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KAMELOT y LT RHAPSODY dieron cátedra de Power Metal en Argentina #Reseña

Es un verdadero misterio el por qué en Argentina la pasión por el Power Metal es tan intensa: se trata de un fenómeno sociológico que excede, en demasía, los límites de esta crónica. La realidad es que cuando TURILLI/LIONE RHAPSODY anunciaron su regreso a Buenos Aires, por allá en 2020, las huestes metálicas estuvieron prestas a atender el llamado. Lamentablemente aquella gira se tuvo que cancelar por razones pandémicas, dejando al grupo en medio de la nada ya que la suspensión llegó cuando ya se encontraban en México (donde si lograron presentarse), con todos los boletos adquiridos y un montón de gastos por cubrir. Aquel golpe fue tal, que el grupo se declaró en bancarrota y pidió ayuda a sus fans para poder cumplir con las deudas adquiridas en ese fallido tour.

Dos años después, TURILLI/LIONE RHAPSODY anunció que el grupo llega a su fin, pero antes decidieron despedirse de los fans con una gira latinoamericana que incluyó a KAMELOT en tres de esos países. El público argentino fue uno de los afortunados en disfrutar de ambas bandas en una misma noche y la ansiada jornada ocurrió el pasado 5 de febrero de 2023. Veamos qué pasó:

El desagradable calor del verano porteño no impidió que el clima fuera festivo en El Teatro de Flores, recinto donde se dio la convocatoria. Los rosarinos de CRUZADA fueron los encargados de abrir la noche, con sus letras de hermandad y resistencia, con un sonido sólido, ideal para presentar canciones de su más reciente trabajo, Buscando Rumbos (2022). Luego llegó el turno de RENACER, reconocida banda del Power vernáculo, quienes también estrenaban composiciones, esta vez de su más reciente lanzamiento, Siembra y Cosecha (2022), editado por Icarus Music. El oficio, los años, y la dedicación, fueron claves para una gran presentación del grupo, que gozó de la aprobación de un público que, a esta altura, estaba en éxtasis. Sin tal dedicación, no hubiese sido posible sobrellevar los problemas de sonido que, lastimosamente, impidieron apreciar a la banda en su totalidad.

Renacer

Christian Bertoncelli (voz), fue insistente en las quejas de un sonido que les jugó en contra: la molestia en él era fácil de notar, sobre todo la que tenía que ver con el trato recibido por las bandas protagonistas. “La siguiente canción lleva coros pero solo nos dejaron usar un micrófono” dijo el vocalista en clara muestra de desagrado con el equipo técnico. “Igual vamos para adelante, porque eso tenemos los Argentinos, que no importa que el país esté mal, seguimos siempre para adelante” agregó, generando los aplausos del público. “Ya basta de que nos traten mal en nuestra propia casa, el metal argentino está a la altura de cualquier metal del mundo” remató Bertoncelli, cada vez más enojado con el staff de KAMELOT y RHAPSODY. “Anda pa’lla” pareció decirle el cantante a los responsables de su molestia, e irónicamente el sonido de su micrófono fue tan malo, que pocos pudieron escuchar su descarga. De cualquier manera, no hay nada que reprocharles y mucho para aplaudirles, tanto por lo musical como por la actitud. Mención especial para el baterista Gabriel Ganzo: envidiable solidez y altura para un imprescindible del género metálico pesado en Argentina.

KAMELOT en Buenos Aires: La consagración de una banda que supo reinventarse

Con media hora de retraso, llegó uno de los momentos más esperados: KAMELOT en escena. Teatro lleno y una banda prendida fuego – así es el calor, decían LOS ABUELOS DE LA NADA -. Comienzo frenético con “Phantom Divine (Shadow Empire)”, donde pudimos ver la primera aparición de Melissa Bonny, la talentosa vocalista que acompaña al grupo en sus giras desde este 2023. La banda intercala temas de la era clásica y la moderna, por eso los siguientes fueron “Rule The World”, “Insomnia” y “When the Lights Are Down”, dejándonos saber que el show tendría canciones para todos los gustos. El público se notó satisfecho y permaneció bajo hipnosis de goce.

Tommy Karevik, Kamelot

Destacó el carisma de Tommy Karevik, que como voz líder se roba el show sin problemas, tanto con su talento como con sus interacciones, ya que no paró de acercarse a los bordes del escenario e incluso se bajó de tarima para tocar a los fans desde el foso de los fotógrafos. Hay una sana armonía de protagonismos, como cuando el bajista Sean Tibbets se mueve con furia en el escenario, o el implacable doble bombo de Alex Landenburg – que tuvo tiempo para su correspondiente solo – nos hace creer que, por momentos, estamos frente a una máquina y no un humano.

La eficiencia en climas se aprecia en la gran labor del tecladista Oliver Palotai, sobre todo en “Veil of Elysium” y “Here’s To The Fall”, siendo esta última el momento más emotivo de la noche, con el escenario solo para Karevik en voz y Palotai al piano. ¿Qué decir de Thomas Youngblod? La mente maestra detrás de todo esto. Guitarrista, ideólogo, prolífico músico, de filoso sonido y un envidiable oficio en el escenario. Es el fundador de la banda y único miembro que ha permanecido en todas sus formaciones, algo que se nota sobre tarima, donde es evidente su rol de capitán.

