Un Dúo Dinámico: MR BUNGLE y AVENGED SEVENFOLD en Chile #ReseñaReseñasShows (Así Fue) por Facundo Guadagno - 27/01/202627/01/2026 El clima no daba tregua. Bajo un calor infernal, en el Estadio Bicentenario de La Florida se mezclaban sin fricciones simpatizantes de MR BUNGLE y AVENGED SEVENFOLD, dos públicos distintos pero curiosamente compatibles para una jornada extensa, atravesada más por la resistencia física que por la ansiedad. Remeras negras, gorras, tatuajes y litros de agua – entre otras bebidas – componían la postal de una espera paciente, en un predio que empezó a poblarse desde temprano, algo siempre de admirar.La apertura quedó a cargo de MAWIZA, banda de metal mapuche que ofreció mucho más que un trámite de rigor. Su presentación estuvo sostenida por un aguante y un aliento admirables, con un público atento y respetuoso. El momento más celebrado llegó con una versión de “Battery” de METALLICA en mapuche, una relectura potente que combinó identidad cultural, respeto por el original y una energía genuina que logró conectar incluso con quienes no conocían a la banda.MR BUNGLE y su regreso a Chile: Profetas en su tierraA las 19:30 —con puntualidad obsesiva—, MR BUNGLE tomó el escenario y convirtió el predio en un territorio deliberadamente imprevisible. La apertura con “Also sprach Zarathustra” funcionó como una introducción solemne e irónica, rápidamente desarmada por “Tuyo”, dejando en claro que el show no iba a responder a ninguna lógica convencional. El set avanzó como un collage sonoro donde convivieron el grotesco, el virtuosismo y la provocación sin filtros: es decir, el Bungle de toda la vida.El recorrido por temas como “Grizzly Adams”, “Anarchy Up Your Anus”, “Bungle Grind”, “Eracist”, “Raping Your Mind” y “Retrovertigo” confirmó que la banda no vino a suavizar su propuesta por tratarse de un show de apertura: por el contrario, esta vez se incluyeron canciones más eclécticas, nuevos arreglos instrumentales y efectos por doquier. En particular, “Grizzly Adams” fue uno de los momentos más impactantes de la noche: el tema que abre The Raging Wrath of the Easter Bunny cobró una dimensión todavía más inquietante en vivo, con un uso intensivo de vocoders que acentuó su carácter alienante y perturbador, llevando el clima del estudio a un terreno aún más opresivo. Durante “Raping Your Mind”, Patton volvió a exhibir su particular relación con el público chileno y su memoria histórica. En un breve corte del tema, sacó un chancho de hule, lo hizo sonar y lo presentó como “Don Chanchisco”, en clara referencia a Don Francisco. El gesto remitió a un episodio ya legendario: años atrás, tras recibir un premio televisivo, Patton le dedicó un irónico “gracias a ti, Don Corleone”. Más recientemente, en la segunda fecha de Mr. Bungle en Chile en 2022, había vuelto sobre el tema al llamarlo hipócrita y Chanchisco antes de interpretar “Hypocrites / Speak Spanish or Die”, consolidando un guiño corrosivo que el público local reconoce y celebra.Los covers ocuparon un lugar central en el set. “I’m Not in Love” (10cc) introdujo un momento de casi teatral, mientras que “Refuse/Resist” de Sepultura funcionó como una descarga frontal en un momento de tensión política en Chile. Patton marcó explícitamente que el concierto tenía dos momentos “serios”. El primero fue un minuto de silencio a las víctimas del incendio en Concepción, inmediatamente roto por un grito colectivo dedicado a quienes están vivos. El segundo llegó con “All by Myself”, rebautizada para la ocasión como “A la chucha”, dedicada sin rodeos a los pacos, cerrando el set con una mezcla de burla, catarsis y declaración política directa.En lo individual, cada integrante dejó su huella con claridad. Mike Patton sostuvo el eje del show con un control vocal superlativa y una performatividad imposible de superar. Trey Spruance fue el arquitecto del caos desde la guitarra, alternando riffs filosos y pasajes absurdos con precisión quirúrgica que resultan material de estudio para cualquier aficionado o profesional de las seis cuerdas. Trevor Dunn aportó el ancla desde el bajo, sosteniendo estructuras complejas con naturalidad. En la batería, Dave Lombardo fue una fuerza de impacto permanente, dotando al set de una contundencia que nunca perdió control, como es usual en el excelso baterista. Cabe destacar que el nivel de entrega mostrado por MR BUNGLE adquirió aún más peso al conocerse que la banda venía arrastrando una especie de gripe. El dato fue comentado por Trevor Dunn durante un show de improvisación junto a Laura Irrazabal, realizado el día anterior en Casa Grieta, recinto ubicado en Providencia. Lejos de funcionar como excusa, la mención refuerza la intensidad del set ofrecido en el estadio, donde no hubo señales