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Magníficos Aniversarios: LA H NO MURIÓ regresó al Estadio Obras #Argentina

Luego de que hayan transcurrido 25 años, un 14 de diciembre de 2019, Claudio O’Connor (voz), Antonio “Tano” Romano (guitarra), Karlos Kuadrado (bajo) y Claudio “Pato” Strunz – actuales miembros de
MALÓN -, festejaron el aniversario de Victimas del Vaciamiento (1994), álbum clásico de HERMÉTICA. En suma, los muchachos celebraban los 30 años del primer disco de la banda, esa obra homónima que fue un trabajo seminal para la historia del Metal, y por supuesto del Rock, en Argentina.

Cashate

La cita, al ser en el Estadio Obras Sanitarias, le daba una carga más significativa al evento, ya que hace 25 años, y en ese mismo recinto, HERMÉTICA le ponía punto final a su vida como grupo activo. Este hecho se relativiza, ya que el frío dato que ilustra al certificado de defunción se trastoca con la vida después de la muerte: la que evocan los sobrevivientes, los seguidores, los herederos de un legado. Desde la frase al graffiti, con los años HERMÉTICA fue resucitado por sus fieles bajo el lema “la H no murió”. Precisamente, ese nombre adoptaron los músicos nombrados al comienzo de esta crónica para revivir a este grupo fundamental.

Volvemos a Obras. La velada comenzó con CASHATE, grupo que a eso de las ocho de la noche arrasó al recinto con su sonido moderno y ajustado. El público, por su parte, acompañó con el debido respeto. Con la prueba de sonido que anunciaba la proximidad del acto principal, las fieras mostraban su impaciencia. Gritos, cantos y quejas: todas muestras de ansiedad. Idas y venidas a los baños, recorridas exasperantes por el recinto hasta que, súbitamente, comenzó a escucharse la introducción que representó “Tano Solo”, para que de pronto se enciendan celulares – los vídeos selfie en movimiento merecen un párrafo aparte – ya que se sabe que la celebración comenzó.

“Tano” Romano – LA H NO MURIÓ

Inicio con “Soy de la Esquina“, tal como marca el álbum, seguido por “Otro Día Para Ser”, continuando con los lineamientos de la obra. Pero los 30 años también tienen su fuerza, así que “Vida Impersonal” desvió a las interpretaciones para el debut de HERMÉTICA. Ya por estas alturas, el campo, precisamente en su centro, era caótico, y los cuerpos se elevaban para pasar la valla y luego volver a la pista. Otro ritual, solo que esta vez sistematizado. Mientras tanto, ojos, luces y atención sobre O’Connor, de carisma y cátedra envidiables, que arengaba con sus poderosos “acá”. Nada que objetar, y menos cuando el sonido es impoluto, logrando la meta que tanto ansió HERMÉTICA: tener el sonido de un conjunto musical a nivel internacional.

Las rarezas fueron parte del repertorio, ya que “Hospitalarias Realidades”, canción que MALÓN nunca interpretó desde su regreso en 2011, fue tocada y despertó euforia cuando comenzó a sonar esa “marcha”, de típico corte industrial, que Strunz diseñó para esta canción. Para nuestra suerte, podíamos esperar a esta joya desde que hablamos con el “Tano” Romano, hace unos meses atrás. También, como un inédito, se puede contar a la elección de la canción “Para Que No Caigas”. Como sorpresas, por su parte, “Desterrando a los Oscurantistas”, aunque esta sí ya había contado con algunas interpretaciones, escasas, pero interpretaciones al fin. Como se ve, el repertorio era equitativo entre las dos obras que celebraban su aniversario.

Claudio O’Connor y Karlos Kuadrado – LA H NO MURIÓ


La puesta en escena, por supuesto, fue el equivalente al ritual: un evento extraordinario que requiere medidas extraordinarias. Tres pantallas, humo cuando se requería y un ambicioso juego de luces. Todo esto apuntando a la mezcla que se produjo entre Víctimas del Vaciamiento y Hermética, un setlist realizador de utopías. ¿“Deja de Robar” seguido por “Ayer Deseo, Hoy Realidad”? Sí, fue posible, y con un buen resultado: efectivamente, la H no murió.

Como nota de color, quizás, aparezcan las múltiples guitarras que el “Tano” Romano utilizó en su performance, ya que acostumbramos a verlo utilizando un único modelo; de más está decir, que su sonido se adapta cada vez al Metal contemporáneo, dándole otra identidad al grupo. Exactamente lo mismo puede decirse de Karlos Kuadrado, solo que este no varió de bajos, aunque el estilo sonoro que eligió se adapta a los cánones que rigen al Metal moderno, cuatro cuerdas distorsionadas, graves, pero bien acomodadas en la mezcla, sin estar por encima ni por abajo. En términos foráneos, se trataría de un blend, algo así como un asimilación del instrumento a la totalidad de la banda. Por supuesto, con más énfasis se encuentra el “Pato” Strunz, con triggers demoledores y una marcha incesante en una de las baterías icónicas del Heavy Metal Argentino.

Casi sin descanso, y solo con un corte para bises, LA H NO MURIÓ se despachó sonando cada vez mejor, con un setlist superior y en mejores condiciones en términos del recinto donde se presentaron, por ejemplo, si se hace mención a sus puntos de hidratación. Afortunadamente, la H está lejos de morir; nunca lo hizo, solo que ahora no se encuentra como enunciación, sino como realidad material. Es casi una realidad que vive por sí sola y, afortunadamente, no está dando signos de agotarse.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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CASHATE

LA H NO MURIÓ

Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martinez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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