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Una familia feliz: MARKY RAMONE’S BLITZKRIEG volvió a festejar el legado de RAMONES en Buenos Aires

A un año y medio de lo que había sido su última visita en el país y, en el marco de su “South American Tour 2023”, el baterista de la mítica banda neoyorkina THE RAMONES tuvo su BLITZKRIEG -o paso relámpago- por Buenos Aires (y por partida doble), este 2 y 7 de octubre de 2023, dejando detrás dos sold out en las plazas bonaerenses.

Luego de la alerta -y posterior cuarentena- por el virus del COVID-19, Marky ha vuelto a la ruta realizando interminables giras mundiales que lo han traído a esta parte del mundo en dos oportunidades muy cercanas (Marzo de 2022 y octubre de 2023 respectivamente). Esto no ha mermado en la convocatoria, aun sabiendo que los sets se basan en el catalogo que ha grabado con la famosa banda, dejando de lado sus composiciones con la banda THE INTRUDERS y nuevos singles esporádicos. También continúa manifestado que el vínculo con este lado del mundo es inquebrantable.

Cerca de las 20 horas LAS OTRAS subieron al escenario para, en poco más de 20 minutos, compartir su propuesta Punk Hard Rock. Con un sonido “desprolijo” y, paradójicamente, armónico presentaron material de su nuevo lanzamiento “Instinto Animal”. “Muerte a los traidores”, “Ni Dios ni Amo” fueron algunas de las piezas que sonaron en el corto pero intenso set. El fin llegaría junto a “Cherry Bomb” de las RUNAWAYS para luego obsequiar algunas copias en CD de sus últimos lanzamientos y agradecer el espacio cedido. Dejando detrás una jornada bastante apegada a los horarios centrales siendo el punk rock una epitome del respeto por los eschedule y el buen horario.

El bueno, el malo y el Ramone

Promediando las 21:02 horas el Teatro logró convertirse en una olla a presión. Entre silbidos por los dos minutos (¡Je!) de retraso y la espera se apagaron las luces, se abrió el telón y la banda principal copó el escenario. Marky hizo un escueto saludo con su mano derecha, dijo “Thanks” y comenzó con la introducción de “Rock and Roll High School”. Con un show ganado de antemano a base de melodías que, a esta altura poco hace falta explicar que resisten al paso del tiempo, Marky y los BLITZKRIEG tomaron por asalto la atención con himnos imperecederos como “Havana Affair”, “Commando” o “Beat on the Brat” solo para comenzar.

Nuevamente con Iñaki “Pela” Urbizu en voces (aunque su habitual buen despliegue y una gran voz fue empañada con un sonido algo delgado en la mezcla de voces), Martin Sauan y Marcelo Gallo (ambos ex – Expulsados) cumpliendo un rol correcto en cuanto a bajo y guitarra respectivamente el grupo buscó, dentro de la desprolijidad característica del “estilo ramonero” la estabilidad en la interpretación. Puntos apartes para con los desfasajes ocurridos en temas puntuales como la perdida de sonido del bajo en “I just want to have something to do” o la nebulosa que se generó al perder la guitarra por un instante en “What a wonderful World”.

Mas allá de lo anterior mencionado, la banda ocupó su lugar con solvencia, mas allá de tener que ocupar un lugar y un papel de una forma determinada fueron grandes laderos del “drummer” más reconocido de los monchos. Con un show basado en el sonido y velocidad del disco en vivo “It’s Alive” (1979) y modestos despliegues de batería fue un lugar ideal poder observar la calidad y también los trucos que desplegó Marc junto a su batería de cuatro cuerpos.

El set en su totalidad se conformó con 44 canciones, siendo “Touring” la única faltante en comparación al show del Martes 3, volviendo así una tarea inasible el abordar todo el set interpretado por los muchachos. “She’s a Sensation”, “The KKK Took My Baby Away” o “Pet Sematary” fueron algunas de las infaltables, si. Aunque las incunables lograron ser coreadas en esta nueva entrega con “You’re Sound Like a Sick” o “Anxiety”.

No es novedad que el grueso del grupo etario que conforman los últimos shows, en su mayoría, parte desde treintañeros. Aunque fue algo atractivo conversar con un padre que llevaba por primera vez a su hija a un concierto y le explicaba uno a uno las distintas costumbres que suelen presentarse en recitales de este tipo. “Allá está el pogo” o “esa es I Wanna Be Sedated, ¿te acordas que la escuchamos en casa?” se podía escuchar en esa conversación padre-hija.

A esta altura se le podría adjudicar el mote de sobreviviente del rock y el punk en específico. Marc Steven Bell, mejor conocido como Marky Ramone, apodo acuñado y adquirido en aquella que lo supo tener en sus filas y que lo ha llevado a recorrer el mundo innumerables veces, un año y medio después de su última visita a Sudamérica ha vuelto. Misma banda, mismo show pero ¿mismo público?.

Se suele decir que “el público se renueva” y ese es una gran interrogante para con estas últimas fechas de punk rock en el país. No sabría precisar con exactitud esta pregunta pero si puedo dar fe de algo, la lealtad, o compasión -como se ha animado a explicar Marky- al fenómeno que se genera entre Ramones y nuestro país.

Tomás Molina
Cronista en Rocktambulos
Estudiante de filosofía, Bajista, fetichista del disco.
Tomás Molina on Instagram

La foto fue tomada por India.ph y es cortesía de Indigo Press / Todos los derechos están reservados y son propiedad de sus autores

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