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Éxtasis Técnico: SOULFLY Vendió su Alma al Metal en Buenos Aires #Crónica

Ojo por ojo y… miembro por miembro. Muchos son los integrantes que han pasado por el conjunto internacional llamado SOULFLY. No sería justo proporcionarle una categoría norteamericana o latina; esto se da por la presencia de Max Cavalera. Oriundo de Minas Gerais, Cavalera es la mente detrás de SOULFLY abordando aspectos estéticos, temáticos, líricos y musicales. Pero Max es la mente y con eso no alcanza: ya a sus 46 años Cavalera no podría darle vida a su criatura si no fuese por Marc Rizzo, la reciente incorporacion de Mike Leon y su hijo, – esta vez reemplazado por Kanky Lora-. Momento de bajar una vez más para Sudamérica en otra gira infatigable, ahora presentando «Archangel«, su última placa. A continuación lo bueno, lo malo y lo feo de esta aventura. Cinco bandas soporte en Palermo Club, ¿aguantará? Sí, el lugar sin dudas lo hará: la cuestión es cómo lo tomará la gente. Parecía obvio que, tarde o temprano, el público se impacientaría o se tornaría hostil, era algo natural a priori si uno conjuga a las huestes metálicas y a los retrasos que conlleva cinco bandas tocando una atrás de la otra.

A-0 abrió la velada para el variado público, desde el vieja escuela hasta el straight edge con sus símbolos centrados en varios parches, que abundaba en guiños a distintas bandas del mundo metálico. Buena recepción para una banda que sonó lo mejor que pudo dado su lugar en la grilla. Se cierra con el himno «Domination» y se le da paso a SICARIO; ahora las cosas se ponen ambiguas: entre la seriedad y las proclamas de autogestión se filtraban letras macabras, rozando lo absurdo, generando un contraste por lo menos llamativo. Es el turno de POESÍA DE GUERRA y, con el llamado «diario del lunes», se puede resumir en dos picos: un buen abordaje y un sonido que no ayudó. No fue claro y eso es una pena.

¿Todavía quedan dos bandas? Bueno, hay constantes: a MAD SEED e INSOBRIO el sonido les fue contraproducentes y, a su vez, el horario generaba ansias por SOULFLY. MAD SEED corría por una vía alternativa  representada por los sonidos de los 90’s, en particular Nirvana; INSOBRIO acudía en su gran parte a Deftones. Con un saldo positivo, solo entorpecido por el mal sonido, las bandas soportes dejaban lugar al plato que saciaría el hambre de las huestes: SOULFLY -casi que obvia decirlo-.

SoulflyBsAs08Paradójico y clave al mismo tiempo: la banda abre con «We Sold Our Soul To Metal«, originalmente concebido como un tributo a los grandes nombres de este movimiento musical, siendo así una suerte de pacto con la historia. Lo curioso es que SOULFLY también es parte de esa historia, para bien o para mal. Y es casi obvio si la decisión es tocar «Territory» y «Refuse/Resist» y el resultado es el fervor general por canciones que ni siquiera son del grupo – sí de su alma matter – pero fueron concebidas hace ya más de veinte años. Era otro mundo y hoy es pura nostalgia. Pero la contrapartida de esto es «Archangel«, «Ishtar Rising» y «Blood, Fire, War, Hate«. Inicio demoledor con estos golpes de knock out: pero parece que siempre pasa algo y, obviamente, el sonido era totalmente adverso. La cuestión se fue acomodando con el tiempo, pero debo admitir que en lo musical me desconcertó la enorme referencia a los próceres del Metal – Metallica y «Master of Puppets» dentro de «Master of Savagery«, el cover de «Ace of Spades«, «Walk«, «The Trooper» – cuando la ausencia de la guitarra de Max Cavalera por más que la tenga colgada y lista para tocar, algo a lo que no le encuentro explicación alguna, es quitar una pieza clave para el grupo y como consecuencia le dé al sonido final una notable falta de fuerza. Lo mismo va para la desgastada voz de Max: a veces un descanso no viene mal.

Aunque el público parezca de una envestidura que responda a los estereotipos del Metal, «Umbabarauma» hace bailar al recinto entero. Por supuesto, la tribal «Roots Bloody Roots» hace lo mismo… lástima que sea un lugar fácil para un reconocido prócer del género cuando la canción cumple veinte años de existencia. Lo mismo para «Attitude» o «Arise«, como también «Dead Embryonic Cells«, ¿hasta qué punto SOULFLY no dialoga con la historia hasta el logro de que Max Cavalera esté en diálogo con Max Cavalera por ausencia de un presente fructífero? Al mismo tiempo, tal recurso es crearse automáticamente la potestad de ser un ícono viviente cantando sus himnos en persona. Tiene más sentido cuando se recurre a «Eye for an Eye«, pero el show ya está cerca de culminar con «The Trooper«, siendo este el momento perfecto para que Max pueda escabullirse por el escenario mientras los ojos del público no están sobre él. Culmina el clásico de Iron Maiden y con él se lleva otra presentación de SOULFLY en Argentina. Nuevos temas, viejos guiños y un presente confuso. El público, aún así, contentísimo ante una banda que invita, casi de manera automática, al pogo y al baile en dosis casi equivalente. ¿Saldo positivo? Digamos que sí. Para la próxima habrá mas canciones para presentar en vivo y un público renovado para escucharlas en vivo; así el saldo por supuesto es positivo.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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