de merma ni concesiones en la ejecución.En ese punto, el contraste entre ambos universos se volvió evidente. MR BUNGLE encarna una manera de concebir la música radicalmente distinta a la de AVENGED SEVENFOLD. Más allá de que la banda californiana haya versionado “Retrovertigo” en el pasado, y de que el fallecido The Rev haya sido un declarado fan de Bungle, no existe un verdadero punto de conexión estético ni conceptual entre ambos proyectos. Esto se reflejó con claridad en el comportamiento del público: buena parte de los asistentes que aguardaban por AVENGED SEVENFOLD mostró nulo interés por el set de MR BUNGLE o, en el mejor de los casos, se sumó de manera ocasional a las arengas de Mike Patton. El resto permaneció distante. Dos mundos excluyentes compartiendo espacio por necesidad logística. El mundo real, finalmente, impuso su lógica: giras, nuevos públicos y mercados, aun cuando las propuestas artísticas no dialoguen entre sí.AVENGED SEVENFOLD en Chile: La frescura como performanceAVENGED SEVENFOLD se presentó en Santiago con su formación clásica: M. Shadows en voz, Synyster Gates y Zacky Vengeance en guitarras, Johnny Christ en bajo y Brooks Wackerman en batería. Un quinteto que combina técnica, experiencia y un sonido inmediatamente reconocible dentro del metal contemporáneo.Cuando finalmente la banda salió a escena a las 21:10, el día dio paso a la noche y el calor comenzó a ceder, como si el clima también entendiera que era el turno del acto central. La introducción con “Nightcall” de Kavinsky creó una atmósfera densa y expectante que se rompió de inmediato con “Game Over”, dejando en claro desde el arranque que el foco del show estaría puesto en integrar el material más reciente con los clásicos que el público esperaba. A diferencia del caos deliberado que había propuesto MR BUNGLE, el show de AVENGED SEVENFOLD se construyó desde la estructura, el control y el oficio. El set avanzó con naturalidad entre canciones como “Mattel”, “Afterlife”, “Hail to the King”, “Bat Country” y “Nightmare”, combinando momentos de Metal directo con pasajes más progresivos y elaborados, sin que el ritmo general se resintiera.Desde el escenario, la banda volvió a remarcar algo que ya forma parte de su relato en Sudamérica: la intensidad del público chileno. No fue una mención protocolar: incluso el grupo remarcó que los miembros de SYSTEM OF A DOWN los llamaron para decirles que el público sería salvaje. La respuesta fue inmediata y sostenida, con un campo que cantó, saltó y acompañó cada gesto, reforzando la idea de Chile como una de las plazas más ruidosas y comprometidas del circuito metalero internacional. Esa conexión se notó en la dinámica del show, más distendida y confiada, con una banda que sabe que juega de local simbólico.En el plano individual, M. Shadows se mostró sólido y contenido, priorizando la claridad y la presencia por sobre el exhibicionismo vocal de otras épocas, aunque mucho más enfocado en los juegos de pantallas y la IA como protagonista en las mismas, haciendo que el vocalista cambie de figura constantemente. Synyster Gates fue el principal punto de atracción instrumental, destacándose por su precisión y enfoque narrativo en los solos, especialmente en “The Stage”, “Nobody” y “Cosmic”. Zacky Vengeance cumplió un rol más silencioso pero fundamental, aportando solidez rítmica y sostén armónico a lo largo de todo el set.La base rítmica, con Johnny Christ en el bajo y Brooks Wackerman en la batería, sostuvo el pulso con solvencia y versatilidad. Wackerman fue clave para articular los cambios de clima entre canciones más directas y otras de mayor complejidad estructural, aportando dinámica sin sobrecargar la ejecución: su solo de batería fue ampliamente ovacionado.El tramo final del concierto reforzó el costado más teatral y narrativo de la banda. “A Little Piece of Heaven” funcionó como cierre efectivo, recuperando ese equilibrio entre oscuridad, melodía y puesta en escena que caracteriza a AVENGED SEVENFOLD en vivo. Lejos de apoyarse exclusivamente en la nostalgia, el grupo apostó por un show que mira hacia adelante, integrando su presente creativo sin descuidar los himnos que consolidaron su vínculo con el público.En una noche marcada por el contraste de propuestas, AVENGED SEVENFOLD ofreció una presentación ordenada, profesional y emocionalmente efectiva, apoyada en una conexión real con el público chileno. Un cierre a la altura de una jornada intensa, donde el metal mostró, una vez más, que puede habitar múltiples lenguajes sin necesidad de parecerse a sí mismo. Facundo GuadagnoRedactor en RocktambulosAntropólogo. Politólogo. Escritor.©Todas las fotos fueron tomadas por Guille Salazar y son cortesía de Lotus Producciones / Todos los derechos reservados