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Rey del rodeo: JOHN GARCÍA pasó por Argentina con su Band of gold

Luego de unos largos ocho años, JOHN GARCÍA, ex-KYUSS y prolífico artista del Stoner Rock, volvió a Buenos Aires para presentarse junto a su nuevo grupo, THE BAND OF GOLD. Cabe destacar que, durante el período en el que García se ausentó de las tierras porteñas, el eternamente joven John sacó un álbum con VISTA CHINO, dos discos como solista y uno con su reciente conjunto musical. ¿Qué podíamos esperar del impredecible artista? ¿Miraría con recelo su pasado en esta performance en vivo, se abrazaría a él o, quizás, sacaría lo mejor de ambos mundos?

BUFFALO - Ph: Frank Hernández
BUFFALO

Sin embargo, previo a poder contestar esta pregunta, cabe detenerse en lo que fue la presentación de BUFFALO, banda local que, a fuerza de eclecticismo y talento, deleitó a los presentes que, como ocurrió durante toda la velada, pudieron disfrutar de un buen sonido que dejó en una buena posición a los argentinos, de furiosa impronta y felicidad por compartir escenario con uno de sus guías musicales.

De cualquier manera, cuando llegó el momento del acto principal, la banda de oro nos sacudió con ese majestuoso instrumental que es “Space Vato”, canción que, precisamente, funciona como apertura para el álbum del grupo. Y sin muchas preocupaciones, desde el costado izquierdo del escenario, llega John García, como si se tratara de una caminata por su barrio, solo que ahora interpretaría “Gardenia”, ese himno de KYUSS, y lo haría con creces, para la locura general. Mientras el público estaba viviendo su frenesí, John le indicaba, sutilmente, al sonidista, donde debía subir o disminuir o el volumen. Así, rápidamente, todo se equilibró.

JOHN GARCÍA

Que el grupo haya elegido continuar con “Jim’s Whiskers”, perteneciente a su flamante disco, quería decir que el set iba a componerse de lo mejor de dos mundos: el pasado y el presente. Y esa conjunción se observaba en la formación misma del conjunto, si vemos a la leyenda, García, por un lado y sus laderos; Ehren Goban para darle vida a las seis cuerdas, mientras dos auténticos animales, Mike Pygmie (bajo) y otro histórico, Greg Saenz (batería), para dar una base que siempre estaba pronta a hacer un arreglo virtuoso. Goban se deleitaba haciendo y deshaciendo como quería con cuatro cuerdas, mientras que Saenz arremetía con violencia a su instrumento, pero con la destreza necesaria para que no se torne un acto de fuerza bruta. La visión de John para elegir a sus compañeros no fue errada.

Y así pasaron versiones para enmarcar de “One Inch Man”, “Thumb” y “Hurricane”, mostrando que el tiempo parece no hacer variar a la voz de García… y tampoco a su presencia en el escenario. Sí, es verdad que habló poco y nada con el público, pero eso en términos de intercambio de palabras, ya que sus gestos lo fueron todo para expresar felicidad y admiración por el público, a quien le agradeció incontables veces por estar ahí. Prácticamente, esto es lo que puede esperarse de un artista que está interesado pura y exclusivamente en la música, no en la demagogia y, particularmente, le atrae mantener un perfil bajo.

No caben dudas de que uno de los grandes momentos de la noche fue cuando la banda interpretó “El Rodeo”. Tanta energía contenida, tanta ansiedad y tanta locura no pudo esperar, y tarde temprano una campera voló desde el público y quedó colgando de una luz del recinto. Ilustrativo de lo que ocurrió en las conciencias durante aquella noche. Sucede que en momentos más violentos, como “100°” o “Supa Scoopa and Mighty Scoop” había una extraña mezcla de felicidad y un pogo que no daba piedad. Probablemente, las cosas se tomarían con más calma si el buen John no viniera con tantos años de diferencia. La calidad de su show lo requiere.

Momento de descanso. Luego del interludio, Saenz salió solitariamente al escenario, pero con una sonrisa preguntó: “¿ustedes quieren más JOHN GARCÍA, no?”. Y con otra risa se sentó tras los parches, la banda se ubicó y salieron con “Kylie”, de The Coyote Who Speaks Two Tongues (2017), para luego arremeter con lo obvio: “Green Machine”, y ahí sí, se produjo EL momento de la noche, el punto más alto. No es KYUSS, pero es su voz y está intacta, además de contar con excelsos laderos. Una pequeña victoria, como afirmó otra banda icónica de los 90.

Con un rostro colmado por la emoción, John García veía al público extasiado, y llamó a su banda para que se sumen al saludo grupal. Más allá de los “una más y no jodemos más”, totalmente en vano, el grupo se retiró sin más que agregar. Pocas palabras, buena música y pura transmisión de honestidad. La carrera de García sigue estando en auge, más allá del perfil bajo que le gusta mantener que, en consecuencia, lo perjudica para que sus canciones se conviertan en hits instantáneos. De cualquier manera, fue una noche histórica, de culto y para entendidos. Esperamos con ansias el regreso de John.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Todas las fotos fueron tomadas por Frank Hernández para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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