Ayúdanos a hacer periodismo independiente

Por favor, desactiva Ad-block

Trabajamos duro para brindarte contenido gratuito y de calidad. Mostrarte publicidad es la única forma de monetizarlo y seguir creando.

Estás aquí
Página principal > Destacada >

Noche de GIGANT3S: El metal sonó fuerte en Ciudad de Buenos Aires #Reseña

En un ajetreado diciembre porteño, precisamente el 9 de ese mes, el recinto de la Ciudad de Buenos Aires, Groove, fue el lugar donde se presentaron BARILARI, ANIMAL y HORCAS, acompañados también por KING DRAGO, en un cierre de año donde la apuesta fue arriesgada, llena de incertidumbre, ante una crisis económica que se siente profundamente y se notó, no solo en las afueras del lugar donde los presentes fueron convocados, sino dentro, con poco consumo de cerveza y con más ansias de música que, quizás, el ritual que lo rodea. Veamos lo ocurrido.

Un comienzo sorpresivo y, quizás, no con el mejor ánimo, fue el de KING DRAGO, que para un público atónito solamente se presentaron sus guitarristas, que hacen la vez de cantantes, por motivos no aclarados. Fuera de este llamativo hecho, el grupo sonó más que bien y dejó todo en el escenario, más allá de los malestares que existían por haberse convertido en un dúo. Quizás parezca un dato menor, pero la batería y el bajo estaban pregrabados, y afortunadamente la mezcla estaba en orden, así que la performance fue un interesante comienzo de la jornada.

Barilari

Con un escenario preparado, dedicado, que presentaba a cada miembro de la banda en imponentes letras, BARILARI tomó las tablas. Sus fans se concentraban adelante, dejándolo todo, mientras la prístina voz de Adrián Barilari, una leyenda indiscutida del Metal autóctono, resonaba por todo Groove. Esa fuerza, ese carisma, fueron primordiales para comenzar a levantar una jornada donde se buscó atraer a la gente de diversos “palos” con éxitos como “Corazón Homicida” – fácilmente un hit si tuviera más difusión -, o el mismo “Cazador”, uno de los más celebrados de la noche. Barilari destacó la presencia del público, en una situación económica más que complicada, pero que los músicos pudieron sortear gracias al riesgo de productores y el compañerismo de las bandas presentes. Ezequiel Russo, quien esta vez estuvo detrás de las seis cuerdas, y reemplazó a Julián Barrett, tuvo una más que lúcida noche, cargada de profesionalismo y destreza, donde todos los ejecutantes estuvieron a la altura.

Con un final llamando a la unidad en la escena, y en el país, BARILARI terminó su set con “Y las sombras quedarán atrás”. Público más que contento y turno de ANIMAL. Los tiempos no estuvieron demasiado en sincronía, así que la prueba de sonido fue, como poco, algo apurada. Por este motivo, en las primeras tres canciones del set – “Milagro”, “Revolución” y “Sol” – iban y venían en un sonido que aún tardaba en ajustarse, pero el agite desde el escenario, particularmente desde el talentoso “Titi” Lapolla (bajo), permitió que esto se olvidara rápidamente. Ya con los sonidos articulados, la banda desplegó su propuesta concentrada, particularmente, en dos ejes: hermandad e indigenismo. Andrés Giménez (guitarra y voz), destacó que sin importar el trasfondo de los grupos, estaban apoyando a la escena local. Incluso recordó sus tiempos como sonidista de HORCAS. El conjunto sorprendió a los presentes con una apuesta novedosa para “Loco Pro”: vientos y percusiones en vivo, similar a lo que hicieron con LOS AUTENTICOS DECADENTES en su más reciente disco. A todo esto, se le debe añadir que ANIMAL ahora cuenta con teclados permanentes en todo su set, lo cual le otorga otro color, un sabor distinto a su performance.

ANIMAL

La buena energía, la sensación de fiesta, e incluso la aparición de niños (¡!) en el pogo fue algo celebrado por ANIMAL, quienes veían una renovación, un recambio. Por otra parte, Giménez fue claro sobre la impronta indigenista de la banda: “la tierra fue aborigen y nuestros tatarabuelos vinieron a conquistarla”, sentenció el frontman. Además, agregó una primicia: en el próximo año celebrarán el trigésimo aniversario de Fin de un Mundo Enfermo (1994) interpretando a esta obra íntegramente. El público de ANIMAL, más allá del calor infernal que aquejaba en el recinto, no paró, siendo la violenta “Barrio Patrón” un punto cúlmine de esta demostración de poder. “Los dejamos con HORCAS, felices fiestas”, saludó Giménez, y llegaba el momento de la última banda de la noche.

Prueba de sonido, música introductoria con juegos de palabras que repasaban los éxitos de la banda, y todo estaba listo para que HORCAS se subiera al escenario. Comienzo sin tomar prisioneros con “Fuego” y, realmente, se notaron esos minutos de más para probar cada instrumento, porque la calidad sonora fue perfecta. La banda está muy ajustada a fuerza de giras y una perseverancia envidiable para llegar al punto donde están ahora. Los niños que estaban en el pogo tuvieron su protagonismo: el grupo los invitó al escenario para “Esperanza”, con Walter Meza (voz), deslumbrado ante la más que joven renovación. Curiosamente, un día antes Meza había cumplido años, pero esto parece no notarse vocalmente en su desempeño sobre las tablas: el tiempo pasa y su voz no tiene fallas.

HORCAS

A decir verdad, HORCAS no tiene fallas. Esta vez, su set estuvo más concentrado en clásicos para poder atraer a los diversos públicos, que se unieron en el denominador común, en el recuerdo infaltable: la dedicatoria a Ricardo Iorio en “Vencer”, donde unos aplausos atronadores sonaron en todo Groove. Celebrando la posibilidad de que “Gigant3s del Metal” pueda ser una realidad en casi cada conversación con el público que había, la banda se despachó con un setlist que recoge lo mejor de más de treinta años de carrera. Desde la eterna “Solución Suicida” a “Esperanza”, “Punto Final” o el inmenso “Argentina, Tus Hijos”, que hizo estallar Groove. La fiesta no podía terminar sin el clásico de clásicos, aquel que le dio el puntapié inicial al Metal en Argentina y que sigue siendo un himno ineludible: “Destrucción”. Fin de la fiesta y todos contentos a casa, o a continuarla en otro lugar.

Sin lugar a dudas, “Gigant3s del Metal” es una apuesta única en tiempos turbulentos para que los fans del Heavy Metal puedan apreciar a bandas de primera línea, con un sonido a la altura y las comodidades que los tiempos demandan. Se celebra la idea y más si fue un éxito, como es el caso de esta fecha en Groove, con horarios respetados e invitando a la reunión de distintos grupos, con improntas distintas, pero permitiendo el respeto y la hermandad en la música pesada ante los embates económicos.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo. Politólogo. Escritor.
Facundo Guadagno on FacebookFacundo Guadagno on Instagram

Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martínez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

¿Qué opinas? ¡Queremos saber tu opinión!