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IORIO en Groove: Buscando la identidad nacional a partir de la música #BuenosAires

“¿El 9 de julio que hacemos? Y, llevémoslo al loco Iorio”, dijo Ricardo un año atrás cuando le preguntaron qué significaba para él dar un concierto de Metal Pesado, nomenclatura que el artista le otorga al Heavy Metal. Esto ocurrió en el marco de otra conmemoración del Día de la Independencia Argentina en el 2017. ¿Por qué “llevémoslo al loco Iorio”, entonces? Porque “quedó ya como una marca de fuego del ultranacionalismo”, según el compositor. Y eso, ni más ni menos, era lo que iba a pasar un año después en Groove: otro festejo independentista, cruzando a la conjugación, siempre complicada, de identidad nacional y música, fuente de un nacionalismo musical con mucho para decir

En primer lugar, si existe o no la identidad nacional, no compete a los fines de esta interpretación sobre el evento. Por otro lado, ese “ultranacionalismo” de Iorio se desliza en sus letras, demasiado contundentes, cargadas de un significado enorme sobre la realidad, cíclica del país. Por eso, una composición de 1983 sigue siendo vigente, hasta el punto de sentirse en la carne misma, 25 años después. En otra consideración, y continuando el hilo conductor entre lírica y estética, los seguidores de IORIO vestían prendas con alusión a simbolos patrios, reafirmando así, en sus pertenencias,  la consolidación del proyecto del Estado-Nación, el texto que se desprende de Ricardo Iorio, y que pronto escucharían en la música que condensa la historia argentina en sí misma.

La noche comenzó con el acto de LARRY ZAVALA, quien contó con un escenario repleto de símbolos patrios – los firmantes de la declaración de Independencia de fondo, “las rotas cadenas” al costado, y luego una bandera argentina flameando de fondo – y con un excelente sonido, con su bajo presente en la mezcla. Larry, un viejo amigo de Ricardo, contó con el apoyo del público, que clamaba por él, y comenzó a producir un texto que, en el acto principal, se solidificaría: la construcción de una música nacional.

Lo remarcable del tipo de relaciones que se construían en el recinto, era cierto clima de redención, el cual permitía escenas variopintas, como que adentro del lugar pudiera consumirse alcohol, arrojar latas al piso, y hacerlo más que pegajoso, gritar “viva la Patria”, o que individuos dialoguen como en una charla de amigos común y corriente. El fin de la vida laboral hizo que la temporalidad de Groove active ciertas reglas, un tiempo festivo, constituido por un texto nacionalista.

Luchando por el Nacionalismo

IORIO comenzó su recital con el “Himno Nacional Argentino”, interpretado de manera instrumental, para luego continuar con “Patria al Hombro”, una muestra de cómo el artista construye un discurso que remite a un ser nacional, aplicado a su banda y afirmado por el público, que aturdía en el desenfreno de verificar “las verdades” de Ricardo. La vinculación neoperonista es inevitable: “haciendo mío a los hijos de los demás”, reza la canción, y remite a cuando Iorio afirmó tener más ahijados que Perón.

“Buitres”, la poderosísima canción de Mundo Guanaco (1995), anticipó a “Memoria de Siglos”. Este tema se presentó como una “memoria” que pertenece a la “ley natural”, es decir, al éter que Ricardo Iorio afirma que le otorga inspiración, un misticismo aplicado a una esencia, una identidad nacional, la cual el artista sigue, cumple y reivindica, como afirmó en el 2001 con “Cumpliendo Mi Destino”. Nuevamente, y retomando a “Patria al Hombro”: el sentimiento criollo de Ricardo “no se echará a perder”.

¿Y lo estético? ¿Qué hay de ese campo que nos habla del acto performático de una artista? Ricardo Iorio portó una cruz en su pecho, una muestra de cristianismo heterodoxo, que tiene reminiscencias espiritistas: por algo él se llama a sí mismo “el perro cristiano”. Espiritismo, sí, pero nacionalista en fin.

Al igual que con LARRY ZAVALA, el fondo se cubrió con los firmantes del Acta de Independencia, banderas de Argentina, y el quiebre de cadenas sobre el Imperio Español, simbolizando, de esta manera, a la soberanía nacional.

Resignificando

Ricardo Iorio está haciendo algo que hace unos años era impensado: repasar toda su carrera. Todavía recuerdo largas charlas compartidas con melómanos amigos pidiendo que Ricardo volviera sus étapas Thrash, entre otras. Unos años después, “Voy a Enloquecer”, “Amistades de Tierra Adentro” y, atención, “Lucero del Alba” – rareza entre rarezas -, son moneda corriente en vivo. Esta última, es una enorme reflexión sobre el prejuicio institucional y la alienación urbano-burguesa.

