Prefiero estar vivo: HIGH VIS dio un concierto profundamente vital en Argentina #ReseñaReseñasShows (Así Fue) por Facundo Llano - 02/10/202624/10/2026 Un lugar común en el rock es decir que todo está inventado. Eso puede ser o no verdad, pero quizás lo importante sería no preguntar eso, sino cómo podemos mezclar y jugar con lo ya inventado. Eso es lo que hacen los británicos de HIGH VIS, mezclando géneros disimiles como el hardcore, el indie, el shoegaze, o el sonido britpop. Y de alguna forma funciona. Algo parecido pasa con WRRN, quienes abren la velada. En esencia vienen del mismo lado, el hardcore, y juegan con la música de la misma manera, pero la llevan para otros lugares, incluso coqueteando con el black metal. Porque la música está ahí para tomarla, torcerla y llevarla a nuevos lugares.Eso parece entenderlo el público, sorprendente mayor para una banda relativamente nueva. Pero es que se trata de una audiencia curiosa, activa, donde un recital no funciona como un simple acto de nostalgia. La música pasa acá y ahora.A las 21 sale HIGH VIS con la vitalidad que se espera de una banda como ellos. O por lo menos de parte de su vocalista Graham Sayle. Hay un contraste interesante entre la parquedad de los músicos junto a su solidez musical en contraposición al descargo emocional del cantante. El hombre parece sumergirse en la música, en las olas invisibles que salen del escenario, en la descarga de energía que llega desde el público. Y así lo será durante la hora de duración del concierto, casi sin parar.¿El show? Una recorrida equitativa por sus tres discos de estudio. Momentos que invitan al baile, otros a la introspección y otros al descargo furioso. Pero todo cargado de intensidad. Una intensidad que se disfruta, de todas formas. Y en ningún momento existe una contradicción musical o algo que la gente no festeje.Llegando al final, completamente agotado, Sayle se muestra vulnerable. Habla de sus problemas con el alcohol, con las drogas. Habla de sus intentos de suicidio. No sabemos si suele hacerlo usualmente, pero hay algo genuino en el gesto esta noche. Hay algo en la energía de la noche que hacen que hoy elija vivir. Y a veces es lo que un concierto debería ser; un par de chicos con guitarras gritando sus dolencias al mundo mientras unos cientos de extraños se identifican con las letras. Nada de hablar de marcas, de dinero, de sentirse en la cima del mundo. Unos extraños a corazón abierto sumergidos en un mar de distorsión.