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Ni muertos, ni hinchados: STONE TEMPLE PILOTS mostró su nueva cara en Argentina #Crónica

Muchas cosas pasaron desde la última vez que STONE TEMPLE PILOTS visitó Argentina. Aquella vez, en 2011, todavía con Scott Weiland en sus filas, se presentaron en el Luna Park de Buenos Aires. Estaban recién reunidos –tras 5 años de separación- y con un nuevo disco bajo el brazo, el primero que hacían en nueve años, razones más que suficientes para incentivar a la gran base de fanáticos que la banda tiene en el país. Hoy, más de siete años después, el escenario es distinto.

Si bien esta vez los estadounidenses también tienen nuevo disco, el cual, curiosamente, se llama exactamente igual que el que lanzaron en 2011, la banda ya no cuenta con su protagónico vocalista, quien además de que fue despedido en 2013, falleció en 2015. Desde 2017, la responsabilidad del micrófono –lugar por donde también pasó el fallecido Chester Bennington- se encuentra en manos de Jeff Gutt, un cantante estadounidense que alcanzó la fama a través del programa de concursos “The X Factor”, donde logró el segundo lugar y se ganó el amor de millones de televidentes. Su parecido con Weiland, vocalmente y en actitud, es tan innegable como su talento.

Los legendarios hermanos DeLeo vinieron acompañados por BUSH, quienes les dejaron el escenario en llamas, listo para que a partir de las 22:05 hicieran delirar a todos los que se dieron cita el pasado 19 de febrero en el Teatro Opera. Desde que Dean, Rob, Eric y Jeff aparecieron en tarima con el poderoso «Wicked Garden«, todo el recinto se vino abajo en gritos (principalmente femeninos). Le seguiría otro clásico: «Vasoline«.

Los tres históricos miembros de STONE TEMPLE PILOTS, quienes a diferencia de otras bandas, se han mantenido juntos siempre, no tienen mucho que demostrar, sus fans ya los conocen y los que no, respetan su etiqueta de íconos del rock. La decisión de continuar sin Scott no debe haber sido fácil, pero asumieron el riesgo y acá los teníamos, frente a frente, con su nuevo vocalista. Todos con sus conocidos atuendos donde las camisas negras y los lentes oscuros parecían la norma, pero sobre todo, con sus actitudes de rockstar.

La gran incógnita era, sin duda, el vocalista, que se enfrentaba por primera vez al público argentino. Con sus bailes sensuales, miradas y poses, el frontman nos hizo creer, por momentos, que Scott estaba allí. Es definitivamente un tributo al fallecido cantante, y en el segmento semi-acústico del show, donde interpretaron “Creep”, “Big Empty” y prácticamente todo “Plush”, mostró todo el potencial de su voz. En esta última, en lugar de la versión original del clásico, STP decidió dejar a Jeff cantar casi a capella, acompañado únicamente por la guitarra de Dean, y no fue sino hasta el final que se unieron los demás.

En “Dead & Bloated”, aunque no hicieron uso del famoso megáfono de Weiland, se pudo escuchar la voz de Jeff pasada por efectos de distorsión para el intro, por lo que el show, auditivamente, mantiene la misma calidad de siempre. Aunque muchos insistan en que nadie podrá reemplazar a Scott, Jeff sabe hacer el trabajo, y aunque él asegura que trata de ser él mismo, se mueve y canta muy similar a Weiland, sobre todo cuando le tocó interpretar grandes clásicos como “Crackerman”, “Interstate Love Song” o “Trippin’ on a Hole in a Paper Heart”, así como los siempre sensuales “Big Bang Baby” y “Sex Type Thing” entre otros, seduciendo a los presentes y dejando claro su talento.

En “Silvergun Superman”, tema en el que -tras apagarse completamente el sonido de la guitarra- tuvieron que detenerse, Jeff demostró su profesionalismo al continuar cantando a capella lo que quedaba de la canción, ganándose una ovación de los presentes.

Algunos problemas técnicos trataron de opacar el show (también tuvieron que detenerse y retomar mientras tocaban “Big Bang Baby”), pero el público aprovechó cada silencio para corear el nombre de la banda y los respectivos “olé, olé, olé”. Jeff, que además de los clásicos, pudo interpretar “Meadow” y “Roll Me Under” del último disco, aprovechó que estábamos en un teatro para bajarse del escenario y caminar entre la audiencia mientras cantaba esta última, ganándose aún más el aprecio de los fans.

Los bailes de Robert en el escenario, la actitud de Dean mientras hacía cada solo, y la energía inagotable de Eric detrás de los tambores, se unieron a la calidad de ejecución de cada tema y el impecable y poderoso sonido que la banda emite, para darnos una presentación que, aunque nos pareció breve (tocaron una hora y 15 minutos) fue destacable.

Siendo apenas tres músicos y un cantante, STONE TEMPLE PILOTS sigue sonando mejor que muchas bandas numerosas. Por algo alcanzaron la cima, y aunque su época de mayor auge haya pasado, siguen demostrando que les queda mucho para dar. Lo mínimo que se merece Gutt es una oportunidad por parte de los fans. El talento le sobra, por lo que si los fans desean que sigamos teniendo material nuevo de estos tres genios del grunge y posibles futuras giras, hay que prestar atención a este nuevo formato y lo que puedan traer compositivamente.

«Nos vemos pronto», dijo Robert DeLeo luego de agradecerle al público y marcharse. La mayoría se quedó esperando y pidiendo más, incrédula de que eso hubiera sido todo, pero si, catorce temas fue todo lo que nos trajo en esta ocasión la banda estadounidense, porque ya saben: de lo bueno poco. Seguramente la intención fue que nos quedáramos deseando más, y lo lograron.

Frank Hernández
Director en Rocktambulos
Escucho más de lo que veo y escribo más de lo que leo.
Periodista musical. Radio Host. Colaborador en Billboard. Fundador de Rocktambulos
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Todas las fotos fueron tomadas por Victor Guagnini / Todos los derechos pertenecen a su autor

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