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WACKEN 2025 – Día 4: MACHINE HEAD, GOJIRA y la última batalla en el barro #Reseña

El último día de Wacken llegó con una sensación extraña. Después de varias jornadas enfrentando lluvia, barro y caminos convertidos en auténticos desafíos, muchos asistentes ya habían abandonado el festival durante la mañana. Campamentos afectados, vehículos atrapados y condiciones difíciles hicieron que una parte del público decidiera cerrar anticipadamente su experiencia.

Pero quienes permanecieron en el recinto recibieron una recompensa. El sábado terminó entregando algunos de los conciertos más memorables de todo el festival, demostrando una vez más que en Wacken las condiciones externas pueden cambiar, pero la energía del público frente a un gran show permanece intacta.

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VULVARINE: UN NUEVO CAPÍTULO PARA LA BANDA AUSTRIACA

La jornada comenzó con VULVARINE, quienes llegaron a Wacken atravesando un momento particular en su historia. La banda había sufrido recientemente la salida de su vocalista fundadora, por lo que este ciclo de festivales representaba también una etapa de transición con una nueva formación.

El cambio implicó incluso dejar atrás la imagen de una banda exclusivamente femenina, con la incorporación de un guitarrista masculino. Aunque todavía se percibían algunos detalles propios de una alineación que está terminando de consolidarse, las austríacas ofrecieron una presentación convincente y demostraron que mantienen intacta su energía sobre el escenario.

VULVARINE

ANNISOKAY: METALCORE EN CASA

Con el sol finalmente acompañando al festival, ANNISOKAY tuvo la oportunidad de presentarse en condiciones mucho más favorables que muchas de las bandas que tocaron bajo la lluvia durante los días anteriores.

La banda alemana aprovechó jugar como local y entregó un concierto sólido, destacando especialmente por su equilibrio entre voces guturales y limpias, una combinación que se convirtió en una de las características más reconocibles del metalcore de la década de 2010.

El sonido estuvo impecable y la ejecución mostró una banda completamente preparada para un escenario de esta magnitud.

DOOL: UNO DE LOS GRANDES «INFRAVALORADOS» DEL FESTIVAL

Uno de los conciertos más destacados del sábado llegó de la mano de DOOL. La banda neerlandesa sorprendió con una presentación que mantuvo una precisión impresionante respecto a sus grabaciones de estudio. A pesar de contar con gran reconocimiento en su tierra natal, no dejan de ser una agrupación que merece estar llenando lugares más grandes en todo el mundo y por eso me atrevo a llamarlos «infravalorados».

La voz de Raven van Dorst sonó exactamente como en los discos, mientras que la banda mostró una ejecución sólida, cargada de atmósferas oscuras y canciones que funcionaron perfectamente en directo.

Con esta segunda participación en Wacken, DOOL dejó uno de los shows más convincentes de todo el festival. Antes de abandonar el escenario, la banda agradeció al público por permanecer allí pese al barro y las dificultades de los días anteriores, un gesto que reflejó perfectamente el espíritu de esta edición. Aunque lamentablemente son muy poco conocidos de este lado del mundo, no pierdo la esperanza de que algún día nos visiten por Sudamérica.

WARKINGS: GUERREROS MEDIEVALES SOBRE EL ESCENARIO PRINCIPAL

WARKINGS

El espectáculo de WARKINGS volvió a combinar música, teatralidad y una estética inspirada en guerreros medievales. Después de haber participado en escenarios secundarios en ediciones anteriores, la banda llegó esta vez al escenario principal de Wacken, demostrando el crecimiento de su propuesta.

Con sus característicos disfraces, una puesta en escena cargada de energía y la presencia de Morgana, quien volvió a destacar vocalmente, la banda consiguió una gran respuesta del público.

Además de sus canciones, uno de los elementos más llamativos fue la interacción con los asistentes mediante sus habituales gritos de guerra, con una dinámica cercana a una batalla épica donde miles de personas respondían como un ejército.

La banda también invitó al vocalista de Dominum para participar en uno de los temas, sumando otro momento especial a una presentación que funcionó perfectamente dentro del espíritu del festival.

WITHIN TEMPTATION: ENTRE LA LLUVIA, LA EMOCIÓN Y LA PROTESTA

Cuando WITHIN TEMPTATION apareció en escena, la lluvia volvió a formar parte del paisaje de Wacken. Sin embargo, la banda neerlandesa logró transformar esas condiciones en parte de la experiencia.

