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Nuevo Testamento: TESTAMENT pasó por Buenos Aires y presentó “Brotherhood of the Snake”

No caben dudas que Buenos Aires es una ciudad en donde se mezcla cierta disposición para el Heavy Metal, casi una tendencia en Argentina o, al menos, en sus metrópolis. No es menor que un show de TESTAMENT, en un lugar de la Capital Federal como Flores, lleve a personas desde el conurbano profundo y el interior del país en micros. ¿Será que existe algo realmente especial entre el fanatismo argentino y el Heavy Metal? Así es como se podría explicar el frenesí que preparaba a una noche llena de Thrash Metal icónico, clásico y aún así novedoso, ya que los muchachos de San Francisco presentaban Brotherhood of the Snake (2016). Es hora de abocarnos a la presentación que la banda del vocalista Chuck Billy, los virtuosos guitarristas Alex Skolnick y Eric Peterson, el multifacético Steve Di Giorgio en las cuatro cuerdas y el talentoso Gene Hoglan tras la batería, dieron en el recinto de Avenida Rivadavia, El Teatro de Flores.

La noche comenzó con la presentación de DESTRIPADOR ante un teatro que se llenaba progresivamente, dispuesto a escuchar música pesada de la más brutal tipología. El quinteto, caracterizado por sus oscuras melodías, se destacó por unos bajos realmente fuertes, demasiado para mi gusto, pero al parecer un deleite para el público que ya preparaba al caos general mediante las clásicas arengas que rodean al Heavy Metal en Argentina.

Luego fue el turno de CERTERA, banda que contó con un buen sonido en vivo pero con mucha mala suerte ya que el micrófono de su cantante se rompió y sonó saturado durante la mitad del concierto. Aún así, tuvieron una presentación respetable dentro del marco de un concierto más que importante, como es el caso de TESTAMENT. Ahora sí, era el turno de presenciar la masacre importada desde San Francisco.

Sin mucha presentación, la banda principal salió sedienta de guerra con “Brotherhood of the Snake” provocando que el campo de El Teatro de Flores sea intransitable ya que, con el solo intento de caminarlo, ibas a estar atrapado en un mosh, húmedo, y con necesidad de hidratación urgente. Mientras tanto en las tablas sonaba “Rise Up” y su interacción con el público hacía notar que el grupo es carismático por todos los frentes, ya que todos los músicos – exceptuando a Gene Hoglan – tratan de brindar un show escénico que tenga una correlación con su música.

Cada uno tiene su show, pero sus actitudes individuales se unen para formar un todo: así es como Alex Skolnick juega haciendo caras, ya sea mientras realiza sus coros, solos o simplemente vive el momento, Chuck Billy como la figura más “dura” dentro del escenario, casi siempre con una postura desafiante, menos cuando se divierte haciendo un solo de guitarra con el pie de su micrófono, Eric Peterson contrasta estéticamente con la sutileza de Alex Skolnick, pero busca acompañarlo en su virtuosismo, además de demostrar una actitud más “salvaje” en escena. Steve Di Giorgio es extraño ya que es virtuoso y puede exponerse abiertamente como también sumirse en el sector más recóndito del escenario, aunque su majestuosa ejecución del bajo es un denominador común en todo lo que hace. Por último, Gene Hoglan no dialoga con el público, pero el talento que tiene tras los parches puede hacer que cualquier falta de presencia escénica pueda reemplazarse.

El sonido del espectáculo fue acomodándose de a poco, llegando a ser nítido recién en “Electric Crown”, esa gran composición de The Ritual (1992). Aunque si hablamos de rendiciones discográficas notables, entonces Brotherhood of the Snake no puede dejar de ser nombrada, ya que se demostró lo implacables que son sus piezas en vivo, una gran mixtura de lo más oldschool de TESTAMENT junto al sonido más aggiornado del Thrash: en total cuatro canciones de su última placa que no solo probaron la vigencia del grupo, sino que fueron combustible para los asistentes al evento.

Durante el set fuimos testigos de los solos propiciados por los virtuosos: Skolnick, Di Giorgio – con un poco de ayuda de Hoglan – y Peterson… es claro que todos fueron excelentes, majestuosos, pero se notaba que simplemente era una demostración de sus destreza, sin seguir ningún patrón o melodía, también como una excusa para que el resto de la banda descanse. Aún así, siempre es saludable ver a estas figuras en acción.

Por otro lado, fue sorprendente que Chuck Billy se mostrara mucho mejor en lo que respecta al rendimiento de sus cuerdas vocales, se lo vio ávido para poder llegar a las notas altas y, desde ya, con un claro manejo de lo que es su registro más bajo. Precisamente, en el último tema antes de los bises, el eterno “Alone in the Dark”, tuvo una excelente performance por su parte, aunque hay que reconocer que también los coros de Alex Skolnick salvaron la parada. Finalmente, el show culmina con clásico final, “Disciples of the Watch”, con TESTAMENT en un álgido momento y un coreo a la argentina de “TESTAMENT, TESTAMENT“, cuestión que hizo que la banda se deslumbrara, o así se mostrara, ante las muestras de cariño que recibían.

Pero, conociendo la relación desde hace años que el conjunto musical tiene con el país y sus productores como también sus fans – de hecho, Chuck Billy tenía una remera de PRIMAL, la banda de “Beto Zamarbide” – su muestra de agradecimiento parece más que honesta. Una vez más, el grupo de San Francisco se retira triunfante de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martinez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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