada >

El cantar de la renovación: Cristian Castro se presentó con LA ESFINGE en Buenos Aires #Reseña

Desde hace tiempo que conocemos la faceta metalera de Cristian Castro, un artista multifacético, de voz privilegiada y que se amolda a cualquier género con destreza. ¿O no? Pues bueno, para quien aún no lo sepa, hace muchos años confesó que le gustaba el Heavy Metal. En distintas entrevistas en medios masivos se mostró afín a la música pesada y reveló su sueño frustrado de ser un cantante de metal. Han sido varias las bandas que ha citado como influencias, que van desde el glam hasta el death, pero cuando se trata de su grupo favorito, su fanatismo llegó al punto físico, tatuándose el logo de TOOL en la espalda, grupo emblemático de metal progresivo.

En 2013 dejó ambigüedades y se volcó definitivamente a probar suerte con el género metálico pesado. Juntó a varios músicos y empezó a cumplir su sueño, pero no fue sino un año después que debutó discográficamente con LA ESFINGE, nombre que le puso a su proyecto heavy. Para esa primera producción buscó al productor de su banda favorita, el gran David Bottrill, que trabajó con TOOL, además de otros grandes del género, y fue así como nació El cantar de la muerte (2014), disco que dio inicio a una trayectoria que, aunque se vio detenida durante casi una década, hoy se consolida con el reciente álbum, La cruel cantora (2023), en el cual vemos a un nuevo Cristian, versátil y dispuesto a retomar su carrera rockera.

Desde hace varios meses a Castro se le había visto asistiendo a recitales de rock y metal en Buenos Aires, algo que además de generar curiosidad por la presencia del cantante en el país, reafirmaba su imagen de amante del metal. Lo cierto es que Cristian está viviendo en Argentina desde hace meses, y el motivo tiene que ver, en parte, con LA ESFINGE. “Acá se está dando la llamada de este disco que tenía que ser lanzado en la Argentina. Sigo mi llamada musical”, decía hace poco el mexicano en entrevista con La Nación, pero además asegura que “acá se mueve bien la industria de la música”, según su opinión.

La cruel cantora no se grabó en Argentina, pero su lanzamiento y promoción si ha ocurrido acá. Hemos podido ver a Cristian recorriendo todos los medios masivos posibles, en los que tiene las puertas abiertas gracias a su carrera en el mundo de las baladas y a los que difícilmente tendría acceso si se dedicara exclusivamente al rock, medios que además tienen repercusión en el extranjero, por eso es tan importante para el rock actual que él decida retomar esta faceta musical, y más aún, que decida hacerlo aquí. Los memes al respecto no han faltado, pero hay algo de verdad en algunos de ellos, como ese que decía que Cristian había llegado para salvar al rock de la crisis. Mientras para muchos suena ridículo, la realidad es que hace tiempo los medios masivos no le dan espacio a bandas nuevas de rock en horario prime time, algo que sí ha ocurrido con LA ESFINGE y aunque no se note, podría tener una influencia en las nuevas generaciones que esten viendo a Cristian tocar sus canciones en TV y sientan curiosidad por el género y las bandas que él menciona como influencias.

El segundo disco rockero de Castro acaba de ver la luz, el pasado 20 de octubre, y marca el renacer de la banda, que ahora cuenta con nuevos músicos y busca conquistar al continente usando como base a la Argentina. Por esto y más, LA ESFINGE colmaba las expectativas con sus dos fechas pautadas, el viernes 27 y sábado 28 de octubre, en el Teatro Vorterix de la Ciudad de Buenos Aires, en las que presentarían en vivo su flamante álbum, La cruel cantora. Asistimos a la segunda y esto fue lo ocurrido.

