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“Cuatro músicos, Tres historias, Un recital”. Crónica de un show de LA VIDA BOHEME en Buenos Aires

“El músico que no tenga un sentimiento o una ideología que trasmitir, está en la profesión equivocada” (Enrique Bunbury)

El fondo de pantalla de su computadora muestra la mejor foto de Caracas que pudo conseguir, ver a diario el cerro Waraira Repano, mejor conocido como “El Ávila”, le hace sentir cerca de casa. Le hace creer que a través de esa ventana virtual puede ver todo lo que dejó atrás. Helena es una venezolana en Buenos Aires y, aunque se ha adaptado rápidamente al ritmo de vida bonaerense, no deja de extrañar la que una vez fue su ciudad. No olvida sus raíces y mucho menos a su gente. En el lugar se encuentra también Ariadna, quien luce tan emocionada como ella. Ariadna vive en Buenos Aires desde hace tres años, vino con la intención de estudiar y trabajar, buscando eso que llaman “un futuro mejor”, el que su natal Venezuela no logró ofrecerle. No se conocen, pero Helena y Ariadna se encuentran una al lado de la otra esperando para ver en vivo a una banda que, por primera vez, visita esta capital argentina.

Ángel “El Negro” es otro venezolano presente en la sala. Se encuentra un poco más lejos, en lo que él llama “el point”, un sitio estratégico desde donde puede ver perfectamente, sin que ningún “cabezón” obstaculice su visión periférica del escenario. En una ciudad como Buenos Aires, donde la actividad cultural se desborda en opciones para sus habitantes y el mes no alcanza para tantos recitales, estos tres chicos están acostumbrados a asistir a eventos musicales, pero esta vez no se trata de cualquier banda, los cuatro músicos que aparecerán muy pronto en tarima tienen algo en común con ellos, y es que también nacieron en Caracas, Venezuela.

La Vida Bohema
La Vida Boheme

Aunque se encuentran radicados en México desde hace varios años, LA VIDA BOHEME es una de esas agrupaciones que por sus letras y, más recientemente, sus arreglos musicales, han representado la venezolanidad dentro del rock alternativo latinoamericano. Una banda que ha logrado llevar la bandera de Venezuela lejos de sus fronteras, algo que muy pocos -salvo los que hacen música tropical – han logrado.

Es un domingo de invierno bastante atípico en Baires, como coloquialmente sus habitantes llaman a la capital. La lluvia que azotó durante todo el día a la ciudad dejó un clima cálido que todos agradecemos. Dentro de Niceto Club, el local donde se llevará a cabo el recital, el calor humano de las cientos de personas presentes hace que no haga falta calefacción. Aunque ayer se presentaron en el Luna Park como teloneros de Los Auténticos Decadentes, hoy será el primer show oficial de LA VIDA BOHEME en Buenos Aires. Es la primera vez en la carrera de estos caraqueños que se montan en un escenario argentino para tocarle a su propio público.

Son las diez de la noche y la mexicana Sol Pereyra ya se presentó, ofreció un bonito show en el que no fue una simple telonera, Sol mostró su talento y aprovechó para presentar brevemente sus dos trabajos discográficos, un buen abrebocas para el plato fuerte de la noche, los “Semper Fi”: Henry, Daniel, Sebastián y Rafael.

