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SHAILA: “Uno como compositor quiere hacer la mejor canción del mundo”. #Entrevista

En 2024 SHAILA cumplió treinta años de historia, y lo festejaron juntándose a tocar luego de siete años de silencio. A la vez, en ese mismo 2024 se cumplieron veinte años del álbum “Mañanas”, sin duda el disco de quiebre para el grupo. Obviamente no había espacio para ambas celebraciones, pero ese aniversario tampoco podía ignorarse. Luego de un par de eventos canónicos, como hacer su primer estadio Obras o abrir el show de BAD RELIGION, finalmente la banda se dispuso a darle a “Mañanas” su celebración merecida. Y en vez de optar por un show grande, el grupo decidió festejar honrando ese momento; yendo a los barrios interpretando el disco de forma íntegra. El viernes 5 de junio en La Trastienda de Buenos Aires será la última fecha de esta celebración y hablamos con su bajista y compositor, Pablo Coniglio, sobre esta celebración y los planes futuros.

¿Cómo te sentís con este momento de Shaila bastante intenso?

Contento. Ahora el 5 junio es la despedida oficial de la celebración de “Mañanas” que no lo vamos a volver a tocar entero, quizás nunca, asique es la oportunidad para escucharlo entero y orden. Y bueno, ya entusiasmados con lo que será la grabación de las canciones para el disco nuevo.

¿Y para qué lado crees que va este nuevo material?

No lo sé. En algún punto tiene cosas en común con “Nuestras Guerras” y “Contraindicado”, pero con mejores canciones. Para este disco hice unas 35 canciones, de las que grabaremos 10 quizás. De ese filtro donde se desprenden esas 10, veo una línea más coherente, que se acerca a un disco como “Nuestras Guerras”, por ejemplo. Es un disco más hardcore seguro. No hay lugar para momentos más tranca. Pero no fue algo buscado. En estas 35 canciones varias quedaron afuera porque nos parecían malas. O quizás también, cuando una va componiendo, hay ciertas canciones que son de transición. Hacés ciertas canciones para llegar a otro lugar. Yo necesito cerrar una canción. Cuando la compongo necesito terminarla lo más parecido a la versión final, y hay canciones que no llegan a esa atapa, pero te permiten que aparezcan otras. En el filtro final, las canciones que mejor nos parecían que estaban eran las que seguían cierta línea hardcore. Y además queremos grabar un disco que sea corto y conciso.

Esto de tocar “Mañanas” coincide en volver a los barrios, tener un ritmo de shows más similar a lo que eran veinte años atrás. La última vez que hablamos estaban viendo de que Shaila tuviera un ritmo más esporádico y ahora cambio eso.

Pasa que durante siete años Shaila no tuvo actividad, después volvimos, nos copamos y quisimos seguir tocando, pero en un contexto económico y social muy difícil. Encontramos que salir a tocar “Mañanas” por los barrios, en espacios reducidos era un poco una forma de sortear eso. Por eso ahora tocamos en La Trastienda y nos vamos a guardar unos cuantos meses hasta que el disco nuevo esté terminado. Es una forma de ir llevando la banda a la gente antes de guardarnos un tiempo de vuelta.

Yendo para hablar un poco de “Mañanas”, claramente fue un disco de quiebre. En los 70 y 80 se daba mucho de que el tercer disco tenía que ser el disco de quiebre. ¿Sentían algo de eso a la hora de hacerlo?

Pasó que, en los discos anteriores, los temas que eran hits, como “Somos” o “Mil Ilusiones” eran los míos. Entonces Joaquín me dijo que para este disco hiciera más canciones. Y para “Mañanas” creo que compuse todos los temas. Además, para esa época empezaba a producir, entonces estaba completamente involucrado en la música. La verdad con “Mañanas” no sabía que iba a pasar, porque es un disco muy diferente a “El Engaño”, el anterior. Hay una búsqueda más de rock alternativo, no tanto de hardcore punk. Estábamos también en una vorágine de girar mucho y el disco salió bastante rápido, sin premeditarlo demasiado. Pero recuerdo que antes de que saliera tocábamos “La Historia Somnolienta” y la gente se re prendía, pero era una canción más en línea con lo que veníamos haciendo. Ni pensábamos que el tema “Mañanas” le iba a gustar tanto a todos. A mí me encantaba, pero uno no se da cuenta, por lo menos en esa época. En resumen, no fue un disco tan pensado, en cambio el siguiente, “Camino a Idilia” sí. Digo en el buen sentido, como obra completa. “Mañanas” es un disco muy variado, sube y baja todo el tiempo, son como canciones apiladas.