Sharon den Adel salió al escenario con una máscara y corona para iniciar el concierto con We Go To War, demostrando desde el primer momento por qué continúa siendo una de las voces más reconocibles del metal sinfónico.

Su interpretación fue impecable durante prácticamente todo el concierto, aunque en In The Middle Of The Night algunos de los registros más altos parecieron representar un desafío mayor. Aun así, el rendimiento general estuvo a la altura de las expectativas.

Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando Sharon vio una bandera de Ucrania entre el público y pidió que se la acercaran hasta el escenario. Una vez recibida, habló sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, expresando su apoyo al pueblo ucraniano y señalando que el conflicto llevaba ya tres años afectando a Europa.

La cantante colocó la bandera alrededor de su cuerpo y continuó interpretando Stand My Ground con ella como símbolo durante la presentación.

Además, la banda invitó a integrantes de Annisokay para compartir escenario en una canción, generando una colaboración especial entre dos generaciones del metal alemán y europeo.

GOJIRA: CUANDO EL PLANETA SE MOVIÓ BAJO WACKEN

GOJIRA

Si hubo una banda capaz de convertir el escenario en una experiencia física, esa fue GOJIRA. Los franceses ofrecieron uno de los conciertos más impactantes de todo Wacken 2025, demostrando por qué se han convertido en una de las fuerzas más importantes del metal moderno.

Cada riff parecía tener peso propio: una combinación de precisión, brutalidad y atmósfera que hizo sentir la música como una fuerza natural en movimiento.

La presentación tuvo además un elemento especial: la participación de Marina Viotti en Mea Culpa, convirtiendo la canción en uno de los momentos más particulares del festival al unir la intensidad del metal de Gojira con una interpretación vocal de carácter operístico.

La banda también estuvo acompañada por un fuerte componente visual y una conexión especial con el público, con mensajes y pancartas de Mario Duplantier en distintos idiomas que reforzaron la cercanía con una audiencia internacional.

Un concierto poderoso, emocional y difícil de olvidar, que para muchos terminó siendo uno de los puntos más altos de toda la edición.

MACHINE HEAD: LA ÚLTIMA GRAN DESCARGA

MACHINE HEAD

El cierre pesado del festival llegó con MACHINE HEAD, quienes demostraron por qué siguen siendo una de las bandas más respetadas del metal contemporáneo.

La banda descargó toda su potencia con un concierto de enorme intensidad, donde los riffs de Robb Flynn y compañía hicieron olvidar por momentos las condiciones del terreno y el cansancio acumulado después de cuatro días de festival.

Canciones como Davidian provocaron una reacción inmediata del público, con miles de voces acompañando uno de los himnos más importantes de la banda.

Al igual que Gojira, Machine Head convirtió el escenario en una demostración de resistencia: mientras el clima intentaba volver a imponerse, el metal respondió con volumen, energía y una multitud todavía dispuesta a entregarlo todo.

MERCYFUL FATE: LA OSCURIDAD CLÁSICA BAJO LA LLUVIA

El regreso de MERCYFUL FATE al escenario de Wacken estuvo marcado nuevamente por la lluvia, pero eso no impidió que la banda entregara una presentación cargada de historia.

Con King Diamond al frente, los daneses repasaron su legado de heavy metal oscuro y teatral, manteniendo una identidad que continúa siendo fundamental para entender la evolución del metal extremo.

El concierto también tuvo un momento especial al rendir homenaje a Ozzy Osbourne, sumándose a los distintos tributos que aparecieron durante esta edición del festival tras la pérdida del legendario cantante.

El rey diamante fue para muchos de nosotros el último show de esta nueva edición de Wacken, y no podía terminar mejor. El escenario Louder se vistió de lujo, Diamond montó su mejor escenogradía y nos regaló un show inolvidable que nos envió de vuelta a nuestras carpas con una sonrisa, caminando bajo la lluvia y hundiendonos en barro pero satisfechos por lo vivido, con ganas de descansar, reponer energías y volver el siguiente año a por más. Gracias Wacken, por nunca decepcionar. Hasta el año que viene.

Por Frank Hernández y Juan Ledezma

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