Nuestra Fiesta

Henry D'Arthenay
Henry D’Arthenay

Varias camisas de La Vinotinto (selección de futbol de Venezuela) entre los asistentes les dejan claro a Helena, Ariadna y Ángel que no son los únicos venezolanos presentes. Aunque no vistan ropa alusiva a su nacionalidad, ni banderas tricolor, son muchos los venezolanos que vinieron al show, la mayoría de ellos vieron alguna vez a LA VIDA BOHEME gratis en alguna plaza caraqueña, otros seguramente pagaron para verlos en cuánto local nocturno se presentaron y, con suerte, estuvieron en aquella histórica presentación que hicieron en el Teatro Teresa Carreño, el teatro más importante del país. Algunos, tal vez, se limitaron a verlos por videos montados en la red y los más fanáticos, probablemente estuvieron ahí cuando se proclamaron ganadores del Festival Nuevas Bandas 2008, en Venezuela. Hoy, todos juntos se preparan para recordar, años más tarde y miles de kilómetros más lejos, qué se siente cantar, saltar y bailar al ritmo de aquellas canciones que fueron himnos del “indie rock venezolano”, género que caracterizó al grupo venezolano durante sus primeros años y que todavía está presente en su espíritu musical.

Pocos minutos han pasado desde las diez y, mientras se abre el telón, se escuchan los acordes del tema más popular que ha tenido la banda en Venezuela. Sin que sea pronunciada una palabra, la canción es reconocida por los asistentes y comienza la euforia…“Esta es nuestra fiesta, candado y cresta, es nuestra fiesta, ¡Nuestra!”, retumba en el local, mientras el público que corea enloquece en saltos y gritos. La voz de Henry no se escucha del todo, pero no sabemos si es un problema técnico o el público canta tan alto que lo opaca. De cualquier manera, los asistentes se encargaron de cantar “Radio Capital” de principio a fin. Luces rojas, azules y verdes, con sus combinaciones, iluminan el escenario sobre el que se posa el cuarteto, todos visten camisas blancas abotonadas hasta el cuello y pantalones negros, casi tan elegantes como en los shows promocionales de su más reciente álbum, pero en este caso sin chaqueta y con zapatos deportivos. Siempre han tenido creatividad para reinventarse y mandar mensajes con su aspecto, primero fue ropa blanca pintada, luego el “liquiliqui”, traje tradicional de los llanos venezolanos. Todos sus fans quieren ver cuál será su apariencia cuando publiquen su tercer trabajo discográfico.

Rafael Perez
Rafael Perez

Pese a lo que muchos esperábamos, fueron interpretados una gran cantidad de temas de “Nuestra”, su primer disco, y no solo los “éxitos”. Esto le dio un ambiente retro al show, en el que Helena, Ariadna y Ángel viajaron en el tiempo para recordar sus años universitarios en “Caracaos”, como muchos suelen apodar a la capital venezolana. Hasta allá viajaba Helena, cada vez que cerraba los ojos, mientras cantaba con todas sus fuerzas “Calle Barcelona”. Recordaba sus noches acaloradas dentro de algún abarrotado local nocturno, del cual no se podía salir hasta que saliera el sol porque “es peligroso”. Recordar es vivir y un recuerdo le llevó al otro: “¿A qué hora es que abre el metro? ¿Será que no piensa amanecer nunca?”, se impacientaba Helena cuando le tocaba esperar en Venezuela desde las 3 am (hora promedio en la que finaliza un show en algún club venezolano) hasta las 6 am. “Aquí me quedo hasta que me boten, no quiero que me violen chama” le decía entonces a sus compañeras de farra caraqueña. Esta noche LA VIDA BOHEME nos hace recordar desde la belleza de un “Flamingo” venezolano hasta “La Piel Del Mal” que aterroriza al país.

Por los padres, por los hijos.

Conforme iban sonando los temas íbamos viviendo cada letra, cada nota, cada recuerdo y cada sensación. Ariadna ya no estaba en Venezuela cuando LA VIDA BOHEME se presentó en el Teatro Teresa Carreño, pero esta era su revancha. Siempre quiso escuchar las canciones nuevas en vivo y cuando comenzó a sonar Hornos de Cal no pudo más. “Nos mantendremos despiertos aunque caiga el sol, encerrados en nuestro edén de hormigón” fue lo que alcanzó a cantar Ariadna antes que las lágrimas corrieran por sus mejillas, pero ella no paró de cantar, como pudo continuó. Esta vez no fue un recuerdo específico lo que arrugó el corazón de Ariadna, sino todo el conjunto de sensaciones y pensamientos que la cruzaban. Por su cabeza pasaba su familia, sus amigos, su país.