Melissa Bonny, Kamelot

A pesar de que no contaron con el mejor sonido, sobre todo en cuanto a los micrófonos, la banda en sí demostró ser un compendio de virtuosismo, sin embargo esta armonía no sería posible sin el magnífico rol protagónico de Melissa Bonny, una invitada de lujo que llega para cantar en vivo las canciones que grabaron las talentosas Alissa White-Gluz, Elyze Ryd y Lauren Hart, por nombrar solo algunas. El clásico “March Of Mephisto” sirvió para cerrar el primer set y partir hacia la falsa despedida, ya que inmediatamente volverían -con bandera argentina en mano- para presentarnos su más reciente sencillo, “One More Flag In The Ground”, que forma parte de The Awakening, el nuevo disco del grupo cuya salida está programada para el próximo 17 de marzo.

A juzgar por el setlist, se podría decir que la música de la “nueva era” del conjunto, con Karevik como vocalista, es más relevante hoy en día que la era clásica de la banda. El disco que más presencia tiene en el setlist es Haven, obra del 2015, de hecho, cerraron el show con “Liar Liar (Wasteland Monarchy)”, un temazo que se extrae de ese material discográfico. Esto no se ve todos los días: que una banda tenga como protagonista de su set a un disco tan nuevo, teniendo en cuenta que el grupo tiene más de 25 años de carrera y 10 discos en su haber, es notable y habla de cómo es posible reinventarse y triunfar. De esa manera, tras una hora y veinte minutos, llegaría el final del gran show de KAMELOT.

Kamelot

Una Jornada Particular: TURILLI/LIONE RHAPSODY en Argentina

La vara había quedado alta y todavía faltaba lo mejor: RHAPSODY, o mejor dicho TURILLI/LIONE RHAPSODY. Eran cerca de las 10:30 de la noche cuando se apagaron las luces y, finalmente, se produjo el momento tan esperado. La escena era movilizante: el teatro visiblemente lleno y un canto al unísono de la pregrabada “In Tenebris”: esto era sólo por la introducción al show. Para el comienzo con la infalible “Dawn of Victory” la locura del público era total, mientras un desenfrenado Luca Turilli (guitarra) subía al escenario para hacer y deshacer a su gusto, con Dominique Leurquin como ladero ideal en las seis cuerdas. Fabio Lione entró con su imponente presencia, magistral canto y… el dolor de que, lastimosamente, su voz se perdía en la mezcla por problemas de sonido. Por momentos, ocurría lo mismo con la guitarra de Turilli. No obstante, la excelente performance de la banda pudo suplir cuestiones negativas, circunstanciales, que no hacen al balance final.

A pesar de que Luca Turilli y Fabio Lione, cuando se juntaron bajo el nombre TURILLI/LIONE RHAPSODY, publicaron un excelente disco titulado “Zero Gravity (Rebirth And Evolution)”, el set de la noche se compuso íntegramente de canciones de RHAPSODY OF FIRE, y es muy difícil encontrar puntos altos: toda la noche lo fue. No creo exagerar cuando digo que la presentación fue memorable y, seguramente, esté en las conversaciones como un show obligatorio a la hora de rememorar recitales de antaño. Por ejemplo, ¿cómo describir la batería en “Wisdom of the Kings”? La maestría que maneja Fabio Alessandrini tras los parches es descomunal; incluso en su solo hizo un guiño a “Angel of Death”, de SLAYER. Por cierto, Alessandrini también es batero de ANNIHILATOR y acompañó al grupo durante esta gira ya que Alex Holzwarth tenía compromisos como baterista de TARJA.

TL Rhapsody

De cualquier manera, no podemos dejar de lado que el grupo tachó varias canciones de su setlist, como “Warrior of Ice”, “Wings of Destiny”, o el solo del bajista Patrice Guers. No se entiende la decisión, sobre todo cuando invirtieron tiempo en juegos con el público, pero arriesgar hipótesis carece de sentido. Lo único cierto es que tuvimos un show más corto que el que tuvieron nuestros vecinos en Chile la noche anterior.

Debo confesar la admiración que me provoca Fabio Lione: con casi cincuenta años se despacha con un talento vocal prístino. Claro que “Lamento Heroico” es un lugar común si de sus dotes vocales se trata, pero podría decir lo mismo de “The Village of Dwarves”, por ejemplo, o de cualquier pieza del repertorio. A todo esto, el cantante no paró de incentivar al público, ir hacia el borde de la tarima a estrechar manos, conversar entre canciones.

Dominique Leurquin, TL Rhapsody

Lo de Luca Turilli es hipnotizante. El guitarrista se compenetra en cada canción y corre rapidísimo por el escenario, hiperactivo. Es conocido por su obsesión sonora, la cual lo llevaba a perderse, en términos de disfrute. De cualquier manera, su virtuosismo es algo que siempre nos entusiasma y nos emociona al escuchar canciones históricas, fundamentales, y que nos han marcado. 

Creo que por habernos permitido disfrutar de su talento individual, los juegos de Fabio Lione con el público fueron un punto altísimo, al menos para un servidor. No logro concebir la facilidad para llegar a un falsete y bajar en la escala vocal a notas, efectivamente, muy bajas. Todo esto con goce, sin esfuerzo y, pavimentando el camino para el enorme final con “Unholy Warcry”.

Fabio Lione, TL Rhapsody

No caben dudas que fue una noche memorable. De ahí el guiño del título, por el film italiano de Etore Scola, Una giornata particolare (1977). La película nada tiene que ver con los tópicos de las bandas que se presentaron, pero sí tiene una palabra clave: particular. Ante cualquier adversidad, todos los grupos superaron las expectativas y nos ponen la vara alta para el 2023.

Por Frank Hernández y Facundo Guadagno

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