Este es el mar: DRINK THE SEA nos llevó de viaje en su primera visita a Argentina #Reseña.ReseñasShows (Así Fue) por Facundo Llano - 25/03/202626/03/2026 DRINK THE SEA parece haberse formado para combatir el algoritmo. Seis músicos de diferentes géneros musicales y de diferentes partes del mundo uniéndose para crear una música que no se espera de ellos y tocarla en vivo durante más de dos horas para gente que, probablemente, nunca los haya escuchado realmente. O quizás es simplemente la tradición vieja escuela de hacer música.La banda es un proyecto integrado por Alain Johannes, cantante y guitarrista de bandas como ELEVEN o QUEENS OF THE STONE AGE, Peter Buck, guitarrista de R.E.M, Barret Martin, baterista de SCREAMING TREES y MAD SEASON y Duke Garwood, solista y colaborador de Mark Lanegan en un par de discos. Además, son compañados por Lissette García en percusión y Kelsey Mines en bajo.El escenario de La Trastienda funciona a la perfección, con la decisión atinada de poner mesas en vez de realizar el show de pie. La noche la abre Richard Coleman con su espectáculo de un solo hombre llamado “Skatetronics”, donde, con una guitarra hecha a partir de un skate, va armando las canciones a través de loops y secuencias. En un set de media hora va recorriendo toda su historia, pasando por FRICCIÓN con “Arquitectura Moderna”, LOS SIETE DELFINES con “Travesía” o sus canciones más recientes como “Como Antes”. Un entremés delicioso antes del plato principal.DRINK THE SEA lanzó un disco doble en 2025. Si en la época de los singles eso ya resulta ambicioso, lo es aún más cuando se lo interpreta de forma íntegra. La banda ya había anticipado que el show constaba de dos horas de música nueva. Y con el público sabiendo eso ya de antemano, se entrega en la comodidad de su asiento, con alguna bebida en la mano, predispuestos al viaje que proponen los músicos.La música es una especia de mezcla entre la llamada “World Music”, pero sin duda bajo un ADN de rock alternativo. Para cada canción se proyecta una película diferente, que tiene que ver más que nada con la contemplación de paisajes, sean naturales o arquitectónicos. De hecho, DRINK THE SEA podría ser la banda sonora de una película que aún no existe.Hay momentos realmente emotivos durante el show como en canciones como “Paredes” o “Spirit Away”. También hay otros que quizás no funcionan tanto ante la audiencia de hoy, como “Butterfly” o “Sweet as a Nut”. Durante dos horas el grupo pareciera exigir a su público y ver hasta dónde pueden llegar con la idea de solo tocar música nueva, exceptuando “Long Gone Day” de MAD SEASON a mitad del concierto como una especie de separador entre dos partes.Es recién al final de show que aparecen los clásicos que hacen que el público finalmente se ponga de pie; “The One I Love” de R.E.M, “Making a Cross” de DESERT SESSIONS y “Hangin’ Tree” de QUEENS OF THE STONE AGE, en versiones bastante fieles a las originales.En épocas donde todo pareciera estar hecho para satisfacer al público sin salir de la zona de confort, una propuesta como la de DRINK THE SEA está hecha para desafiar. Si bien el concierto resulta algo largo para quien no conoce los temas y algunas canciones podrían no estar, lo cierto es que es todo parte del viaje por el que te va llevando el grupo, y nunca resulta cansino. Te trae de vuelta a la sensación de no saber con qué vas a encontrarte. Y ese vértigo siempre es bueno.Facundo LlanoColaborador en RocktambulosMúsica, comida y libros, el resto está de más.©Todas las fotos fueron tomadas por Frank Hernández para Rocktambulos / Todos los derechos reservados