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Gabriel Ruiz Díaz: El motor detrás de la mejor banda en vivo de una generación

CATUPECU MACHU era una banda amada y odiada por partes iguales, pero Gabriel Ruiz Díaz era respetado por todos. Tal vez porque en una industria donde muchos están por las razones equivocadas, él estaba en esto por todas las correctas. Gabriel era música pura.

Tal vez odiar es una palabra muy fuerte, pero la resistencia musical a la banda era real. Eran épocas donde se reivindicaba el barrio, donde el mensaje tenía que ser simple y concreto, donde el público exigía al musico que sea igual a ellos y cualquier acto de divismo era condenado.

CATUPECU era todo lo contrario. Era una banda de poesía abstracta, que no dudaba en ponerse sus mejores ropas para tocar, que le cantaba a las noches de discotecas, que en plena época de reivindicación de la guitarra hacía un disco con puros sintetizadores. Pero, aun así, había un punto en que ningún detractor podía tener un argumento en contra: el vivo.

Mientras estuvo Gabriel, puedo afirmar, casi sin equivocarme, que no hubo mejor banda en vivo en este país. Podrán argumentar la potencia de DIVIDIDOS, la conexión de LA RENGA con su público, pero la ambición constante de CATUPECU, tanto con su obra musical como con su espectáculo, no la tuvo otra banda. El cambio constante como leitmotiv y no menospreciar al público.

Gabriel era el constante motor de eso; el que tocaba un arpa de luces en Obras, el que craneaba un show cuadrafónico en el Roxy a dos escenarios, el que siendo un héroe del bajo hace un disco plagado de teclados y sintetizadores, el que invitaba a una orquesta al show y podía transmitir exactamente qué quería porque leía música, el apasionado por la producción que siempre estaba a la vanguardia para poder siempre estar unos pasos adelante.

Pero no era nerd de laboratorio. Era una persona que en vivo se transformaba. Que en el juego con su hermano se potenciaba y llegaban a ser un huracán. Ver a CATUPECU, sea en un lugar chico o en un estadio, era entrar en trance.

Gabriel Falleció el 23 de enero, día del musico, fecha elegida en honor al nacimiento de Luis Alberto Spinetta. Debe haber algo místico en este día.

Nunca lo conocí, como seguramente tampoco la mayoría de los fans, pero para todos era un amigo, era uno de los nuestros, porque sabíamos que para él, también, la música era nuestra vida entera.

Facundo Llano
Colaborador en Rocktambulos
Música, comida y libros, el resto está de más.
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