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Tribu del caos: THE TRUE MAYHEM hizo su ritual en Argentina #Reseña

Casi 5 años tuvieron que esperar los fans para poder disfrutar nuevamente del poderío de la banda más representativa del Black Metal en nuestro continente. Gozando de un reconocimiento envidiable que ha logrado penetrar en la mente de propios y extraños, MAYHEM, auto-renombrados THE TRUE MAYHEM para evitar confusiones con otras bandas, se dio cita esta vez en El Teatrito, para proceder a invocar un ritual más entre ellos y el público argentino.

Falsificado y odiado

El ingreso comenzó con unos minutos de demora debido a algunos escraches que sucedieron en la puerta del recinto, de parte de sectores políticos, acusando a la banda de utilizar imaginería nazi en sus conciertos y de comulgar con las ideas de la extrema derecha. Para un grupo que está signado por el aura de la controversia, estos hechos terminan sumando un edicto más al anecdotario, que forma parte ya de la cosmología que conforma el folclore maldito de la agrupación. Todo lo demás, a esta altura, es moneda corriente para la data del metalero promedio. Como ser el propio suicidio de uno de sus vocalistas, el violento asesinato de su guitarrista y mentor del género a manos del bajista en una lucha de poderes y amenazas previas. O incluso la famosa que obtuvieron como quemadores de iglesias católicas noruegas a principios de la década de los noventa, logrando cimentar una leyenda que, a través de diversos factores entrelazados, desemboca en la importancia del evento en cuestión.

¿Es probable que, entre todo esto, la música lograra el papel protagónico de la noche? Veremos.

Dispuestos a pecar y, autoproclamados.

Pese a todo, y ya en el interior del recinto, el normal desarrollo del evento resultó un alivio. Los primeros dos números en escena fueron CULTO y NUCLEAR SATHAN, con un arraigo en propuestas definidas por el sonido del género oscuro en su calidad embrionaria. Luego, MATAN S.A. hizo lo propio, desplegando su impronta DEATH METAL durante poco más de 20 minutos, debido a los ya mencionados contratiempos en los horarios del evento.

Cerca de las 22:20 los reflectores que iluminaban al, ya impaciente público del colmado evento, se apagaron para dar inicio al cuarto show de los escandinavos en Buenos Aires.

Con un sonido que fue acomodándose poco a poco entre las primeras canciones, MAYHEM dio cátedra en la causa. Al frente estuvo, una vez más, Attila Csihar, con su sotana, oficiando de sacerdote en una nueva misa oscura. Parco y contundente. Algunos temas de su, hasta ahora, última placa de estudio y otros más de sus antecesores discográficos bastaron para desatar la alegría y desenfrenos de los presentes. Con un grueso de público veterano y de mediana edad, más un puñado de chicos y chicas adolescentes en el vallado, los hoy liderados por Necrobutcher serían implacables.

Con pocas demagogias, pero de buen humor, el frontman de la banda gestada en Noruega se dio tiempo para saludar a “Buenos Fuckin Aires”, agradeció el arribo de su público hasta el lugar y continuar con su papel de interpretación.

Ghul y Teloch ya afianzados, en guitarras, desgranando uno a uno aquellos riffs esclavos del trémolo tan importante en el propio género, con un sonido a la altura de la leyenda lograron derribar la estructura de la cuarta pared imaginaria que suele interponerse entre artista y público. Hellhammer, oculto detrás de los parches, modeló un sonido ejemplar en los kick de bombo y redoblante. Demostrando así, porqué es uno de los percusionistas que más influencia ha tenido en el desarrollo del metal extremo.

Uno de los dos aspectos que, a mi gusto, empañaron el desempeño escénico es la poca altura del escenario proveído por el lugar. En un concierto al máximo de capacidad, es probable que, ubicado en la mitad del local y con un tamaño promedio, se haga casi imposible apreciar detalles. El segundo aspecto fue el juego de luces. Si bien, es cierto que la ambientación de estos espectáculos suele ser utilizando los claroscuros cómo recurso, la utilización de luces fuertes sobre el fondo negro resultan contraproducentes. Sabemos que esto último suele ser de ese modo por solicitud del propio artista, sin embargo en clásicos como “Freezing Moon” o “Pagan Fears” era difícil distinguir a los miembros de la banda. De igual forma, todos estos pormenores anecdóticos no lograron empañar la performance del grupo, promediando ya, los 60 minutos de show.

En la recta final, y acompañado con la introducción de “Silvester anfang”, los motivos rojos sobre el escenario nos llevaron a comprender un poco, aquel clima caótico instado durante los albores del primer EP de la banda. Cambio de telón y una “no mención” a sus desaparecidos ex miembros Dead y Euronymous erigiendo sus imágenes sobre telones laterales. E incluso llegando hasta la prehistoria, a aquellas primeras canciones tocadas rudimentariamente en su demo-tape de 1986. Tras el último acople, y sin mucho más que expresar, la banda abandonó el escenario por última vez. Dejando en claro que todo este folclore maldito hace a la leyenda viviente que los conforma y que, quizá, debamos agradecer la posibilidad de ver, en nuestras tierras, espectáculos de este calibre y con este peso histórico. Que se repita.

Tomás Molina
Cronista en Rocktambulos
Estudiante de filosofía, Bajista, fetichista del disco.
Tomás Molina on Instagram

Galería fotográfica de MAYHEM en Argentina

Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martínez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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