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DREAM THEATER en Argentina 2019: Escenas a través del tiempo #Crónica

Se nos termina un 2019 cargado de shows internacionales y ¿qué mejor manera de cerrar el año que viendo a DREAM THEATER? Para quienes somos amantes del metal progresivo, este calendario de recitales cayó como anillo al dedo, dejando lo mejor para el final. Eso sí, el anuncio se tardó en llegar y por momentos asustaba la idea de que no se concretara, pero en agosto la banda confirmó su paso por Argentina, alegrando a miles de fanáticos que se dieron cita el pasado viernes 13 de diciembre en el Movistar Arena de Buenos Aires y así verlos convertirse en la primera banda internacional de metal en tocar dentro del recién estrenado recinto.

Las expectativas estaban altas y para muchos prometía ser “el show del año” por lo especial de la gira, y es que aunque parezca que DT viene todo el tiempo, esta vez la banda llegaba en medio de la celebración de los 20 años del Scenes From A Memory, razón por la que tocarían este icónico disco en su totalidad. ¿Se puede pedir más? Si, un disco nuevo, y también nos lo dieron.

La banda liderada por John Petrucci publicó este año Distance Over Time (2019), su decimocuarto disco de estudio, y por esa razón parte del setlist de la noche estuvo compuesto por temas de dicho álbum, además de algunos clásicos de su carrera. Digamos que mataron dos pájaros con una piedra al unir la gira del nuevo disco con el aniversario. Desde antes de ingresar sabíamos que un show extenso nos esperaba y como apertura nacional tendríamos a los muchachos de AGAINST.

A través de un concurso de bandas, la agrupación oriunda de la capital argentina se hizo con un lugar en este show y supieron demostrarle a quienes ingresaron desde temprano, el por qué vienen destacando en la movida under del metal argentino. Durante media hora, la banda porteña descargó toda su furia sobre el escenario con lo mejor de sus dos discos de estudio, ofreciendo un sólido show que, no solo puso a mover la cabeza a más de uno, sino que generó los más honestos y merecidos aplausos por parte de todos los presentes.

Si bien AGAINST cuenta con un amplio historial de shows que los ha llevado a los escenarios más importantes del país, e incluso fueron representantes de Argentina en el Wacken Open Air alemán, ahora pueden sumarle a su CV el haber sido la primera banda de metal en tocar en el Movistar Arena, un escenario creado para conciertos, en el que pudimos disfrutar a pleno del talento de estos cuatro chicos, con el sonido que toda banda merece.

A tiempo y sin distancia

Puntuales a las 21 y con “Atlas”, de TWO STEPS FROM HELL como sonido de fondo, aparecieron Rudess, Myung, Mangini y Petrucci sobre el escenario, dando inicio al show. LaBrie, vestido con una oportuna remera alusiva al viernes 13, aparecería un poco más tarde, cuando ya era su turno de cantar las primeras líneas de “Untethered Angel”.

Fueron cinco las canciones del nuevo disco que pudimos disfrutar en vivo, siendo la mencionada “Untethered Angel” la que abrió el primer set de la noche, donde también escuchamos a “Paralyzed” (tema que viene siendo alternado con “Fall Into the Light” durante la gira), “Barstool Warrior” y la hermosa “Pale Blue Dot”, en la que pudimos ver a John Myung más activo que nunca, caminando, descargando y agitando su cabellera hasta casi tocar el piso. Para el final del show, nos tendrían guardado el que, para mí, es el mejor tema del nuevo disco: “At Wit’s End”.

Enérgicos como siempre, LaBrie y Petrucci no pararon de caminar por el escenario y subir por la sobre-tarima que rodeaba la batería de Mangini, saludando al público e invitando a cantar cada vez que la canción lo ameritaba, sin embargo la voz de James LaBrie era la gran incógnita. No es ningún secreto que ha tenido que superar distintos inconvenientes vocales durante los últimos años, por lo que cada gira y cada show es una lotería. Esta vez nos tocó una versión de James que vino de menos a más, con algunas fallas al principio del show, y aunque no alcanzó el tope de sus capacidades, mostró una notable mejora conforme transcurría la noche, mostrándose en su mayor esplendor para cuando llegó el segundo set, quizá el más importante para la mayoría.

