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Yo Traigo La Semilla: EXODUS y su paso por Buenos Aires #Crónica

El Heavy Metal continúa su proceder. ¿Quién pensaría que en 2016 la furia adolescente de la Bay Area seguiría vigente? Asumo que muy pocos. Sí, el Thrash Metal puede agotarse, y con facilidad, pero precisamente existen nombres que poseen una serie de características que permiten que su formato más tradicional siga vigente. EXODUS, al ofrecer grandes obras de este género desde su primer álbum– 1985 – y hoy en día seguir siendo un acto interesante para ver en vivo, le permite darse el lujo de ser una institución en cuanto a este estilo del Metal.

Exodus bsasEl arbitrario colectivo de “los cuatro grandes” del Thrash Metal es, simplemente, un juego de niños; la música es arte, no una competición, y lo interesante es ver qué ideas se comunican mediante el arte de la música. En 2016 el Thrash Metal dejó el respirador artificial y retomó, relativamente, su autonomía; y es así como Buenos Aires recibió a EXODUS, la institución del Thrash. Veamos qué es lo que nos dejó su visita.

Qué impresión, grata por supuesto, que por Avenida Santa Fe aparezca un chico de alrededor de unos once años con una remera de Nuclear Assault. Un “síntoma de la infección”, en buenos términos, que demostraba la pluralidad de un público thrasher – y no tanto, para no englobar en un colectivo – que terminó configurando un ambiente familiar. Impensado hace unos años… pero el tiempo pasa. Ingresé a Groove precisamente cuando DITTOHEAD abatía al recinto con un sonido demoledor. Sí, el Thrash sigue vivo, pero, ¿a qué precio? Cantidad no es igual a calidad, pero, en última instancia, dejo esta discusión para otro ámbito. DITTOHEAD realmente ofreció un buen show, a la altura de las circunstancias y con un  público que, si bien no era mucho, respondió. Me alegra ver que hay una profesionalización en el sonido. Momento de HAMVIDES; a lucirse frente a un Groove cuasi vacío. Bien, ponderando machaques y solidez sobre melodías, lograron dejar una buena imagen para el público. Las huestes del Thrash podían estar contentas.

Ahora sí, los más experimentados: SERPENTOR. Me angustió, de alguna manera, que todo lo que dejaron arriba del escenario fue apreciado por pocos, pero el sonido los acompañó – menos a la voz de Temo, que se perdía en la mezcla – y dejaron en claro su experiencia con un set contundente: clásicos y estrenos de su última obra, Legiones.

Redoblantes para recibir a la atracción principal; sí, EXODUS, la institución, la leyenda, con Groove explotando de gente, ¡al fin! No, mentira, Groove no se llenó, con suerte llegó al cuarto de lleno. Qué show raro… realmente; que extrañeza que sentí en todo el desarrollo del concierto. Sí, los temas bien ejecutados, pero, ¿dónde quedó la actitud? La falta de Gary Holt fue enorme… una pena. Gracias Zetro Souza, a él hay que agradecerle que el show no sea un soporífero infernal: un frontman con todas las letras, se calzó al hombro la tarea de hacer un espectáculo él mismo. Arengando, bromeando, jugando a hablar “seriamente” y, lo más importante, con la voz inmaculada desde el principio hasta el final. “Blood In, Blood Out” se confirmó como un clásico y con Zetro como su ejecutor más apropiado – cínicamente arengando al delirio colectivo desde su puesto al frente de una banda apática – para luego ser seguido por “And Then There Were None”. ¿Hace falta decir lo que pasó? Un moshpit infernal: como dije anteriormente, pocos pero para nada despreciables, los presentes también hicieron sentir cómoda a la banda.

Children of a Worthless God“, con un Zetro entonando la voz limpiamente fue otro punto álgido del show. Kragen Lum, el reemplazante de Holt, se mostraba emocionado ante el público argentino, pero apático y sin la misma energía de Gary para tocar. Otra vez, Zetro fue el que pidió aplausos para él. Inagotable y frenético, el escenario y los espectadores ardían ante gemas como “War Is My Shepherd”, “Blacklist” y el himno “Bonded By Blood“. Momento de bailar con el vals tóxico, seguido por el ataque de la bestia y el infierno había acabado. Agotador y al borde de ser un deporte olímpico, el moshpit continuó hasta que la bestia dejó de atacar. Con un bajo que nunca se terminó de acomodar en la mezcla, el show más raro de EXODUS en el país había acabado.

Sin Gary Holt y con un Groove que no se llenó, EXODUS – con crédito especial a Zetro Souza – pudo dar un show a la altura de las circunstancias. Ya eso resulta anecdótico. La situación económica del país hace razonable la falta de público, eso no pone en tela de juicio que la gente esté o no interesada por EXODUS hoy. Los años pasan y cada vez hay más bandas que suenan a la altura de bastiones internacionales – tampoco de primera línea, ya que económicamente no es razonable – pero es evidente que hay una nueva generación de Thrash Metal, cuantitativamente considerable y de fieles seguidores. Allí quedará una reinvención o un revival. Veremos.

Estudiante de Antropología, escéptico, músico y crítico.

Lamentablemente no contamos con acreditación de fotógrafo para este show, por lo que no pudimos traerles la reseña fotográfica del mismo, pero esperamos que disfruten nuestros videos.

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