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Hardcore crudo y sin frenos: SPEED debutó en Buenos Aires #Reseña

Hay bandas que llegan a Sudamérica a probar suerte. Otras vienen a cumplir con una gira más. Y después están las que entienden perfectamente dónde están paradas.

La primera visita de SPEED a Buenos Aires no fue un debut tímido ni una presentación para “ver qué pasa”. Fue una declaración de principios donde comprobaron su imponente presencia en la escena hardcore. Los australianos demostraron que son una banda que viene creciendo a fuerza de identidad propia, disciplina y una forma muy clara de entender el hardcore: físico, directo y sin filtros.

Lo que pasó en Uniclub no fue solo un buen show. Fue una demostración de cómo una banda relativamente nueva puede sonar, moverse y conectar como si llevara décadas en la ruta.

En una ciudad donde el público no regala nada y donde el hardcore se vive con intensidad real, SPEED no solo estuvo a la altura, sino que empujó el límite un poco más.

Y eso no pasa todos los días.

MISERERE: el peso del under bien representado

Los locales, MISERERE, fueron los encargados de abrir la noche, con el público todavía llegando pero respondiendo desde el primer momento. Con una presencia cada vez más firme dentro del circuito local, ofrecieron un set sólido y con la intensidad necesaria para empezar a mover el piso.

A medida que Uniclub se iba llenando, también crecía la respuesta: pogos, coros y una energía que no tardó en instalarse. Un detalle que los distingue es su formación: además de la estructura clásica, suman un percusionista que le da una capa extra de peso, sumado a una frontwoman que sostiene el escenario con presencia y actitud, lo cual los reafirma como uno de los nombres fuertes del Buenos Aires Hardcore actual.

CLIQUE en Argentina: furia, política y cero concesiones

El turno de CLIQUE fue breve, pero lo suficientemente intenso como para sacudir el ambiente por completo. Desde el arranque se armó el pogo, impulsado por un set cargado de rabia, velocidad y un mensaje político explícito.

El vocalista no dio respiro: recorrió el escenario con una intensidad constante, lanzó consignas, incluyendo varios “FUCK ICE” y conectó con el público desde un lugar directo y honesto, haciendo uso de un español limitado, pero conciso. Entre tema y tema, agradecieron estar por primera vez en Latinoamérica y, en un gesto que no pasó desapercibido, pidió disculpas por hablar en inglés, refiriéndose a él como su “lenguaje colonizado”.

Fue un set corto, crudo y explosivo, de esos que no buscan agradar sino decir algo. Y lo dijeron.

SPEED en Argentina: velocidad sin pausa

Cuando SPEED salió a escena, no hubo transición. La respuesta fue inmediata, como si el público supiera que lo que venía no iba a dar tregua. El arranque -como en su disco debut Only One Mode– con “REAL LIFE LOVE” y “DON’T NEED” marcó el tono desde el primer segundo.

El intro de flauta del primer tema, con ese aire a cine de artes marciales, duró lo justo antes de convertirse en un estallido de two step y pogo constante. “We See U”, uno de sus primeros temas más reconocidos, terminó de sellar la conexión con un público que ya estaba completamente inmerso en el show.

El siguiente bloque con “AIN’T MY GAME”, “KILL CAP” y “PEACE”, también de Only One Mode, elevó todavía más la intensidad. De hecho, en “AIN’T MY GAME”, la orden fue clara: “SALTA, MOTHERFUCKER, SALTA!” y el público respondió como si fuera un reflejo: saltar, empujar, moverse. No había espacio para quedarse quieto.

Jem Siow, vocalista de la banda, se tomó un momento para hablar en español, agradeciendo el recibimiento y celebrando estar girando por el mundo por primera vez. Cuando mencionó que sabía que muchos lo conocían como “el chino loco”, el público respondió al instante con un canto que él no solo aceptó, sino que hizo parte del show: “olé, olé, olé, chinoooo, chinoooo”.

En el tramo siguiente, con varios temas de sus EPs anteriores, mostraron la dinámica interna de la banda, con cambios constantes de roles. Para “Big Bite”, Jem pasó al bajo y su hermano, el bajista Aaron Siow, tomó las voces y luego, en “SHUT IT DOWN”, Jem esta vez pasó a la guitarra, mientras que Dennis, uno de los guitarristas tomaba la voz al final. Jem pasó por la voz, guitarra, bajo y flauta sin perder el control del show.

En medio de “SHUT IT DOWN”, llegó uno de esos momentos que no se pueden guionar: alguien del público tomó el micrófono y gritó “100% Sydney Shit”. Nadie lo frenó y nadie quiso, mientras Jem sonreía aprobándolo. Era parte del mismo caos que sostenía todo.


Antes del cierre, Jem fue claro: no había encore. La fiesta no iba a parar. Y con esa lógica, el final llegó con “THE FIRST TEST”, el tema que se volvió viral por su combinación de hardcore con flauta en pleno breakdown.

La tarima se llenó de gente, los stage dives no pararon y hasta invitaron a la vocalista de MISERERE a sumarse. El cierre fue total, con Jem lanzándose sobre el público y siendo llevado en brazos mientras seguía interactuando con todos los que lo rodeaban.

Lo de SPEED en Buenos Aires no fue solo un debut sólido. Fue una confirmación. Una banda con identidad clara, energía constante y una forma muy genuina de conectar con el público. En una escena donde la intensidad es la norma, lograron destacarse sin necesidad de forzar nada.

Si así de explosiva fue la primera vez, estamos seguros que la próxima será aún mejor y probablemente en un lugar más grande.

Víctor Rondón

©Las fotos 1, 2, 5, 8, 9 y 10 fueron tomadas por Santiago Claros y son cortesía de Noiseground. Las fotos 3, 4, 6 y 7 fueron tomadas por TESTER y son cortesía de Anomia Media / Todos los derechos pertenecen a sus autores.

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