Sebastian Ayala
Sebastian Ayala

La Sangre y El Eco”, también de su segundo disco, activó nuevamente a unos asistentes que en su mayoría se mantuvieron saltando. “Mira lo que te hicieron, con fuego fueron, callado compañero…” cantaba Henry, mientras detrás de él se proyectaban imágenes de algunas revueltas sociales venezolanas que sufrieron represión militar.

Algunos pasan por alto la protesta en las letras de LA VIDA BOHEME y los juzgan despectivamente como una “bandita de moda que hace música pa’ bailar”, pero si bien desde sus inicios se caracterizaron por tener temas alegres y otros que no lo son tanto, el disco “Será”, en su totalidad, es un buen ejemplo de cuán reflexiva puede ser la letra de un tema que musicalmente es bastante “bailable”.

¡Lo Maté Yo!

Tímido como de costumbre, Henry, vocalista y guitarrista de la banda, no interactúa demasiado con su público. La banda se limita a tocar un tema detrás del otro, casi sin interrupción. Saltar y bailar como un desquiciado le sirve a Ángel para liberar la tensión, esa que viene cuando tienes el nudo en la garganta y estás al borde de soltar lágrimas de emoción. “El sentimiento Ha Muerto” es una excelente oportunidad para volverse loco. Este fue uno de esos temas en los que Ariadna, Helena y Ángel dejaron la garganta, en una especie de competencia con el resto de los asistentes, para ver quien cantaba más fuerte.

Daniel De Sousa
Daniel De Sousa

Ángel, apodado cariñosamente por su familia y amigos como “El Negro”, cantaba y bailaba “Danz!”, y al cerrar los ojos se transportaba a la plaza Alfredo Sadel, en Las Mercedes, o a la plaza Isabel la Católica, conocida como “Plaza Castellana”. “Era como estar ahí otra vez” afirma, pero se calla la parte más dolorosa de ese recuerdo. Y es que al abrir los ojos algo faltaba: sus amigos, sus “compinches”, no estaban a su lado cantando con él. “¡Qué buenos tiempos!” exclama Ángel con un suspiro, luego de recordar aquellos conciertos gratuitos en Caracas, donde tantas veces se llenó de pintura.

Con “Danz!” y “El Buen Salvaje” volvían los recuerdos alegres, a pesar de la nostalgia, y es que hoy estamos aquí para bailar y celebrar que, como dice uno de los temas ausentes de la noche, “el futuro funciona”. La gente coreaba, gritaba, cantaba, todo fue una fiesta y así continuó hasta que llegó uno de los momentos más esperados de la noche.

“¡Sáquenselo de adentro!”

Desde sus inicios, este cuarteto caraqueño se caracterizó por su posición anti gubernamental y, sin ningún temor, cantaron siempre sobre la realidad social que se vivía, y aún se vive, en Venezuela desde hace más de 5 años, tal como ellos la perciben. “Viva La Resistance” era el lema de la banda en aquella época y “Nicaragua” fue uno de esos “temas serios” cuya letra caló en la mayoría de sus fans. Sólo bastó la primera línea del tema para que un coro de voces se encargara de interpretar el resto del intro. “Ahora marcho sin rumbo, cantando canciones de…”, cantaba el público en pleno cuando Henry intervino: “¡Sáquenselo de adentro!” dijo, y acto seguido se oyó el grito: “…de falsa revolución”. Tal como ocurrió con el primer tema, cuando apareció la banda en tarima, se desató la locura en Niceto Club. Unos saltaban, otros bailaban, se volvió a formar “la olla” (sinónimo del pogo) y otros simplemente cantaban.