Jordan Rudess, quien desde su esquina se hacía notar con sus movimientos alrededor del teclado giratorio y flexible que lo acompaña, tuvo su momento de brillar en este primer set cuando tomó el keytar durante “A Nightmare To Remember” y bajó al frente del escenario. Petrucci, por su lado, se daba el lujo de hacer caras y saludar a los fans de las primeras filas mientras los hipnotizaba con cada despliegue en su guitarra, generando aplausos en el solo de “In The Presence Of Enemies, Part I”, mientras que Mangini, sobre quien suelen posarse todas las críticas miradas de los que aún extrañan a Portnoy, se mantuvo siempre sonriente mientras ejecutaba meticulosamente cada uno de los temas en su imponente kit de batería, esta vez armado con un solo bombo.

Fueron 55 minutos de show antes de pasar al segundo set. Luego de un merecido descanso de 20 minutos, la pantalla nos mostraba la presentación de una película antigua, en formato retro, con música circense y el anuncio de sus respectivos protagonistas. Estábamos a punto de entrar en “las escenas de una memoria”.

La obra que marcó un antes y un después

El sonido del reloj que da inicio al disco que estábamos a punto de escuchar en vivo, generaba los gritos de la audiencia mientras James aparecía con otra ropa y otro paral para el mic, en señal de que este sería otro show, y así fue. Ahí estaban, John Petrucci atrás en lo más alto del escenario, tocando la guitarra acústica, y James LaBrie sentado en la escalera cantando “Regression”. Era el aranque de la sección más esperada: la interpretación de Metropolis Part 2: Scenes From A Memory en su totalidad.

Vale la pena recordar que no era la primera vez que esto ocurría en Argentina. Hace 14 años, durante la segunda de sus dos fechas agotadas en el estadio Obras, DREAM THEATER decidió tocar, por primera vez desde el 2000, Metropolis Part 2 en su totalidad. Aquel show ocurrido en 2005 era la primera vez que la banda interpretaba el disco entero desde que lo hicieron en Nueva York, en agosto del 2000, cuando grabaron el disco Live Scenes From New York (2000) y fue la última vez, hasta que este año decidieron celebrar los 20 años del disco y hacerlo en todos los países posibles.

Parece cualquier cosa, pero de todos los países del mundo, Argentina fue la elegida para aquel primer intento, así como lo fue posteriormente para grabar Live At Luna Park en 2012, razones de sobra para entender que Buenos Aires es una tierra privilegiada, que ha tenido el honor de ser “la elegida” por muchos artistas cuando se sientan a escoger dónde hacer sus shows más especiales, pero sobre todo por Petrucci y compañía. Muchos de los que no pudieron asistir aquella vez, se juntaron con quienes quisieron repetir la experiencia y acudieron a esta cita aniversario que no decepcionó.

Escuchar en vivo “Overture 1928” seguida de “Strange Deja Vu” y la dupla “Through My Words” – “Fatal Tragedy” debe ser una de las cosas más esperadas en la vida de cualquier fan de DREAM THEATER y esa noche pudimos hacerlo mientras que íbamos viendo el desarrollo de esta historia a través de ilustraciones en la pantalla gigante. ¿Qué decir de la sección instrumental de “Fatal Tragedy”? ¡Impresionante! No solo pudimos ver y comprobar el virtuosismo musical de todos estos monstruos de la música, sino que también fue el turno de Mike Mangini para lucir en la batería, algo que se repetiría durante el esperado y legendario “The Dance Of Eternity”, uno de esos temas que parecen imposibles de tocar y estos tipos hacen que se vea sencillo.

Con “Beyond This Life” y “Home” se activaron los fans, quienes además de cantar y saltar, se morían por armar un pogo pero todo el sector estaba lleno de sillas y no era posible, así que cuando fue el turno de “Through Her Eyes”, fue James quien tomó una silla y cantó la balada desde allí, siendo tal vez su climax vocal de la noche, sonando como todos esperamos que suene. “Me estoy drogando con el olor a marihuana que hay por aquí” bromeó luego del tema, y aprovechó para hablar sobre lo que fue grabar este álbum hace 20 años. “Recuerdo sentarme a escuchar el disco terminado, de arriba abajo y decir ‘wow, la rompimos’, y para nuestra fortuna, fue aprobado por gente maravillosa como ustedes” confesó el vocalista, mientras aprovechaba para presentar “Home”, como el más metalero del disco e invitar al público a cantar el coro de la canción.