Ambiguamente, son las mismas canciones que Iorio hizo hace tantos años, pero, al mismo tiempo no lo son: el artista hoy concentra sus problemáticas en el federalismo, los grupos de poder internacionales y la geopolítica, entre otros tópicos. Su visión se ha ampliado. La locura, las amistades del interior del país y la alienación urbana, se resignifican en una coyuntura distinta. “Tenemos que empezar de nuevo”, dijo Iorio, y desde el público se escuchó un “no” desesperado. No advirtieron que Ricardo, ante la crisis actual de la globalización, opta por un nuevo sentido para el país. “Me sumo a la esperanza de un nuevo amanecer”, como dice la ya referida “Patria al Hombro”, donde el cantante afirma su fe en el porvenir.

De la renovación… y los luchadores

“Dejá comer a los más chicos, angurriento”, dijo Ricardo hace unos años, y le dio espacio a Alejo León (guitarra) y Facundo León (bajo), para que ingresen a su banda. El primero de estos se encuentra pronto a cumplir 19 años, y el segundo está próximo a sus 24 años. La soltura y maestría con que Alejo improvisó con su guitarra electroacústica – ¿un instrumental del nuevo álbum, quizás? – se evidenciaron en cómo representó con su instrumento musical a las partes de guitarra y voz de  “Destrucción”, “Vida Impersonal” y “La Revancha de América”. Muestra de un “talento” o, como decía otro compositor obsesivo de la música, John Zorn, el joven guitarrista posee “el don”, “the gift”.

“Walter Martinez y su hermano son gente rockera, de voz rockera, gente que ha sabido tocar… son los TED NUGENT de nuestra Nación”, decía Iorio sobre los hermanos Walter (batería) y Rubén Martínez (guitarra). Los dos crea un sonido sólido, a tal punto que esa pared sonora moviliza hasta al más apático. Mención aparte para Rubén, que tomó las riendas de la banda y entonó “Del Entorno”, esa pieza tan certera sobre las miserias del conurbano bonaerense. En este conjunto también esta Joana Gieco, encargada de los teclados, otorgando arreglos tan precisos que sofistican a las canciones de “Metal Pesado”.

Muchos seguidores de Iorio o Almafuerte habrán lanzado una carcajada cuando Ricardo dijo que Clavo, de CLAVO’S BAND, subiría al escenario para interpretar “Melodía Morfina”. Exacto, esa rareza que en el año 2004 tuvo un hilarante video y hoy podemos escucharla en vivo, para nuestro placer. “No sabés, agarramos billete… y la prohibieron en todos lados”, dijo Iorio sobre la canción. Y sí, pocas multinacionales aceptarían tal composición. También Ricardo saludó a Tercha, de la banda 7 HILOS, y preguntó “¿la próxima vez podríamos hacer el tema de 7 Hilos, no?”. Precisamente, esta canción estará en el próximo disco de IORIO.

Lo mismo ocurrió con Carina Alfie, que no solo participó del disco solista del grupo, sino que subió al escenario para interpretar “Guitarrera”, “Justo Que Te Vas” y “Del Más Allá”.

El compositor no olvida, reconoce y le brinda luz a sus artistas más queridos. mientras conecta a distintas generaciones de músicos. Este tipo de cosas hacen que Ricardo Iorio sea “de culto”.

 9 de Julio y final del recorrido

El significado patriota e identitario del show que dio IORIO se confirmaría con los bises: “Ser Humano Junto a los Míos”. Nuevamente, Juan Domingo y Eva Perón presentes en la lírica del autor y, para nada un asunto menor, “los míos”, que serían los “santafecinos, mendocinos, tucumanos, correntinos y cordobeses”; en realidad, se Ricardo Iorio se refiere a la totalidad del país y la necesidad de establecer una convivencia pacífica dentro de la nación sin el yugo de ciertos opresores. Por ejemplo, algunos representantes de lo peor de la industricua cultural: “hijos nacidos de quien ayer cantó, son el remake del escapismo”.

“Nos vamos arrimando a la tranquera”, anunció Ricardo, e inesperadamente sonó 1999″, otro canto contra la opresión, más visceral aún. La noche cerró con “A Vos Amigo”, cerrando el sentido de nación y fraternidad.

Concluyó IORIO en Groove, y así continuó el periplo de un artista que busca forjar, culturalmente, un sentir, un parecer suyo – “un parecer bien nacional”, más bien, como dice su canción “Mi Credo” – y asi solidificar la identidad nacional. Otro show de Ricardo Iorio, exitoso en sonido, ventas y performance, es un rico texto para analizar y dejar evidenciado el trayecto de un músico único dentro del Rock Argentino, que merece ser interpretado en esta nueva etapa de su vida.

 

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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LARRY ZAVALA

Todas las fotos fueron tomadas por Facundo Guadagno para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

 

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