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Resurgidos de entre las Cenizas: NUCLEAR ASSAULT en Buenos Aires #Crónica

El pasado sábado 17 de agosto me dirigí con cierto grado de desconfianza a El Teatrito. El recinto de San Nicolás fue el elegido para la segunda presentación de NUCLEAR ASSAULT en Buenas Aires, exactamente 4 años después de su debut en Argentina (aquella vez también fue un 17 de agosto). Acompañados por TUNGSTENO, MECANICA, MORTHIFERA y SPLINTER como actos soportes, las leyendas del Thrash Metal norteamericano volvieron a nuestro país en el marco de su supuesta “gira de despedida”, ahora titulada South America Part II Tour.

Sucede que la última vez que los fundados por Danny Lilker (bajista y líder) y John Connelly (voz y guitarra) pasaron por éstas tierras, tuvieron una presentación en El Teatro Flores que me dejó un sabor agridulce. El principal obstáculo había sido el sonido, irónicamente una constante a pelear en toda su carrera.

Sin embargo, esta vez el arranque con “Rise From The Ashes” fue exactamente cómo su título indica: un resurgimiento de entre las cenizas del show anterior. Y cuando Connelly abrió su boca para entonar la primera estrofa, la desconfianza me la metí en el c***. La sucesión con “Brainwashed” y “F#” sólo terminaron por confirmarlo como radiación a bombero de Chernobyl (gracias HBO).

La verdad es que al pequeño gran hombre sé lo escuchó mejor que nunca. Nítido, con potencia y una capacidad inusitada para llegar a los agudos de canciones que tienen ¡30 pirulos! Hay que llegar en tan buen estado…Daba placer escucharlo entonar clásicos como “New Song” y “Critical Mass” con tanta facilidad.

El enfoque, como era obvio, estuvo puesto en sus primeros 3 álbumes, los clásicos Game Over (1986), Survive (1988) y Handle With Care (1989), además del EP, The Plague (1987). Y como era de esperarse, también volvieron a ignorar por completo a Out Of Order (1991), Something Wicked (1995) y Third World Genocide (2005), algo que a los presentes no pareció importarles en lo absoluto.

La banda se mostró muy agradecida con la concurrencia, consciente del esfuerzo para estar presentes –“sabemos que la economía está hecha m*****”-. La sala estuvo bastante llena aunque no explotada (nuclearmente) de personas.

“Analog Man In a Digital World” del EP Pounder (2015) fue el único track -todavía infante- que logró colarse al setlist por fuera del (bien) añejado material. Después de todo, dicho lanzamiento fue la excusa de ésta gira, que en ese año había empezado bajo el nombre de “Final Assault”.

Con casi la mitad del concierto a las espaldas, y la emoción inicial levemente estabilizada, uno se podía dar cuenta de que había un cierto “desequilibrio” en las guitarras, con la de John notablemente más distinguida que la de su compañero, Eric Burke, aunque solamente en los momentos en que ambos músicos tocaban cosas distintas.

Danny Lilker estuvo perfecto, arengando e interactúando con su público, coreando con voces guturales dignas del Metal todavía más extremo, y con su bajo bien presente. Quién estuvo ausente de la banda fue Glenn Evans, su histórico baterista. No está del todo clara su situación en NA, sin embargo, su sustituto desde hace un tiempo, Nicholas Barker, llenó perfectamente sus zapatos.

Previo a “Vengeance” Connelly hizo un brindis con una cerveza. No era la mejor pero bueno, la intención es lo que vale. Preferiría tomar residuo radiactivo, pero cuando uno la está descosiendo en el escenario –“Radiation Sickness”-, la sed prevalece. Al menos no fue algo peor…

La seguidilla de canciones cortas con “My America”, “Hang The Pope” y “Lesbians”“ninguna lesbiana fue lastimada en la creación de ésta canción”– marcó el segmento Crossover del set, y también el muy anticipado final del show con la inmensa “Trail Of Tears”. Habiendo sido la elegida para cerrar su entonces alabado tercer LP, tuvo sentido que también lo fuera para dar fin a una noche a pura emoción.

La banda se despidió y pareció que realmente se iban, pero volvieron para un único bis: “After The Holocaust”. Así se pasó poco más de la hora de show, que si no hubiera sido por su contundencia, habría dejado con ganas de más pogo, más headbanging y más cuernos en el aire.

Personalmente se sintió como una redención de parte de NUCLEAR ASSAULT, una tachadura en el recuerdo de su desdibujada anterior visita, y una revalidación de un legado que tanto hizo por el Thrash/Heavy/Crossover. Mi única crítica es que no hayan modificado casi en lo absoluto la lista de temas dentro del período discográfico al que se abocaron. Aunque es verdad que los 4 años entre una visita y la otra renovaron ciertamente las expectativas. Seré de los pocos, pero opino que la inclusión de un “Preaching To The Deaf”, un “Chaos” o un “Living Hell” no hubiera desentonado…

Si de la imaginación dependiera, al ver de lejos a El Teatrito, se podría haber visto el hongo atómico de la bomba que Lilker, Connelly, Burke y Barker habían lanzado sobre sus fans argentinos. La felicidad que dejaron fue como la radiación: nos la llevamos a la tumba.

Roger Alan Provan
Colaborador en Rocktambulos
La música, sin importar el género, popularidad, año o país de origen, tiene una chance en mis oídos. En ella encuentro mi camino.
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Todas las fotos fueron tomadas por Fernando Fernández para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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