La ya mencionada “The Dance of Eternity” siempre será una pieza memorable, de esas que aunque hayamos escuchado muchas veces, se disfrutan como pocas, sin embargo escucharla fusionada con “One Last Time” le dio un toque especial y único, sabiendo que después vendría la emotiva “The Spirit Carries On” para erizarnos la piel y hacer llorar a unos cuantos. “Finally Free” marcaría el cierre del set y la banda aprovechó para mostrarnos una versión renovada del tema, con final diferente y Mangini haciendo que el entrópico final luciera como un verdadero desastre lleno de polirritmias, sin perder la concentración de sus tiempos finales, algo tan bien elaborado que algunos todavía piensan que se equivocó.

Hago un paréntesis en este detalle porque, mientras el debate entre muchos fans se enfoca erróneamente en si Mangini se equivocó o no, es evidente que decidieron cambiar el final del tema y darle la libertad a Mike de hacer su propio solo de batería. ¿La razón? No la sabemos, pero me gusta pensar que, además de liberarlo de la incómoda presión de tener que imitar cada cosa que hacía Portnoy, permiten que ese memorable solo permanezca intocable, del mismo modo que se hace con los números de los deportistas cuando son retirados. Basta con buscar interpretaciones de “Finally Free” en otras giras con Mangini para notar que el solo del final es simplemente obviado. Esta vez se animaron a hacerlo, pero diferente, al estilo Mangini, y el debate debería ser acerca de cuál solo es mejor, no pensar que Mangini se equivocó en el intento. Es importante tener en cuenta que son interpretaciones diferentes y en ningún momento buscan imitarse, de hecho, lucen tan distintos que generan este tipo de rechazo.

Pero volvamos al show. Mientras muchos trataban de entender lo que hizo Mangini, la banda se había retirado del escenario y nos dejó con el final de la película, esa donde Nicholas entra a la casa y recorre el lugar donde alguna vez ocurrieron los hechos de esta historia, para ser inesperadamente… (mejor no les cuento el final). El regreso con “At Wit’s End” y ver a Jordan con sombrero de mago, fue la despedida perfecta de una velada que duró tres horas, si sumamos el intermedio y lo que se tomaron para despedirse. Dos horas y media de música para deleitarnos y cerrar un año difícil con buen sabor de boca.

Fueron muchos los argumentos escuchados por allí por parte de personas que no asistieron. Lógicamente se esfuerzan para convencerse a sí mismos de que hicieron bien al no comprar la entrada, pero la realidad es que perderse intencionalmente un espectáculo como este, siendo fan, no tiene ninguna justificación lógica excepto la económica. Es curioso como DREAM THEATER ha visto a sus propios fans convertirse en sus detractores, algo que generalmente le ocurre solo a las grandes bandas. Le ha pasado a METALLICA o AC/DC, por nombrar dos de las más famosas.

No sabemos si DT llegará a ser igual de popular que las anteriores pero si juzgamos por este comportamiento tan común de parte de quienes alguna vez se hicieron llamar “fans”, es muy probable que pase. Mientras todavía hoy, a una semana del show, seguimos viendo comentarios negativos en cada video de youtube y redes sociales por parte de estos haters que tratan de buscarle algún defecto al show o a la banda, quienes estuvimos esa noche en el lugar fuimos testigos de que, salvo los problemas que tuvo LaBrie, el talento no ha hecho más que crecer en DREAM THEATER, el virtuosismo y la técnica siguen deslumbrando y la esencia de la banda continúa intacta. Bien nos lo decía Jordan Rudess en la entrevista que le hicimos hace muy poco: “En DREAM THEATER nada ha cambiado”. Una vez más quedó demostrado.

Frank Hernández
Director en Rocktambulos
Escucho más de lo que veo y escribo más de lo que leo.
Periodista musical. Radio Host. Colaborador en Billboard. Fundador de Rocktambulos
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