LA ESFINGE en Buenos Aires: El despertar de la bestia dormida

Apertura con HERMANOS DE SANGRE, un cuarteto que dejó todo en las tablas y presentó sus más recientes lanzamientos, el EP III (2022) y el sencillo Alter Ego (2023). Hay que destacar que llevaron su convocatoria propia y esta no dejó de alentar en ningún momento, sorprendiendo y despertando un radar para tener en cuenta a esta banda, que anuncia fechas y una fuerza imparable para continuar. Como la que necesitaron durante toda su performance porque el sonido no acompañó y, prácticamente, se llegó a la tan temida bola de ruido. Puede pasar.

Con puntualidad, a las 21hs las luces se apagaron y LA ESFINGE estaba en el escenario. Comienzo con “Lobos”, una batería demoledora, cortesía de Alan Fritzler, y envolventes teclados de Alejandro Graf. Oscura presencia de Cristian escenario, que durante todo el show su performance nos recordará a la que lucía, salvando distancias, Lemmy: inmóvil frente al micrófono, poseído por el show. Chowy Fernández daba unos punteos que demostraban su destreza y el bajo de Ruido Barilari era el perfecto acompañamiento, como también las ideales backing vocals cuando la situación se prestaba para eso.

“Este show está dedicado a Ricardo Iorio, lo lamento mucho”, declaró Cristian, ante el reciente deceso del renombrado músico argentino. Pero ese no fue el único gesto del talentoso vocalista. Su voz, prácticamente, no se escuchó, como su guitarra; se trató de llamadas constantes a su asistente. Desde el público se gritó “no se escucha” y, consciente de que las cosas no eran demasiado óptimas, Cristian dijo con una humorada: “debe ser un sabotaje”. Lo mismo ocurrió con las coristas que uno podía notar su esfuerzo, pero, lastimosamente, no llegaban a escucharse; es más, la voz de Ruido Barilari fue más nítida cuando tuvo que acompañar a Cristian.

Esto no significa que el show no haya estado a la altura, pero lamentablemente el sonido les jugó una mala pasada. Por momentos ni siquiera podía entenderse lo que Cristian Castro decía entre las canciones, y es una pena que nos hayamos perdido sus comentarios porque la mayoría estaban cargados de chistes y pícaras peticiones a las fans, como cuando unas muchachas del vallado le pidieron una remera al vocalista, y este accedió, pero no sin antes pedir algunas prendas íntimas, las cuales volaron al escenario.

Estuvieron los hits, claro que sí, como “Beso Negro” o “Grand Prix Fórmula 1”, muy celebrados por los fans a pesar de que no se pudieran apreciar nítidamente. Luego del cierre con “Smoke On The Water”, Cristian recorrió todo el escenario saludando a sus fans y se retiró, pero no sin antes disculparse por los inconvenientes técnicos y prometer que estos shows apenas son el comienzo ya que planean hacer una gira para presentar sus nuevos temas.

Es importante entender lo que representa LA ESFINGE en el contexto musical actual, donde lo más escuchado en las radios está lejos de la distorsión y el metal, por eso se entiende que esta faceta de Cristian Castro genere tanta curiosidad e interés en los medios masivos. Cristian sabe que está bajo la lupa de muchos, y a pesar de toda la experiencia que tiene como cantante profesional, la presión de hacerlo bien y el temor de salir de la zona de confort siempre va a estar allí. “Disculpen todos los errores que hubo, estamos nerviosos”, decía Cristian en el cierre, encogido de hombros y con una humildad que pocas veces se ve en artistas que han tocado la cima, como él lo ha hecho. Es evidente que cuando sube al escenario con LA ESFINGE, se siente como si fuera la primera vez, y para sus talentosos músicos, su equipo técnico y demás acompañantes tampoco es fácil enfrentar tanta presión. Hay que saber que cuando se cuelga la guitarra y comienza el show, no estamos ante el Cristian de los hits radiales, sino ante un pibe que -con poco qué ganar y mucho qué perder- decidió arriesgarse y cumplir su sueño de hacer la música que le gusta, tratando -directa o indirectamente- de reavivar en las masas ese género musical que tanto amamos. Ya por eso, se merece todos los aplausos del mundo.

Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martínez para rocktambulos / Todos los derechos reservados

¿Te gustó? ¡Queremos saber tu opinión!

Top