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Canciones que sobreviven a todo: AS I LAY DYING volvió a Buenos Aires #Reseña

Mientras algunos shows se esperan por años de manera incondicional, otros llegan con preguntas incómodas, aunque aún no haya sonado la primera nota.

La visita de AS I LAY DYING al Teatro Flores entraba claramente en la segunda categoría. No por falta de expectativa, sino por todo lo que rodea hoy a Tim Lambesis. Su historial es conocido, difícil de ignorar y, para muchos, imposible de perdonar. A eso se suma la salida progresiva de sus compañeros en distintas etapas, dejando a Lambesis como el único miembro fundador.

Y sin embargo, ahí está la contradicción: esas canciones siguen significando algo.

Para esta fecha, el ejercicio fue claro, aunque no necesariamente cómodo: separar al artista de la persona. No justificar, no olvidar, pero sí enfocarse en lo que llevó a tantas personas al Teatro Flores esa noche. La música y los recuerdos.

AILD llegó a Buenos Aires con la gira por los 20 años de su disco Shadows Are Security con una formación completamente renovada, que incluye a Tim Yeung (ex MORBID ANGEL, DIVINE HERESY) en la batería, Chris Clancy (ex MUTINY WITHIN) en el bajo y voz y Bill Hudson (I AM MORBID, DORO), junto a Don Vedda en las guitarras. Aunque el proyecto ya no sea el mismo de antes, lo que quedó demostrado es que el nombre todavía pesa.

Las puertas se abrieron temprano con las bandas locales METAL CRUCIFIER, CLOUDS OF SHADOWS y DEMOLEDOR preparando el camino para AILD, que ya no serían los únicos protagonistas de la noche porque la organización fusionó su show con el los legendarios DIRKSCHNEIDER, liderados por el mítico Udo a la voz, que también tenían programado un concierto para ese mismo día y terminaron siendo los encargados de cerrar la noche, celebrando los 40 años del disco “Balls to the Wall” de los alemanes ACCEPT.

Mientras el Teatro Flores se iba llenando, AS I LAY DYING subió a escena para arrancar con “Blinded” de Shaped by Fire (2019), que funcionó como un primer impacto. Pero fue el clásico “94 Hours” de su disco Frail Words Collapse (2003) el que realmente encendió al público. Ahí apareció el primer circle pit de la noche y fue el primer momento donde todo empezó a sentirse más familiar.

Cabe destacar que en esta ocasión el sonido no estuvo de su lado. Aunque fue mejorando un poco a medida que avanzó la noche, no fue el mejor. Sin embargo, estaba quedando demostrado que la nueva alineación de AILD no solo funciona, sino que es realmente sólida para el poco tiempo que tienen tocando juntos. Y es que, si para algo tiene buen ojo Tim Lambesis, es para elegir músicos talentosos que lo acompañen en cada proyecto, desde AUSTRIAN DEATH MACHINE, hasta el propio AS I LAY DYING.

El bloque inicial mezcló etapas distintas de la banda. “Burden”, de Through Storms Ahead (2024) y “Echoes”, el primer lanzamiento de la nueva alineación, mostraron una versión más actual del sonido, con un Chris Clancy que destacó especialmente en las voces melódicas. La reacción del público fue más medida, pero respetuosa.

La intensidad volvió a subir con dos favoritos modernos: “A Greater Foundation” (Awakened, 2012) y “Parallels” (The Powerless Rise, 2010), que reactivaron el pogo y los coros. A esa altura, el show ya había encontrado su ritmo.

Tras una breve pausa, llegó el momento central: el bloque completo de Shadows Are Security. El arranque con “Meaning in Tragedy” marcó el tono y sin tiempo para bajar, siguieron “Confined” y “Losing Sight” y ya el pogo estaba a tono, mientras el Teatro se sentía más involucrado.“The Darkest Nights” fue otro de los puntos altos, con muchos cantando no solo los coros, sino también el riff principal, como se sabe hacer solo en Argentina.

En medio de ese tramo, Bill Hudson tomó la palabra. Recordemos que este guitarrista con larga trayectoria en los Estados Unidos, nació en Brasil y como dato curioso, también fue guitarrista de DIRKSCHNEIDER y de U.D.O.  Con un “portuñol” simpático agradeció al público argentino, destacando la reputación del país como el mejor público del mundo y pasó a presentar a cada integrante. Tim Yeung recibió una de las ovaciones más claras, respaldado por su trayectoria en MORBID ANGEL, HATE ETERNAL y DIVINE HERESY.

Lambesis, por su parte, se mantuvo más reservado. Agradeció, pero sin buscar protagonismo. Incluso hizo mención al particular hecho de estar compartiendo tarima con Udo, y saludó a todos los que no habían venido a verlos a ellos, esperando que disfrutaran su show. Su presencia física sigue siendo imponente, pero su actitud fue más medida, casi consciente del lugar que ocupa hoy.

El tramo final del bloque fue uno de los más sólidos, con “Empty Hearts”, la grata sorpresa de escuchar “Reflection” en vivo y “Repeating Yesterday”, que construyeron el camino hacia el punto más alto de la jornada, que llegaría a continuación con su icónico tema “Through Struggle”. Tim lo presentó tranquilamente, pero apenas comenzaron a tocarlo, el público entendió la tarea y se abrió el pit más grande de la noche. Fue el momento donde todo explotó: pogo, gritos y una energía colectiva difícil de igualar. Por algo es uno de sus temas más emblemáticos y en vivo sigue funcionando como una bomba instantánea.

Después de una breve pausa, el encore funcionó como un cierre perfecto y nostálgico para quienes siguieron la banda durante años. El intro “Separation”, seguido de “Nothing Left” y luego “The Sound of Truth”, todas del emblemático An Ocean Between Us (2007), fue volver a una etapa clave del metalcore. Ese disco no solo consolidó a la banda, sino que ayudó a definir el sonido de toda una generación. En vivo se sintió así. Riffs coreados como si fueran himnos y un coro en “The Sound of Truth” que sonó masivo.

El cierre con “My Own Grave” se sintió como un final poético. Terminaron el show con el tema que marcó el regreso de AS I LAY DYING tras los años más turbulentos de su historia. Aunque la banda ya no es la misma, el repertorio sigue funcionando y la  nueva alineación es suficientemente talentosa como para mantener la conexión con su público.

AS I LAY DYING puede ser un nombre incómodo, pero también uno que sin dudas, está escrito con firmeza en la historia del Metalcore. Las “controversias” pueden haber dejado cicatrices, pero su legado musical sigue intacto.

©Todas las fotos fueron tomadas por Leticia Villalba para Rocktambulos / Todos los derechos reservados

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