Si, de hecho, te iba a decir que me parece el disco más musical de Shaila, en esto de la variedad que tiene. Pienso en las canciones que nombrábamos, todas diferentes entre sí, sumando a cosas como “Bajo el agua”, por ejemplo.

Bueno sí, “Bajo al agua” es algo que desencaja en todo el disco diría. No tiene nada hardcore, ni punk, ni alternativo. Tenemos canciones raras en los discos, como “Tratando de Encontrarla” también en este, que no entendés bien que está pasando. Y eso es algo que se mantuvo en los discos, me parece. Está en nuestro ADN.

Bueno eso puede aplicar a “Cuando No Quieras Sentir”. ¿Sentías que era un hit cuando estaban haciéndolo?

Me acuerdo que a esa canción le faltaba una parte al final, que la trajo Joaquín. Era como una parte que yo no podía ver. Y él estaba obsesionado con que ese tema era un hit, y yo dudaba. Pero me suele pasar. Me pasó con «L’amour et L’déception» de “Camino a Idilia”, que yo quería dejarlo afuera. No sé, a veces lo que es obvio para los demás no lo es tanto para uno.

Claro, porque si bien esa era la canción más obvia, luego “Mañanas” se fue transformando en el himno del grupo.

Sí, es la canción emblemática de la banda. Junto con “El Fracaso Regional” del siguiente disco, que rotaba todo el tiempo en MTV y Muchmusic. Nosotros no lo podíamos creer. En ese disco “Noviembre” era como la canción que más pasta de hit tenía, y de hecho nos ofrecían en Chile salir a rotar con esa, pero nosotros queríamos algo más aguerrido como “El Fracaso Regional”, para ir un poco en contra. Y se volvió un hitazo igual. Pasa. Lo que tienen canciones como “Mañanas”, “Noviembre” o “Cuando no quieras sentir” es que tienen nuestro ADN, nuestro sonido, no te hacen acordar a otras bandas como sí quizás “Somos”, donde podés escuchar Bad Religion o Lagwagon.

Hoy estamos hablando de este disco porque es un clásico ¿Pero recordás si en ese momento el fan lo aceptó de toque?

Fue al toque. Estaba bueno que el disco arrancaba con “La Historia Somnolienta” que era un tema bien del género. Después seguían “Cuando No Quieras Sentir” y “Mañanas”. Los primeros tres temas son los hits, asique ya te agarra de ahí. Obviamente estuvo buenísimo que le haya gustado a todo el mundo, porque obviamente no fue hecho con esa intención. No es algo premeditado para que suceda. Uno como compositor quiere hacer la mejor canción del mundo, la que conmueva más. A veces se da por algo muy simple o por algo muy rebuscado. Al fin y al cabo, uno hace canciones porque necesita hacerlas, después pasa lo que pasa.

Después de tantos años de experiencia en la producción ¿Cómo lo seguís escuchando en cuanto a la producción?

No me gusta como suena. Tuvimos unos problemas con el mastering. Estábamos de gira por el sur y del mastering fue directo a la fábrica, sin poder escucharlo. Cuando volvimos lo escuchamos y pensaba que lo había destruido. Y hoy no tenemos las mezclas sin el mastering como para corregirlo. Ya no se puede mejorar. Quizás más adelante se pueda. Asique a nivel sonido no estoy conforme, pero a nivel producción está buenísimo. Las canciones suenan re frescas. A pibes de veintipico de años. Tocamos las canciones y me parece que están buenísimas. Estoy orgulloso de ese disco.

Facundo Llano
Colaborador en Rocktambulos
Música, comida y libros, el resto está de más.
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