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Luces Efímeras: Análisis del documental «Live Fast, Die» sobre GG Allin

Una de las figuras más polémicas en el Rock fue GG ALLIN por razones simples y algunas más complejas: un individuo que golpea, viola y amenaza a quiénes van a sus conciertos – bajo el contrato implícito de que «los asistentes saben donde se meten» – es llamativo, como también lo era su posición nihilista, su autodestrucción constante y su autodefinición como el «Dios del Rock and Roll». ¿Cuál es el metamensaje de esa afirmación? Que el Rock tal como fue concebido ha sido corrupto y su esencia está muerta, así que es necesario un redentor para que esta música, epítome de libertad, vuelva a ser lo que supo ser o lo que insinuó ideológicamente. Las luces efímeras de Allin están en el foco, en la espectacularización de su vida, cuando su persona era una sensación y estaba en boca de todos; pero la iluminación del ojo público terminaría rápido ya que su auge masivo coincidió con su decadencia y temprana muerte.

GG ALLIN no estaba solo, lo acompañaba su última banda dentro de su período más «salvaje», THE MURDER JUNKIES, sus fans y, en la actualidad, cuenta con varios  seguidores  que aún lo reivindican. Live Fast Die (2008) es un documental que nos actualiza respecto a GG ALLIN desde Hated: GG Allin & The Murder Junkies (1993), el célebre film de Todd Phillips, para recuperar diversos aspectos de su biografía y las perspectivas de quiénes lo acompañaron en su carrera y vida personal.

GG ALLIN parecía ser un concepto andante, su presencia hacía converger la existencia de rebelión frente a un Rock decrépito y en decadencia; al menos así lo observa el director de la película, Jay Macbeth, y los seguidores del artista. Arleta Gunther, madre de Allin, y su hermano, Merle Allin, relatan con lujo de detalles la masacre psicológica que el padre de GG le propició a su hijo condenándolo a una vida de aislamiento y extrañamiento del mundo exterior; precisamente, la descarga de su miseria será la música, y ahí está lo que muchos consideran su mejor período en términos artísticos, su etapa en THE JABBERS (1977-1984).

Su inicio en las drogas, como lo confiesa su amigo Johnny Puke, es el comienzo de su decadencia, aunque paradójicamente en su lapso más decadente es en donde su impronta lo llevará al status romántico de leyenda.

A partir de allí, la carrera del artista se marcará por un suceso escandaloso tras otro que en su marcha encausó a lúmpenes, curiosos y directores de cine, como también a varios departamentos de policía: precisamente, luego de su detención, GG ALLIN no volvería a ser el mismo. El documental retrata con un mordaz detallismo la transformación de Allin en una bestia indómita en el escenario, en un ciudadano peligroso que podía terminar preso cualquier día. Aunque también el mundo del espectáculo  le dio oportunidades para ser conocido ante la audiencia mainstream, así el controvertido artista apareció en bizarros programas de Donahue y Geraldo Rivera, donde era interrogado por el público que asistía a estos eventos del espectáculo.

De cualquier manera, GG ALLIN se convirtió en un artista multifacético, conocido por realizar actos de spoken word, música Rock, acústicos, entre otros formatos; y si bien la violencia llegaba a puntos tales que los shows debían suspenderse, la fascinación por este músico crecía cada vez más, tal vez por una de sus fatales proclamas: un día, en un acto en vivo, se suicidaría ante su audiencia. Su hermano, Merle Allin, confiesa que hubiese aceptado esta decisión ya que era potestad de su hermano, más allá de que no estuviera de acuerdo con la misma.

El final de GG ALLIN es trágico y emblemático, creando una situación tan bizarra que pocas veces en la historia del Rock se ha visto una muerte donde la resignificación del fin de una vida posea características tan peculiares. Su último día de vida está documentado en video y puede verse en Youtube; su amigo Johnny Puke confiesa que durante la mañana de ese día tomaron varias drogas y a causa de esto GG tuvo un rapto de violencia en su show, así que éste se canceló ante la actitud descontrolada del cantante que atacó ferozmente a los presentes.

A partir de ahí, Allin caminó las calles de Nueva York en calzoncillos y con su cuerpo lacerado, seguido por una multitud. Por la noche, una sobredosis lo mató y su cuerpo sin vida fue llevado en andas como un fetiche. Cuando sus seguidores tomaron conciencia de que Allin había muerto, lo velaron a cajón abierto y, manejando su propio lenguaje, le ofrecieron heces, distintas drogas y orina a su cadáver.

Pasaron veinticuatro años desde su muerte y GG ALLIN continúa siendo una figura que despierta amores y odios porque, básicamente, sigue vigente. Más allá de la opinión que uno pueda tener del artista, queda claro que es un producto de la cultura alternativa denominada Rock y, en un plano mayor, es parte de la sociedad occidental. El haber desafiado a los cánones modernos es lo que lo convirtió en un ídolo; en gran parte por esto es que su obra continuará influenciando a varios. Live Fast Die es el fiel reflejo de cómo la subversión de estos cánones dentro del Rock puede crear una figura de culto.

 

 

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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