Siempre Ascendiendo: FRANZ FERDINAND tuvo su noche de oro en Argentina #ReseñaReseñasShows (Así Fue) por Facundo Guadagno - 15/11/202401/02/2026 ¡Y finalmente FRANZ FERDINAND volvió a Buenos Aires! Ha pasado mucho tiempo desde que los liderados por Alex Kapranos (guitarra y voz) sacudieron al mundo del Rock, allá por principios de los 2000, con una propuesta fresca, ganchera y juvenil. Han madurado y pasado por los más variopintos lugares. Esta evolución es lo que íbamos a ver en el Estadio Obras Sanitarias en una curiosamente fría noche de noviembre.Las plateas del estadio rápidamente se llenaron, como si los espectadores no quisieran perderse un segundo de lo que acontecía. Los miembros del campo, por su parte, se deleitaban en el patio cervecero del recinto. Así comenzó el set de PACÍFICA, de muy buen sonido y que, rápidamente, se ganaron el entusiasmo de los presentes. Sumaron fans: a mi lado una chica anotaba: “banda PACÍFICA (sic)”. Felicitaciones. Llegó el turno de FONSO Y LOS SINDICALISTAS, que también gozaron de una calidad sonora más que óptima y, se ve, contaron con una base de fans que, de a poco, iba llenando el campo del estadio. La prueba de sonido se hizo eterna, y eso podía ser augurio de innecesaria obsesión o de un sonido contundente.Y de repente, unos minutos de las 21:30hs, la banda tomó las tarimas y… comenzó con “The Doctor”. Una sorpresa, se esperaba algo un poco más explosivo. ¿Para qué desear algo así? La marea de gente, efectivamente, explotó con “The Dark of The Matinee”, “No You Girls” y “Walk Away”. Es como si la tensión, ansiedad y deseo se hubiesen concentrado y todo el estadio cantara al unísono. Kapranos estaba shockeado, pero alcanzó a decir: “hola, campeones del mundo”. “Son el público más maravilloso, esta ciudad está llena de Rock y lo digo en serio, sencillamente me encanta verlos”. Queda en uno juzgar estas palabras, pero la relación de Kapranos con el público, un frontman de jerarquía, fue una prueba de cómo ponerse a la audiencia en el bolsillo hablando o, simplemente, gesticulando, con esa suerte de estilo crooner melancólico, que ralentiza o acelera las canciones según le place. Un auténtico maestro.El sonido era perfecto, absolutamente nada que objetar. Y la presencia de Bob Hardy, el bajista emblemático del grupo, no solo resultaba emotiva, sino que era eficiente y resultaba el ladero, el compañero perfecto en el crimen de Kapranos. Aunque este rol de compinche, de acompañante musical, también era tomado con frecuencia por Julian Corrie, quien ejecutaba los teclados de forma excelsa, generando cautivantes ambientes cuando era requerido. Dino Bardo fue otra auténtica bestia en la guitarra y coros en la maquinaria que implica FRANZ FERDINAND. Pero si de engranar a esta máquina se trata, Audrey Tait tras los parches hizo un excelente trabajo, ponderado por Kapranos quien varias veces señaló a “quien está detrás del kit de batería”. Existieron guiños latinos, como el juego con la cumbia “La Danza de Los Mirlos” durante “Build It Up”, pero esto rápidamente se olvidó porque le siguió “The Fallen” y luego “Darts of Pleasure”, himnos de la adolescencia de muchos. Creánme que ese ímpetu se sintió. De más está decir la marea de movimiento que generó “Take Me Out” con una intro un poco más larga, como para alimentar la pasión de las fieras.Sin embargo, si existe una postal es la que ocurrió después de los bises. No solo un público que se emocionó cuando se sugirió que se podría interpretar “Jacqueline”: “esta canción es sobre una chica que tenía veintisiete años, pero se le cambió a diecisiete solo para la composición”. Bueno, el tema en cuestión era más esperado, como “Michael”, – incontables “¡al fin!” a mi alrededor cuando llegó la tan ansiada canción -. Había algo más allá de esto: “This Fire” tuvo una interpretación memorable. Kapranos confesó que le encantaba cómo la coreaban los argentinos, los obligó a sentarse para luego explotar en saltos y, terminada la canción, el público siguió coreando y la banda saludó con una sonrisa de oreja a oreja.La vara está altísima y FRANZ FERDINAND sigue demostrando por qué su nombre equivale al de una banda que pertenece a los más destacados de la historia del rock, y que ese sacudón que dieron a comienzos de los 2000 fue para despertarnos, llamarnos la atención, y mostrarnos a una banda en permanente evolución. ©Todas las fotos fueron tomadas por Nadia Guzmán y son cortesía de Indie Folks / Todos los derechos reservadosFacundo GuadagnoRedactor en RocktambulosAntropólogo. Politólogo. Escritor.