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Ejército de mí: Así fue el regreso de JINJER a Buenos Aires #Reseña

Después de una pandemia, varias cancelaciones y una guerra -que aún no acaba- la banda uncraniana, JINJER, finalmente volvió a Argentina para reencontrarse con un público tan fiel que no necesitó ni siquiera un mes de anticipación, desde el anuncio del concierto, para abarrotar el recinto.

Hoy JINJER es uno de los grandes nombres en la escena del metal, pero en 2018, cuando nos visitaron por primera vez, no era tan así. Es recordada aquella vez porque, en ese momento, una banda ignota había podido agotar el Roxy Live en un día, teniendo que pasar el show al Teatro Vorterix, que también agotaron. Nadie lo dice, pero parece haber una complicidad entre banda y publico de saber que supieron apreciar al grupo antes de que todo explotara.

La banda salió a escena poco antes de las 21:30 hs, ante una sala explotada y poco tuvo que hacer para tener al público en su mano. El comienzo es fuerte con “Sit stay roll over” y, particularmente, “On the top”, con la cual tienen a todos en el lugar cantando. Se sabe de la efusividad del publico sudamericano, pero hoy está particularmente animado y sin ser molesto, realmente. Hay veces donde la gente intenta ser más protagonista que la banda, pero, afortunadamente, hoy no es el caso. Es la cantidad de energía justa para que banda y público se retroalimenten.

Entre los aspectos positivos podemos decir que el espectáculo es mucho más variado de lo que uno imagina. Quizás la banda saltó a la fama por la técnica gutural de Tatiana Shmailyuk, pero, para mí, es en los momentos donde utiliza su voz limpia que el show resulta más atractivo y su técnica vocal se aprecia más. Lo interesante es que ya sea cantando a voz limpia o podrida, parece hacerlo sin esfuerzo. Ella baila, corre y salta mientras canta canciones muy exigentes. Generalmente vemos como los vocalistas, a la hora de pudrir la voz o llegar a notas complicadas, se quedan en su lugar concentrándose en su técnica. Tatiana no parecería necesitar eso; todo fluye naturalmente en ella. Un gran ejemplo de todo esto puede ser la canción “Judgement (& Punishment)”.

La banda es técnicamente impecable, el problema radica en que el peso de Tatiana es mucho mayor del que parece. No se le puede sacar los ojos de encima, pero eso era esperable. La cuestión es que el atractivo de las canciones y el gancho siempre pasan por la parte vocal, no la instrumental. Puedo contar con una mano las veces que el publico haya coreado un solo de guitarra o un riff. La banda se adapta y se mueve por distintos pasajes musicales, pero siempre es siguiéndola a ella y no al revés. Esto puede ser el estilo que eligió tener el grupo o cierta limitación creativa. Está en cada uno decidir, pero a juzgar por el Teatro Flores completamente lleno, es lo primero.  Viendo la edad del público presente y las remeras que lucen, uno se da cuenta que JINJER es una buena puerta de entrada para un metal mas extremo y lo logra teniendo todos esos condimentos. Si la vocalista de tu banda es tu punto fuerte, tiene sentido potenciar eso.

Una pantalla con el nombre de la banda decorado con los colores de la bandera de Ucrania y una pequeña mención antes de “Home back” es lo único que hace alusión a la situación bélica entre el país de origen del grupo y Rusia. No hay ningún golpe bajo, ni una victimización ni una intención de lucrar con eso. Y podrían hacerlo, porque están literalmente en el medio del conflicto y han hecho varias cosas para recaudar fondos para las familias. Hasta han tenido varios problemas a la hora de girar. Pero ellos elijen otro camino que inspira más respeto.

Los puntos fuertes del show, y de la banda en sí, nos llegan al final. Canciones como “Pisces”, “Captain clock” o “Vortex” muestran la versión mas acabada del grupo. Pero también acentúan las dudas que teníamos desde el principio. La banda es ella y tres personas más, y nadie hace nada para dar la impresión contraria. Quizás es una decisión consciente, quizás sale naturalmente, quizás los músicos no tienen conflictos con que los reflectores están apuntando a Tatiana todo el tiempo. El tiempo revelará esas incógnitas, la única certeza que tenemos hoy es que después de 80 minutos, la velada termina sabiendo que vimos a una gran banda en vivo y que el futuro de JINJER es prometedor.

Facundo Llano
Colaborador en Rocktambulos
Música, comida y libros, el resto está de más.
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