Atrás quedaron las ropas blancas con manchas de colores, aquellas entradas sorpresivas con acompañantes que ondeaban banderas y arrojaban pintura a los asistentes, esa pintura indeleble que marcó a Helena, Ariadna y Ángel para siempre. Aunque desde hace ya un tiempo que los bohemios cambiaron su look juvenil, esos colores siguen estando ahí. La pintura de LA VIDA BOHEME logró entrar en los corazones de sus seguidores.

La Vida Boheme en uno de sus shows en Caracas en 2010
La Vida Boheme durante un show en Caracas en Agosto de 2010

“Es un orgullo para nosotros estar aquí”. Entre asombro y alegría, Henry D´Arthenay dirigió estas palabras al público. “Venezuela”, “Venezuela”, se escuchó con fuerza, en coro, como respuesta. Un momento de reafirmación de identidad y pertenencia.

Tras una primera despedida, regresaron para interpretar “Domingo”, un tema nuevo. “Ganan las elecciones los mismos idiotas, y la reja de siempre permanece rota” canta Henry mientras toca un cuatro (instrumento infaltable en los grupos de folclor venezolano) provocando aplausos y gritos de los asistentes, buen augurio para este adelanto que estrenaron durante su visita a Argentina. Fueron muchas las canciones que levantaron al público, fueron también muchas las que los conmovieron. Casi una hora y media le sirvió a LA VIDA BOHEME para alegrarle el domingo y la semana entera a Ángel y a muchos de los que asistieron a este primer show en Buenos Aires.

“¿Cómo no voy a llorar?, si tú te vas no te haré falta”

LVBBsAs12La Vida Mejor” sería el tema que anunciaría el final del show. Henry, Daniel, Sebastián y Rafael se despidieron de su público en Buenos Aires bailando una coreografía al ritmo del calipso. Fue así como nos dijeron adiós luego de habernos traído, tal vez sin querer, un pedacito de Venezuela y embarcarnos en un viaje en el tiempo. “¿Cómo va a ser la vida mejor? Yo pregunté y nadie respondió”, repite varias veces uno de sus temas más populares. A Ariadna, Helena y Ángel los une, sin saberlo, ésta canción. Los tres se habían hecho la misma pregunta incontables veces y LA VIDA BOHEME se encargó de ponerle música. Escuchar su bailable ritmo representa un baño de regionalismo para estos tres melancólicos, que no dudan en “echar un pie”, sin ninguna vergüenza, mientras suena la canción. Su nostálgica letra la convirtió en el soundtrack de los recuerdos de esa etapa de sus vidas, en la que se convirtieron en inmigrantes, dejando atrás a mucha gente que llora porque se fueron.

“La música es un nexo entre el hombre y el cosmos”, dijo una vez Pitágoras, y para los venezolanos que estuvimos presentes en el debut argentino de LA VIDA BOHEME, lo que ocurrió ese día, más que un reencuentro con la banda, fue un reencuentro espiritual con nuestro país y con lo que una vez soñamos para él, fue un nexo con ese cosmos particular que cada uno llamamos vida.

Siempre he pensado que la música no se trata de quién toca mejor o quien tiene más seguidores, el verdadero artista es el que con su obra toca el alma del que lo ve y oye, no importa si se trata de una sola persona o de millones. Cuando se logra esto el trabajo está hecho y LA VIDA BOHEME hace rato lo logró.

La banda desapareció tras el telón y aunque Helena, Ariadna y Ángel clamaban por otra canción, finalmente se dirigieron hacia la salida del local. En el camino a la puerta de lo que para ellos, y muchos otros, representó un portal en el continuo espacio y tiempo, se exponía, para quien estuviera dispuesto a adquirirlo, el último trabajo de la banda, más que un disco, una idea. Los tres se fueron con un mensaje claro que se resume en el nombre de la canción que acaban de escuchar y el disco que acaban de comprar: “La vida mejor/será”.

Frank Hernández

Periodista. Productor y conductor radial. Crítico musical. Director de rocktambulos.com

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