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WACKEN 2025 – Día 3: El triunfo del Metal «moderno» y el regreso del sol #Reseña

Después de varios días marcados por la lluvia y el barro, el viernes finalmente trajo un cambio de escenario. Aunque la jornada comenzó todavía con fuertes precipitaciones, poco a poco el clima dio una tregua y el sol terminó apareciendo para transformar completamente el ambiente del festival.

El terreno seguía recordando la batalla contra el agua, pero la energía del público era diferente. Wacken dejaba de sentirse como una prueba de supervivencia y volvía a convertirse en una celebración, con miles de asistentes recuperando fuerzas para una nueva jornada cargada de nombres importantes.

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FEAR FACTORY: LA MAQUINARIA SIGUE FUNCIONANDO

FEAR FACTORY llegó con una propuesta que no necesita demasiadas presentaciones: riffs mecánicos, precisión industrial y esa combinación característica entre voces limpias y guturales que ayudó a definir una parte importante del metal de los noventa y los 2000.

El concierto tuvo buenos momentos, con una banda ajustada y canciones que siguen funcionando en directo, aunque la voz de Milo Silvestro todavía mostró algunas irregularidades en determinados pasajes, especialmente en las partes más exigentes. Aun así, el grupo entregó un show sólido, beneficiado además por unas condiciones climáticas mucho más favorables que las jornadas anteriores.

FEAR FACTORY

ORANGE GOBLIN: UN ARRANQUE CON PROBLEMAS, PERO CON BUEN FINAL

El show de ORANGE GOBLIN comenzó con un pequeño inconveniente técnico cuando la guitarra se desconectó durante el primer tema, obligando a detener la interpretación y comenzar nuevamente.

Superado ese momento inicial, la banda británica pudo desarrollar con normalidad su presentación, celebrando además una etapa especial de su trayectoria. Su mezcla de stoner, doom y heavy rock volvió a demostrar por qué siguen siendo una referencia dentro de la escena pesada, con un sonido basado en riffs contundentes y una actitud completamente clásica.

U.D.O. DIRKSCHNEIDER: CUATRO DÉCADAS DE HEAVY METAL ALEMÁN

Uno de los momentos más importantes para los seguidores del heavy metal tradicional llegó con U.D.O. DIRKSCHNEIDER, quien celebró en Wacken el aniversario del clásico de ACCEPT Balls to the Wall.

El cantante alemán, una de las voces más reconocibles del heavy metal europeo, repasó material de su historia y rindió homenaje a la banda que ayudó a definir su carrera. Como invitada especial apareció Doro Pesch, otro de los grandes nombres del metal alemán, para compartir escenario en uno de los momentos más celebrados de la presentación.

Una actuación que funcionó como recordatorio de que, décadas después, el heavy metal clásico alemán continúa teniendo un público enorme y una identidad propia dentro del festival.

PAPA ROACH en el escenario principal: NU METAL A LO GRANDE

PAPA ROACH

La llegada de PAPA ROACH fue uno de los grandes momentos del viernes y uno de los debuts más esperados del festival. La banda estadounidense se presentó por primera vez en Wacken con un concierto que confirmó que su música sigue conectando con diferentes generaciones.

El show comenzó con la proyección de un videoclip completo antes de que la banda irrumpiera con una serie de canciones que recorrieron distintas etapas de su carrera. Sin depender de una producción excesiva, el grupo apostó por una puesta en escena efectiva, con buenas pantallas, algunos efectos de fuego y, sobre todo, la energía de Jacoby Shaddix, quien mantuvo una conexión constante con el público.

Vocalmente, Shaddix estuvo en gran nivel, alternando agresividad y melodía con facilidad. El repertorio pasó por diferentes momentos de la banda, desde los clásicos de Infest hasta canciones más recientes como Born for Greatness y Last Resort, esta última convertida en uno de los grandes coros colectivos de la jornada.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando la banda recordó a Chester Bennington. Shaddix interpretó parte de In The End de Linkin Park y dedicó el momento al fallecido cantante con las palabras “In loving memory, Chester Bennington”.

La banda también presentó un mensaje de concientización sobre el suicidio antes de interpretar Leave a Light On, acompañado por imágenes y un mensaje personal de Shaddix. Ese equilibrio entre entretenimiento y vulnerabilidad es una de las características que ha marcado la carrera de Papa Roach durante las últimas décadas.

Musicalmente, el concierto tuvo varios momentos especiales: un segmento acústico donde el guitarrista acompañó a Shaddix, solos de batería y bajo, además de una versión más íntima del inicio de Between Angels and Insects, antes de transformarse en la versión explosiva que todos esperaban.

La interacción con el público alcanzó otro nivel durante Infest, cuando Shaddix abandonó el escenario para cantar desde la valla de seguridad, desplazándose por diferentes sectores mientras saludaba a los asistentes.

Antes del cierre, la banda realizó un recorrido por algunos clásicos del nu metal y el rock alternativo de los 2000, interpretando fragmentos de Korn (Blind), Deftones (My Own Summer), Limp Bizkit (Break Stuff) y System of a Down (Chop Suey!), antes de unirlos con su propio himno, Last Resort.

Más que un simple repaso de nostalgia, Papa Roach demostró que su fórmula sigue funcionando: canciones reconocibles, una enorme capacidad de conexión con el público y una energía que logró reunir a varias generaciones frente al escenario.

DIMMU BORGIR: OSCURIDAD BAJO EL SOL

El contraste del viernes llegó con DIMMU BORGIR, quienes llevaron su propuesta sinfónica de black metal a un escenario mucho más grande y con una respuesta masiva del público.

Con un sonido sólido y una puesta en escena fiel a su identidad, los noruegos entregaron un concierto oscuro y poderoso, demostrando por qué siguen siendo una de las bandas más importantes del metal extremo melódico.

Su presentación mantuvo el equilibrio entre agresividad, atmósferas cinematográficas y la teatralidad que siempre ha caracterizado a la banda.

OZZY WE LOVE YOU

La jornada del viernes cerró de una forma muy especial, ya que los drones en el cielo formaron el logo de BLACK SABBATH y de OZZY en un sentido homenaje a nuestro príncipe de las tinieblas. Todo el predio se iluminó de púrpura y en las pantallas se pudo ver y escuchar al recién fallecido Ozzy Osbourne, emocionando hasta las lágrimas a muchos de los presentes.

Por Frank Hernández y Juan Ledezma

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