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Amados, odiados y garcha2: ASSPERA volvió al Luna Park, ahora con El Bananero

Vivir de la música siempre es difícil, no importa cuando leas esto, pero mientras muchos se resignan a ver morir a su banda o género musical favorito, hay gente que se reinventa, que se pone creativa y que busca la manera de llamar la atención de ese público que parece que siempre está mirando -o escuchando- para otro lado.

ASSPERA es un claro ejemplo de eso, de creatividad, profesionalismo, perseverancia y de un deseo enorme por llamar la atención en un mundo donde es más fácil hacerse famoso bailando en tiktok que haciendo música profesionalmente. ¿Que sus letras suenan inmaduras? ¡Pero claro! Ahí está la diferencia, es eso lo que los hizo destacar, porque si sus letras fueran serias seguramente no tendrían el mismo alcance y la fama que han logrado. ASSPERA es un grupo que a muchos les puede parecer desagradable y a otros les parece un chiste que llegó demasiado lejos, pero esa también es la intención de la banda, generar reacción, buena o mala. Al final, para poder entender el motivo del éxito de ese “metal bizarro” cuyo vocalista parece una parodia de Iorio, hay que partir de la idea base: el humor.

El bananero y ASSPERA

El pasado domingo, 23 de octubre, la banda enmascarada volvió al Luna Park para presentar su nuevo disco, Garcha2 x to2 la2, y esta vez con un invitado muy especial, sobre todo si hablamos de humor bizarro: El Bananero. Si, el famoso youtuber se sumó a esta fiesta y tenía mucho sentido ya que era de esperar que al público que le gusta el humor de ASSPERA le guste el humor del Bananero. Durante media hora el “gordo puto”, como le gritaban cariñosamente sus fans, nos brindó un stand up comedy musical, con canciones que ha popularizado a través de su canal y que no son más que versiones de temas famosos a los que les cambió la letra, muy a su estilo. Con El Bananero uno no sabe donde termina el personaje y donde está siendo él mismo, y eso es seguramente lo que lo hace tan especial, que siempre parece que está siendo él.

 “Gracias por todos los boxers, ahora no voy a tener que comprar” dijo ante la gran cantidad de ropa interior de hombre que le lanzaban desde el público, y junto a su banda de músicos disfrazados de banana interpretó “canciones” como “El peluca”, “Isabel”, “CDT” y hasta estrenó “Choripan Tonight”, con la música de “Don’t Cry”. Por supuesto, el cierre fue con el tema más esperado por sus fans, el que grabó con ASSPERA y está dedicado a su amado miembro viril: “El Ganzo”. La respuesta del público fue apoteósica.

Un público que desde mucho antes que comenzara el show ya estaba saltando, haciendo pogos con música imaginaria y coreando cosas sin parar, en una demostración de energía impresionante. “Son las nueve, son las nueve” coreaban cuando se hizo la hora del arranque y este protagonismo continuó durante toda la noche, pero sobre todo cuando apareció, finalmente, ASSPERA en tarima.

Con “Vecinos de mierda” abrieron la noche los protagonistas y desde ahí todo fue pogo y “destrucción”. La teatralidad de ASSPERA siempre ha sido uno de sus puntos fuertes y esta no fue la excepción. Pudimos ver, además de al “rubio salvaje” tocando guitarra, a dinosaurios ejecutivos (el dino garca), policías bailarinas, repartidores en monopatín, a Maradona con un niño y hasta al mismísimo Dios desfilando sobre el escenario. Las visuales también hacían su parte mostrando a Messi, a Gilda y tantos otros, acompañando toda esta puesta en escena y, por supuesto, el público tuvo su lugar importante en esta gran obra: Hicieron la ola, saltaron, cantaron, armaron un wall of death y desataron violentos pogos, pero el momento más memorable fue la vuelta olímpica que se armó durante “Gambeta”, llevando el concepto del “circle pit” al máximo nivel.

El público de ASSPERA es realmente devoto, todavía recuerdo cuando estuvieron en el primer Maximus Festival y el público abarrotó la pequeña carpa donde estaba tocando la banda mientras que los escenarios principales, donde estaban actuando bandas internacionales, yacían casi vacíos. Eso les valió su regreso a la segunda edición del festival, esta vez en el escenario principal. La banda lo sabe y por eso la entrega es mutua, lo suficiente como para que Richar Asspero se lanzara al público e hiciera crowdsurfing un rato al final del show.

Richar Asspero

Durante dos horas “la A” tocó 22 canciones, en las que pudimos ver una entrega total por parte de fanáticos que, en su mayoría, se sabían los temas. Contaron con El Bananero como invitado en las dos últimas, “Hijo de puta” y “Pogo al corazón”, y pudimos disfrutar del debut en vivo de “Oportuncrisis”, “Lunes de mierda”, “Caigo a los pedazos” y “El último color que cayó del cielo”, siendo esta última una sentida balada dedicada al fallecido Pato Larralde y el único tema serio de la noche (¿tal vez el único de la banda?). Fue emotivo ver al público prestar atención y ovacionarlo al terminar, pero más destacable aún fue el solo de guitarra ejecutado por Rockardo (Julián Barrett), muy en la onda de “Comfortably Numb” de PINK FLOYD, demostrando esa faceta de virtuosismo que muchos desconocen de la banda.

Rockardo

En el cierre, mientras de fondo sonaba una versión de “Destrucción”, el clásico de V8, pero en formato jazz como si de Frank Sinatra se tratara, la banda se despidió de sus seguidores invitándolos a seguir apoyando el metal y es que si algo necesitamos en este mundo lleno de música desechable, es que los metaleros apoyen realmente a sus bandas favoritas, sea cual sea, pero sobre todo dejemos de creer que los que se hacen populares nos deben algo y los que no son de nuestro agrado, no son respetables. Los músicos están ahí, todos están tratando de triunfar y cada quien elige la manera de hacerlo.

Al principio mencioné al humor como la base para comprender “el incomprensible” éxito de ASSPERA y es que el humor es como los géneros musicales, hay para todos los gustos y también genera rechazo, por eso es normal que mientras a muchos los mata de risa lo que hace ASSPERA, a otros no les cause ni la más mínima gracia, pero el caracter humorístico/bizarro de la banda no los hace menos profesionales ni tampoco menos músicos, todo lo contrario, su puesta en escena es sumamente profesional y algunos son virtuosos que podrían estar tocando en un conservatorio, pero ellos decidieron patear la mesa y hacer algo que nadie hubiese hecho antes, y lo lograron.

Lo mejor de todo es que aunque parezca que solo lo hacen para divertirse, se lo toman muy en serio, y por eso sus presentaciones cuentan con un gran nivel de sonido y ejecución. Además, no todo es broma en sus canciones, entre chiste y chiste te lanzan una que otra verdad incómoda y más de un reclamo social. No todos los días una banda de metal nacional toca en el Luna Park y ellos ya lo han hecho dos veces, por lo tanto el respeto ya está más que ganado, solo quedará ver en qué evoluciona ese género que inventaron o si permanecerán haciendo lo mismo por siempre.

Frank Hernández
Director en Rocktambulos
Escucho más de lo que veo y escribo más de lo que leo.
Periodista musical. Radio Host. Colaborador en Billboard y Rockaxis. Fundador de Rocktambulos
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Todas las fotos fueron tomadas por Melisa Torres para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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