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JUDAS PRIEST celebró sus cincuenta años de carrera en Argentina #Reseña

El pasado martes 13 de diciembre ocurrió lo más esperado por miles de metaleros: JUDAS PRIEST bajaba a latitudes argentinas en el marco de su tour respecto a los cincuenta años de la banda. Toda una vida que refleja una imagen de pura pasión, ya que a estas alturas podrían retirarse y disfrutar de las mieles del éxito. Aún así, el grupo continúa con los eternos Rob Halford (voz), Ian Hill (bajo), Scott Travis (batería) y la dupla de guitarristas Richie Faulkner-Andy Sneap. Veamos qué ocurrió en una noche de celebración sobre la trayectoria vital de una banda fundamental en el género metálico pesado. 

Fervor mundialista en Buenos Aires. La selección Argentina se había clasificado a la final del campeonato mundial y los ánimos estaban exaltados. Ideal para que los locales HORCAS se entreguen a un público extasiado con el himno “‘Solución Suicida”, con un repertorio basado, principalmente, en clásicos de la banda. “Miren que después del mundial vienen cosas duras”, advirtió el vocalista Walter Meza, recordando que la alegría, en este caso, es efímera. A todo esto, el sonido de la banda fue sublime: uno entiende fácilmente por qué se trata de los grupos más importantes de la escena local.

Comienza a erigirse el tridente en el escenario y “War Pigs” indica la señal de que JUDAS PRIEST. estaba próximo. Mientras tanto, en el campo no cabía un alfiler. Durante el primer tramo de la gira la banda abrió con “One Shot at Glory”, y la elección de hacerlo, esta vez, con “The Hellion” y “Electric Eye” fue, más que nada, un apelo más a la nostalgia que al impacto de la novedad. Aún así, no deja de ser una elección acertada. Es de destacar la actitud de Halford: luego de superar un cáncer y a sus 71 años mantiene un rendimiento vocal impecable. ¿Cuál es el costo? No moverse tanto y tomar más aire, pero esto, en rigor, es relativo, ya que el buen Rob se la pasó interactuando con el público, que era consciente sobre el carácter histórico de esta performance.

No deja de ser sorprendente la fluidez que tienen Sneap y Faulkner. Contra cualquier purismo, es justo decir que ambos miembros pertenecen a una banda, no a un proyecto ni un homenaje. Esto se logró con técnica, participación en discos, giras, y el carisma necesario para interactuar con el público. Precisamente, los fans fueron una constante de devoción: la prueba cabal fue “Turbo Lover”, donde Halford sabía a la perfección que los presentes cantarían la canción en el estribillo, así que les dio el gusto de entonarla. Entre canción y canción, el vocalista iba a una suerte de área de descanso en el escenario y tomaba tres tipos de bebida distintos; él es un músico que  cuida su voz, así que desconocemos qué brebaje utiliza para tomar aire, limpiar sus cuerdas vocales y arremeter, como en “Between The Hammer and The Anvil”.

Dio algo de temor ver que a Halford le costó llegar a los juegos con el público para que lo sigan vocalmente: los años no llegan solo. De cualquier manera, eso se solucionó rápido con una furiosa versión de “The Green Manalishi”. Ni que hablar de “Screaming for Vengeance” y la versatilidad de Halford para recorrer sus tonos altos y bajos, al igual que en “Firepower”.

El bajo de Ian Hill no estuvo tan presente en la mezcla como se lo escuchó en el Knotfest de Chile hace unos días, sin embargo, fue una correcta base, como el implacable Scott Travis quien, como siempre, tomó la palabra antes de “Painkiller”, comentando su felicidad por estar en Argentina. Luego llegaba el momento de “Hell Bent for Leather”: Rob Halford fue empujado por sus asistentes, emulando con su Harley Davidson la tradición motoquera. Cantando desde su silla de dos ruedas, de la que recién se levantaría para “Breaking The Law”, del escenario solo recibimos cátedra de qué hacer en el Heavy Metal.

Así llegó el triste final con “Living After Midnight”, un saludo al público – con señal de la cruz incluida para Rob – y detrás una pantalla que anunciaba una promesa: “The Priest will be back”. ¿Es en serio? ¿En qué formato? Juzgando por la performance, con diez canciones, clásicas o no, la entrada valdría la pena. Pero hay que aceptar que el final está cerca. “Aunque esos niños salgan del colegio hablando de otros héroes, que los míos ya son viejos”, decía una canción reinterpretada por una figura del Metal argentino. El tiempo no es gratuito.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Galería fotográfica de JUDAS PRIEST en Argentina

Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martínez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados.

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