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Oda a la oscuridad: Reseñando «Still They Pray», lo nuevo de COUGH #Reseña

A pesar del éxito que tuvieron sus dos primeros álbumes Sigillum Luciferi (2008) y Ritual Abuse (2010) COUGH aún tenía que demostrar de lo que es capaz, ya que, seamos honestos, aunque no sea fácil alcanzar el sonido que COUGH logra con su Doom metal, aún así hay muchísimas bandas más que andan el mismo camino que el cuarteto de Virginia y tienen, sonoramente, las mismas metas. COUGH ha dado de qué hablar con sus dos lanzamientos, pero estaba necesitado de algo más, algo que lo separara del resto de las bandas de este subgénero, Still They Pray es un punto de quiebre en su carrera.

El disco arranca bien desde cough2el principio, esos primeros rasgueos en “Haunter of the Dark” me hicieron acordar un poquito a como Matt Pike encara «Dopesmoker» en vivo, el resto de la canción nos da a entender que lo que más nos gusta de COUGH sigue presente en la actualidad, la atmósfera oscura, los riffs embrujados y la voz quejumbrosa están allí, pero hay un elemento que se destaca en esta canción y que se mantendrá durante el resto del disco: un solo de guitarra en primerísimo plano y que parece salido de un disco de rock Progresivo o Stoner rock. De a poquito COUGH nos muestra que tiene más colores en su repertorio además de los conocidos grises. De manera muy sutil estas nuevas adiciones le dan distintos matices y texturas a una banda que, moviéndose en el poco espacio que te concede el Doom extremo, logra una versatilidad notable.

«Posession» y «Master of Torture» no tardarán nada en convertirse en clásicos dentro del repertorio de la banda, pero las sorpresas no recaen sobre estas canciones que, dentro de todo, podrían haber pasado desapercibidas en su último disco.

Luego de cuatro canciones del Doom mas salvaje y podrido llega “Let it Bleed”, con una voz limpia este tema se divide en dos, porque pasa de una aparente calma a convertirse en un muro de sonido levantado por esas guitarras nutridas de efectos como nunca antes, y “Shadow of the torturer” un blues introspectivo con altas dosis de distorsión que aún así no tarda mucho en convertirse en un Doom con guitarras que un disco atrás parecían ajenas a este conjunto.

Estamos frente a un COUGH más maduro, capaz de dejar de lado por un rato su costado más extremo en pos de darle al disco lo que necesite y que este pueda ser tomado como una obra de arte en su integridad y no canciones separadas cada una con su función y propósito independiente, de hecho la canción que le da nombre al disco y lo cierra «Still they pray» es completamente acústica, sin nada de distorsión.

De la mano de Jus Oborn (Electric Wizard) en la producción, Still They Pray se trata del lanzamiento más oscuro, macabro e incluso espiritual de COUGH, atmósferas espaciales a lo Electric Wizard se mezclan con la ira y la podredumbre de Eyehategod, logrando el mejor disco de Doom que haya escuchado en un largo rato. Con una hora de duración, este disco nos deja con ganas de más.

Destacados: «Haunter of the dark» – «Let it bleed» – «The wounding hours»

 

Leonardo Luque
Cronista y redactor en Rocktambulos
Un metalero aburrido del metal.
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A pesar del éxito que tuvieron sus dos primeros álbumes Sigillum Luciferi (2008) y Ritual Abuse (2010) COUGH aún tenía que demostrar de lo que es capaz, ya que, seamos honestos, aunque no sea fácil alcanzar el sonido que COUGH logra con su Doom metal, aún así hay muchísimas bandas más…

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